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viernes, 22 de marzo de 2013

Tertulia reflexiona sobre la violencia


El espacio de debate de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña abogó esta vez por llevar una cultura de paz a todos los segmentos poblacionales.
La Habana, 22 mar.- IPS  Anécdotas y reflexiones sobre violencia hacia las mujeres y niñas, diversidad sexual y masculinidades, entre otros temas, animaron un intercambio realizado en la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña junto a la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades (RIAM).

El encuentro integró la última edición de las Tertulias del Prado, un espacio que cada mes reúne a personas españolas residentes en Cuba y que en esta ocasión contó un auditorio intergeneracional, para polemizar sobre el maltrato y asuntos relativos al género en la sede de esa organización, en La Habana.

El público asistente apreció audiovisuales sobre el acoso físico, psicológico y verbal entre adolescentes y escuchó sobre incidentes en juegos de fútbol universitario, entre otras expresiones de un fenómeno que afecta a todas las edades, sexos y círculos sociales.

Julio César González Pagés, profesor y coordinador de la RIAM, abordó en este espacio la importancia del activismo para enfrentar y prevenir la violencia de género, una lucha a la que progresivamente se han sumado estudiantes, personalidades de la cultura, el deporte, la academia y la investigación.

Además, resaltó que iniciativas de este tipo han contado con apoyos de instituciones como las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación y la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte.

De acuerdo con la profesora Carmen Almodóvar, coordinadora de las tertulias, estos temas deben llevarse a las juventudes pues, en no pocas ocasiones, las personas entre 15 y 25 años ni siquiera se dan cuenta de cuándo son violentadas o violentan a otras.

Las películas y series que transmite la televisión estatal, las letras de algunas canciones y los videojuegos son muy consumidos por la población más joven, que va haciendo suyas expresiones agresivas y las considera “normales”, alertó la también historiadora.

Aunque reconoció la valía de acciones y campañas por la no violencia, Almodóvar valoró que hace falta conocer cuáles son los resultados logrados por esas iniciativas para reorientar las estrategias cuando sea necesario y evitar el desgaste del activismo que las desarrolla.

La cantante Rochy Ameneiro, creadora del proyecto sociocultural Todas Contracorriente, consideró un gran paso de avance el apoyo brindado por el estatal Instituto Cubano de la Música a la gira nacional que realizó junto a la RIAM en 2012 por el centenario del movimiento feminista en Cuba y la no violencia en la música.

Para González Pagés, pueden realizarse más acciones de promoción de la cultura de paz, el respeto a la diversidad y la no violencia en otros ámbitos como el deportivo, una experiencia que desarrolla en la actualidad.

El estudiante universitario Manuel Ampudia Pérez, que también practica fútbol, relató una experiencia en ese sentido. Su equipo, a partir de un incidente de violencia en uno de los partidos efectuados en la Universidad de La Habana (UH), promovió actitudes pacíficas dentro y fuera del terreno, contó.

Asimismo, en la cita se habló de los avances en el tratamiento de estos temas en los audiovisuales cubanos, la necesidad de llegar a más a adolescentes y estudiantes, las investigaciones sobre masculinidades que actualmente realizan los jóvenes universitarios y su inserción en las campañas por la equidad y contra todo tipo de discriminación.

Para Iraida Rodríguez, de la Facultad de Artes y Letras de la UH, las acciones deben estar dirigidas a eliminar la violencia contra lo diverso, la infancia y la tercera edad. “Es una labor difícil y de mucha entrega, pues vivimos en un siglo cargado de noticias sobre enfrentamientos, agresiones y muertes”, alertó.

En conversación con la Redacción de IPS Cuba, González Pagés remarcó la necesidad de llevar estos debates a todos los lugares donde haya personas dispuestas a escuchar.

“Siempre estamos aspirando a que el espacio sea otro, sobre todo el de la política, aunque en todos se puede dialogar sobre estos temas y de manera creativa. De esta forma, podemos incidir y hacer llegar estas preocupaciones a los elementos decisores”, destacó el historiador. (2013)

lunes, 2 de enero de 2012

Ellas, entre el amor y el maltrato




Camiseta de la campaña contra la violencia a las mujeres en Cuba realizada por la Red Iberoamericana de Masculinidades (RIM)


Por Yalina Gómez Cañizarez.


Aunque durante el noviazgo de ocho meses, manifestó un poco sus celos irracionales, Alicia creyó que podía cambiar las cosas. Tenía apenas 15 años de edad cuando no avizoró las señales: nada de realizar mandados, acompañar a su madre o hermana a algún sitio, ni limpiar el portal de la casa. Sin él no podía asomarse a la calle. Poco después le impidió continuar sus estudios y para asegurarse le rompió el expediente escolar. Pero ella aceptó el matrimonio tras el sueño de llegar virgen al altar.

Le esperaba un año amargo. Encierro, discusiones, gritos, golpes, imposiciones, sufrimiento, desesperación, miedo, aburrimiento. “Mi madre iba a verme y lloraba. No comprendía cómo aguantaba estar entre las paredes de una casa. Le decía que estaba así porque quería, pero en realidad tenía miedo de que intercediera y saliera lesionada”.


Una cuestión de poder


“En un mundo signado por las inequidades, las desigualdades y las discriminaciones de todo tipo (…), la violencia resulta un eje transversal de las relaciones sociales, utilizada como un vehículo para la obtención y el mantenimiento de un poder que convierte en sujetos dominantes a unos pocos y subordina a la gran mayoría”, afirma Julio César González Pagés en su libro Macho, Varón, Masculino. Estudios de Masculinidades en Cuba.


Entre las expresiones de la violencia, la más cotidiana en las sociedades es la que afecta a las féminas, según apuntan los estudios. La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de la Organización de Naciones Unidas, aprobada en 1993, la define como todo acto de violencia de género que tenga o pueda tener como resultado, un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, incluidas las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la privada.

La violencia contra las mujeres tiene mucho que ver con la cultura patriarcal en la cual vivimos. En ella los hombres han ocupado los espacios preponderantes, en cambio las féminas han tenido una situación de sumisión y subvaloración. Ser mujer puede ser la única razón para resultar víctima del fenómeno. No es ni la pertenencia a cierta clase social, ni el ser profesional o no, opina Karelín López, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana (UH) y colaboradora de la Cátedra de la Mujer de la institución. De esta manera, los valores y estereotipos aprendidos son determinantes.

Lo más difícil para enfrentar la violencia es su invisibilidad. Las féminas suelen justificarla, sentirse culpables, ocultarla y, en los peores casos, no la reconocen en sus múltiples expresiones: psicológica, verbal, económica, patrimonial (contra los bienes) y física; no obstante, pueden sufrirla por años y hasta durante toda una vida.

A puertas cerradas


Los resultados más importantes de las investigaciones realizadas en el área de salud en el país evidencian la presencia de violencia intrafamiliar en la comunidad y su incidencia en el espacio doméstico, principal escenario de las lesiones que reciben las mujeres en primer lugar de su pareja, según la socióloga Clotilde Proveyer en su trabajo Los estudios de la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja en Cuba: una reflexión crítica.

Entre las causas se encuentran los celos, el alcoholismo, los problemas económicos graves, las frustraciones, el bajo nivel cultural, el machismo. En consecuencia, las mujeres sufren afectaciones físicas, emocionales e intelectuales, predominando la agresión verbal, la sobrecarga doméstica y en tercer lugar el maltrato físico.

No obstante, los resultados de una veintena de trabajos en el período 1994-1999, del Centro de Estudios de la FMC, reportó que las víctimas denuncian al esposo o buscan ayuda institucional en cifras insignificantes.

“Las mujeres con lesiones por golpes de su pareja generalmente no acuden al consultorio. Van a mi casa o me lo dicen cuando me ven en la calle —declara Yara Garzón, médico de la familia en el Cerro, La Habana, hace más de 20 años.

“Tengo una paciente a la cual el esposo le ha roto la cabeza y le ha provocado fracturas, pero lo perdona siempre. Dice que él se arrepiente, es el padre de su hija y que está tratando su alcoholismo. Llevan casi 10 años juntos”.

La doctora Dunia Ferrer, de la Universidad Central de Las Villas, demostró que estos comportamientos abundan además en parejas de profesionales, en las cuales encontró altos índices de agresividad en el estudio que realizó durante 2005-2008. La diferencia estribó en la sutileza pues predominó la violencia psicológica. La ley ampara y la casa ayuda

Nuestro Código Penal en los delitos contra la vida y la integridad corporal, y contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales, la familia, la infancia y la juventud recoge como agravante el ser cónyuge y el parentesco entre el victimario y la víctima hasta el cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.

“Ante una acusación por maltrato físico, las autoridades redactan un acta de advertencia al agresor o lo detienen, depende de la magnitud del delito —explica la abogada Elsa Figueroa, con más de 25 años de experiencia en un bufete colectivo de la capital. Por amenazas puede aplicársele una medida predelictiva que conlleva internamiento hasta un período de cuatro años. Si se le diagnostica una enfermedad como causante de su actitud, de todas maneras es sancionado o va a un proceso de rehabilitación.

“Aquí representamos a la víctima cuando pide el divorcio, pero generalmente no declaran el maltrato como causa. El agresor, por su parte, al solicitar el servicio de defensa, alega que la mujer es culpable de su reacción porque se va de la casa, abandona a los hijos o los atiende mal, y argumentos por el estilo”.

La institución por excelencia para orientar y ayudar a las víctimas de violencia es la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, que existe en todos los municipios del país.
Myrtha López, Licenciada en Psicología y coordinadora desde hace ocho años de la casa de Plaza de la Revolución, La Habana, afirma que lo que más reciben son casos de violencia psicológica.

“Se acercan mayoritariamente adultas mayores, pero también vienen hombres. Ellas casi siempre llegan porque están deprimidas, se sienten mal y no saben cómo salir adelante. Luego descubrimos que es un caso de violencia intrafamiliar. Aunque ya se visualiza más el fenómeno, la mayoría pide ayuda preocupadas por otro miembro de la familia sin percatarse de su propia afectación”.

Para atenderlas en la institución cuentan con un equipo multidisciplinario, integrado por una psiquiatra de grupo, otra infantojuvenil, una psicóloga, un jurista y dos trabajadoras sociales. En casos necesarios trabajan con oficiales de menores, abogados, personal de educación, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), especialistas de salud, según hizo saber Myrtha.
A su lado, a pesar de todo

La dependencia económica y emocional fueron causas que explicaron por qué las mujeres permanecen junto a parejas violentas —explica la decana de la Facultad de Psicología de la UH. “La baja autoestima es una consecuencia de este tipo de relación y a su vez un mecanismo del hombre para mantenerla a su lado.

“Luego de una pelea, busca reconciliarse de cualquier manera. Él mismo cree, a veces, que no va a volver a ocurrir, pide perdón, simula ceder el poder, hace sentir a la mujer importante. Ellas, en la mayoría de los casos, están enamoradas o tienen una dependencia y vuelven.

“Por eso se habla del fenómeno como el ciclo de la violencia. Es repetitivo y cada vez más peligroso. Lo que empezó con una agresión verbal o psicológica puede terminar en la muerte”.
Las conquistas

La violencia en Cuba no es tan significativa como en otras naciones latinoamericanas; pero cada día hay más conciencia de que existe.

En 1997, tres años después de que la Organización de Estados Americanos aprobara la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, nació el Grupo Nacional para la Prevención y Atención a la Violencia Intrafamiliar, coordinado por la FMC, como muestra de su preocupación y responsabilidad por el bienestar de las cubanas. Pero lo cierto es que nuestra realidad muestra una contradicción entre su protagonismo en todos los ámbitos y la existencia de valores y relaciones sociales que conspiran en contra de su pleno desarrollo.

En este sentido, las conquistas de las mujeres en el país, como bien señaló la socióloga Clotilde Proveyer, se evidencian en sus éxitos en la vida social, la participación creciente del hombre y otros miembros de la familia en las actividades domésticas y el aumento de los divorcios como muestra de la tendencia de ellas a liberarse de relaciones conyugales que dejaron de tener sentido.

Así sucedió al menos con Alicia, la muchacha con la que comenzamos esta historia. A ella se le ocurrió acudir a la antítesis de la seducción. No se arreglaba para agradarle a su esposo y trataba de parecerle aburrida. Entonces le planteó el divorcio cuando estuvo segura de que le había dejado de importar y lo consiguió. Volvió al fin a la vida. Poco a poco ganó confianza. Se graduó de técnico de nivel medio en computación. Ahora imparte clases en una escuela y disfruta de una relación estable a sus 25 años de edad. Una década atrás, ¿quién lo hubiera soñado?







de la

sábado, 22 de octubre de 2011

Masculinidades en Latinoamerica



En la foto el profesor Julio César González Pagés durante su intervención en el seminario taller organizado por la Universidad La Salle y ASPACIA



por equipo RIM

Los enigmas del machismo, el vinculo que tiene con las masculinidades y el recorrido de estos estudios en América Latina fueron algunos de los aspectos abordados por más de seis horas, ayer sabado 22 de octubre, en un taller que ofreció en la Universidad de la Sallé, en coordinación con la organización ASPACIA, el profesor y investigador cubano Julio César González Pagés como parte de un postgrado sobre Violencia que organiza el prestigioso recinto universitario madrileño.

La violencia y sus posibilidades de evitarla tuvieron varios debates alrededor de videos clips musicales y valoraciones del impacto del deporte en vincular a los hombres en nuevas conductas.

domingo, 17 de abril de 2011

Aprendiendo a ser “macho”


En la foto el profesor Julio César González Pagés con el joven gaitero Wilber Caselt participante en la campaña de jovenes contra la violencia de género de la Red Iberoamericana de Masculinidades




Por Kalika Kofi

Somos machistas porque lo aprendimos”, afirma Julio César González Pagés.

Precisamente el mes de marzo, cuando el mundo entero celebra a la mujer, Somos Jóvenes (SJ) convino en hablar de machismo.

“Es buena idea —afirmó Julio César González Pagés, historiador, Máster en Estudios de género y coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades—, esta es una ideología que igualmente atraviesa a las mujeres; también ellas educan en preceptos machistas a sus hijos, y hasta exigen hegemonía de sus cónyuges”.

SJ: ¿Habla de mujeres machistas?

“Mas no digo que sean las culpables; el fenómeno pervive por una complacencia social de hombres y mujeres, es tan aprendido como la violencia, y se repite desde la educación y la cultura. Por eso advierto del riesgo de querer ser modernos.

“Recuerdo que en una de las emisiones de El triángulo de la confianza, el programa del Canal Habana, participé junto con otros invitados. Uno de ellos expresó: ‘Es que a los jóvenes les gusta la violencia...’ Los líderes de opinión deberíamos enfrentar tales criterios”.

SJ: Así cualquiera diría que la juventud “pide” machismo…

“O que está condenada a él. Pero el machismo, insisto, es una ideología que nadie elige; es él quien nos aborda y atrapa con sus múltiples caras y coerciones. Las mujeres lo reproducen desde que llaman ‘cazuelero’* a quien se entromete en los asuntos domésticos.

“Muchas sueñan con mundos utópicos, pero en la práctica, al educar a sus hijos, les piden al niño que se comporte como un ‘machito’… Jóvenes me han dicho: ‘En mi casa no puedo ser amable ni pasármela leyendo: mi mamá teme que sea gay’ ”.

SJ: ¿Cómo explicar semejante aprensión?

“La homosexualidad demerita la masculinidad hegemónica. Según el machismo, el antagonista del ‘macho‘ es el afeminado; la cultura patriarcal no sabe discriminar, para ella quien no es vaquero es ‘mariquita’. Esta también es una forma de devaluar la ‘hembra’: lo afeminado se refiere a los gestos o actitudes propios de mujer; en el patriarcado lo femenino, o no tiene valor, o es secundario”.

SJ: A propósito de la sexualidad, el modelo supone que los varones sean expertos en el tema.

“Y la sola posibilidad de salir con una amiguita angustia a los adolescentes. Luego, la idea de sexualidad reinante entre ellos se reduce a la masturbación y la penetración. Así se sienten inseguros con el tamaño del pene; creen que mientras más grande mejor. La verdad permanece oculta; por no quedar en entredicho, el tema es tabú; cuando hablan entre sí, por lo general se refieren a un sexo exitoso y violento: ‘La tiré, la viré, la giré’. Son angustias supeditadas a la necesidad protagónica del ‘macho’ ”.

SJ: Entretanto, ¿qué sucede con el hombre adulto?

“Lo triste es que pensemos que es feliz debiendo ser hegemónico. La sociedad le exige que sea proveedor, es decir, que tenga éxito económico. Y si no lo logra, o si por necesidades de salud, deja el trabajo y su familia pasa a mantenerlo, entonces es un vago. El temor a la ‘devaluación’ empuja al hombre a una lucha por la hegemonía donde todo vale, incluso tumbar al compañero”.

SJ: Al machismo, ¿deberíamos revirárnosle?

“Los procesos tendrán que ser más orgánicos; no serán los decretos quienes borrarán los prejuicios; contamos con fabulosas leyes, pero desde la educación y la cultura seguimos reproduciendo fobias y conceptos ambiguos. No es ‘admitir’ o ‘tolerar’; quien termina aceptando, primero pensó en ser hegemónico. Debemos aprender a convivir con los demás, se trata del derecho a la diversidad, prerrogativa de todo ser humano”.

SJ: Las instituciones culturales, ¿tienen la responsabilidad de evitar dicha reproducción?

“Son responsables todos los entes educativos, desde la familia y la escuela hasta la comunidad, pero solemos imputarles la obligación a las instituciones culturales: Olvidamos el compromiso que tendrían con ella organizaciones políticas como la UJC, y estudiantiles como la FEU, la FEEM y la OPJM.

“Masculinidad hegemónica se nombra en América Latina al machismo. Al llamarlo así le restamos fuerza política, pareciera que no podemos contrarrestarlo por ser una cuestión cultural. ¡No! Somos machistas porque lo aprendimos, pero eso puede revertirse instrumentando políticas educativas y culturales.

“Hoy tenemos la Red Iberoamericana de Masculinidades, tejido que une a 28 países. Una de sus convocatorias más singulares es la de Hombres contra el machismo, o sea, hombres contra la masculinidad hegemónica”.

SJ: ¿Desde qué bases se establece la hegemonía?

“Decimos ‘masculinidades’ para significar los modos de vivir la masculinidad; en uno mismo convergen varios. Con todo, la hegemonía se funda en condiciones devenidas jerarquías: hombre, blanco, heterosexual, bien remunerado, citadino, y si es joven mejor. Así se erige el predominio, inclusive entre los propios hombres”.

SJ: ¿De qué manera neutralizar las preeminencias?


“Repito una vez más: ¡desde la educación y la cultura, y a largo plazo! No es un influjo inamovible, ni está dictado por la genética o la biología, sino por el género. Los estudios de género, nacidos en los años 60 del pasado siglo, nos permitieron definir la masculinidad como una construcción sociocultural: el género masculino se vive de una forma en La Habana, y de otra, por ejemplo, en Ciego de Avila o Santiago de Cuba”.

SJ: ¿Cuáles son los entes socializadores machistas?

“En general los hombres no hablan de temas íntimos: Los cuatro grandes socializadores de los ‘machos’ son: sexo, deporte, música y bebida. Quien no sea mujeriego desentona; también son devaluados los ‘antideportistas’, los ‘patones’ ** y los abstemios”.

SJ: Existe voluntad para el cambio, mas pesa la resistencia.

“Convivo con la resistencia todo el tiempo. Cuando en 1996 volví a La Habana procedente de Nueva York, donde hice la Maestría en Estudios de género, alguien me interpeló: ‘¿No crees que esos estudios son un poco raros?’, me dijo con retintín, dando a entender que eran cosas del imperialismo. Y yo: ‘¿Tú sabes lo que es género?¿Cómo identificas al enemigo sin conocerlo? ’. Y es que también existe el miedo a lo desconocido, miedo que vacilamos en desafiar porque la masa, los otros, no nos secundan”.

SJ: Llegamos al miedo. Nos gustaría salir al amor.

“Muchas jóvenes sueñan con un príncipe azul que se encarna en el ‘macho’ y erigen sus anhelos en la tesis de la media naranja. Nombrar así a la mujer o el hombre de una pareja, al uno respecto del otro, supone que, por la referida hegemonía, la compañera se pliegue a su compañero.

“Gracias a la complacencia social, el hombre, ¡en nombre del amor!, termina violentando a la mujer”.

SJ: ¿Será posible encontrar alguien que no sea machista?

“Es difícil. El mundo es patriarcal y la ideología, machista. Este debería ser tema permanente en la agenda de Somos Jóvenes; el machismo genera violencia, inequidad, desigualdad, y es alarmante que cada vez con más frecuencia las propias muchachas sean sus depositarias. ¡Ojo! Revelar dicha verdad no debe asustarnos: de no admitirla, jamás ganaremos la acción”.


* En Cuba, hombre entrometido en los asuntos domésticos.

** Así se le dice en Cuba a la persona que no sabe bailar.

http://www.somosjovenes.cu/index/semana221/macho.htm

sábado, 27 de noviembre de 2010

El sexo en la República







El sexo en la República

Foto: Los coordinadores del encuentro Isabel Moya Presidenta de la Cátedra Mirta Aguirre y Julio César González Pagés coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades




Actividad por el cierre del curso “Género y Sexualidad en la República (1902-1958)” y en saludo a la Jornada Internacional de la No Violencia contra la Mujer, donde estudiantes de Historia de la Universidad de La Habana realizarán las presentaciones de trabajos finales de la asignatura, así como la exhibición de audiovisuales que visibilizan y cuestionan la violencia de género en nuestras sociedades.




Auspician:
Red Iberoamericana de Masculinidades
Cátedra de Género y Comunicación “Mirta Aguirre”, Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”


Lugar: Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”
Martes 25 de noviembre de 2010


Programa:
10:00 AM. Palabras a cargo del Moderador Lic. Yonnier Angulo Rodríguez
Presentación del profesor Dr. Julio César González Pagés
10:05 AM. Comienzo de la exposiciones
- Est. Greyser Coto Sardina: “Ofelia Domínguez Navarro: feminismo y poder político”
- Est. Dianelys del Pino Zayas: “Pilar J. de Tella: feminismo y derechos de la mujer”
- Est. Yerandy Capote Oliva: “Mariblanca Sabas Alomá: Feminismo e identidad”
10: 20 AM. Exposiciones en audiovisual
- Est. Manuel Ampudia Pérez: “Hortensia Lamar: feminismo y sufragio”
- Est. Enmanuel George López: “Rosario Guillaume: feminismo y vida social femenina”
- Est. Jesús Gómez Mas: “Entre Capetillo y Vidal: transgresión y defensa de la mujer”
10:35 AM.
- Est. Greter Hernández Rodríguez: “En torno a Emilia Casanova”
- Est. Celia H. Martínez Prado: “Pilar Houston: ecofeminismo”
- Est. Laura B. Hernández García: “Luisa Capetillo”
- Est. Dayana Romero Benavides: “La prostitución femenina”
- Est. Rafael Milanés Borrell: “María Teresa Vera: Trova e identidad femenina”
10:55 AM.
- Est. Reinier Borrego Moreno: “El género en la narrativa republicana”
- Est. Ramsés Tola García: “Miguel de Carrión y la novela Las Honradas”
- Est. Ernesto González Negrín: “Miguel de Carrión y la novela Las Impuras”
- Est. David Novo Curiel: “Tina Modotti: cuerpo y fotografía”
- Est. Betty Rodríguez Quevedo: “Mujer: ¿qué luces y qué es?”

11:30 AM. Muestra de Audiovisuales en contra de la violencia de género
- Audiovisual y exposición de fotos del Est. Enmanuel George López
- Audiovisual “Tom y Merry” del Lic. Rubén Pérez Busquets

Violencia en el deporte




Por Dixie Edith

foto: Julio César González Pagés.
En la foto el equipo actual de futbol de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana

¿Tienen los deportistas y sus fanáticos seguidores patente de corso para ser violentos? ¿Se observa violencia de género en el deporte? Para insertarse en una polémica que interesa a multitudes, SEMlac ha invitado esta vez a dos jóvenes integrantes del grupo de Investigación Masculinidades en Cuba, de la Red Iberoamericana de Masculinidades. Ernesto Pérez Zambrano es ya un reconocido y premiado realizador de cine, con experiencia en el tratamiento del género y el deporte; mientras, Enmanuel George López, descendiente de deportistas de alto rendimiento, estudia Historia en la Universidad de La Habana, pero ha asumido el tema deportivo como su principal línea de investigación.

¿Violencia o vehemencia competitiva? ¿Cómo denominarían las agresiones en el entorno deportivo? ¿Qué elementos las provocan o condicionan?

Ernesto Pérez: Violencia, sin el más mínimo asomo de duda. Creo que los factores que la provocan o condicionan pueden ser múltiples, o pueden entenderse de distinta manera según el contexto y la coyuntura. Pero me parece que es determinante la exacerbación de la competitividad por motivos que van más allá del deporte mismo, como la conducta agresiva de algunos hombres educados para dominar a otros, las apuestas, los regionalismos y las discriminaciones por el lugar de procedencia, etnias, género; el consumo de alcohol y la exigencia social sobre algunos deportistas, obligados a comportarse como verdaderos “gladiadores” del circo romano.
Los medios de comunicación tienen parte de responsabilidad, sobre todo por la manera en que se refuerzan a través de estos, ciertos rasgos del carácter patriarcal y agresivo de la competencia deportiva. Por otra parte, la poca o nula utilización de los medios para el trabajo de prevención de la violencia durante los eventos deportivos, deja margen a las actitudes agresivas de aficionados, fanáticos y deportistas. El espacio del deporte reproduce lo que acontece en otros espacios de la sociedad. Por eso creo que el que desee tener una idea abarcadora de cómo funciona una sociedad, debe asistir a sus espacios deportivos y analizarlos, de seguro tendrá una visión más completa.

Enmanuel George: Muchas veces confundimos los deseos, el empeño y las ganas de vencer con el uso de la violencia. Creemos que entre las posibles llaves para el triunfo están las de agredir e infringir temor con acciones nada justificadas. La rivalidad; o la presión que puede transmitir el público, son detonantes de actos violentos. Ahora mismo pienso en el futbol, donde se trata de maquillar una derrota con atacar física y verbalmente al equipo contrario, para conseguir además que el sector de apoyo en la grada diga: ¡Así se puede perder, perdieron peleando! Habitualmente se trata de rellenar el faltante de talento para ganar un partido con estos hechos que denoten una parecida admiración. Aquí entra a jugar también el “honor”. Las y los atletas reclaman atención con sus victorias y la forma en que lo hacen. Cuando un equipo es catalogado de combativo, se esfuerza al máximo por mantener esa condecoración, porque son denominados automáticamente héroes guerreros o aguerridas heroínas, en defensa de la frase ancestral y gloriosa de conquistar o de morir con la espada en la mano.

¿Es posible asociar las manifestaciones de violencia con deportes específicos como los de combate, por solo poner un ejemplo?

EP: No me parece que se deba asociar solamente la violencia en el deporte por la naturaleza o el carácter específico de una modalidad, como los deportes de combate. Creo que tiene más que ver con la función social que se le asigna al deporte y la manera en que a través de este se canalizan otras cuestiones que van más allá del terreno deportivo. Además, tal vez nos remitamos directamente a los deportes de combate o aquellos donde se manifiesta determinado tipo de agresión o rudeza explícita, pero hay varios grados y maneras de manifestarse la violencia, los cuales pueden resultar aun más sostenidos y peligrosos para la sociedad.
Por ejemplo, la exclusión de determinado sector social de la práctica de un deporte, es un acto de violencia; las ofensas también, y de seguro lamentablemente encontraremos todo un rosario de ejemplos que no se producen directamente en las competiciones, sino en otros espacios como las peñas deportivas, las escuelas, las casas, la calle… Todo deporte donde a la competencia se le agreguen motivos extra deportivos podrá verse afectado por el flagelo de la violencia.

EG: Hay disciplinas deportivas donde existe mayor contacto físico que otras. Cuando vemos un abrazo fraternal entre boxeadores o judocas luego de determinado enfrentamiento, se ve el valor del deporte como espectáculo y lugar para las emociones. Nos da la idea de que perfectamente se puede aplicar el juego limpio en todos los eventos. Ahora bien, en estos deportes donde es permitida esta relación más directa, son mucho más visibles los actos violentos. En los deportes colectivos se aprecia además como cierto servicio de camaradería, donde se le responde al contrario por alguna agresión sobre alguien del mismo equipo. Estas situaciones son realmente las más difíciles de controlar. Aquí asumen un papel importante capitanes y capitanas de equipo, que entre otras muchas funciones están las de impedir y detener estas actitudes negativas y antideportivas. Pienso que cualquier atleta con la intención de lastimar al rival, encontrará la manera en cualquier certamen o variedad competitiva, desde zancadillas en el atletismo; insultos lado a lado de la net de voleibol; dead balls intencionales en el beisbol; o codazos en el baloncesto.

¿Se puede hablar también de violencia de género en el deporte? ¿Cómo se manifiesta?

EP: Soy el realizador de un documental donde se refleja como se ha excluido a la mitad de la población de un país, las mujeres, de la práctica del considerado “deporte nacional”, privando a millones de personas de la posibilidad de un empleo; y no es solo de ahora, sino una herencia de más de siglo y medio de la práctica del béisbol. Esto me parece un claro ejemplo de violencia de género en el deporte.
Afortunadamente se están dando algunos pasos desde hace aproximadamente un lustro, para abrir esa posibilidad; pero no es tan sencillo. Se trata de la voluntad de las jugadoras, una coyuntura muy específica, y la labor de algunas personas que pueden tomar decisiones en el ámbito deportivo, frente a una cultura de dominación sobre las mujeres que pervive aunque no lo queramos creer. Aun cuando veamos a los equipos de mujeres jugar su torneo nacional y sus topes internacionales por la televisión, no significará que todo está resuelto. Esto será un paso de avance en una carrera muy larga que debe empezar y terminar por la educación más elemental que se entregue a las personas en todos los espacios de la sociedad y la familia.

EG: Cuando vemos que tratan de excluir o frenar a las mujeres del ámbito deportivo, estamos presenciando violencia de género. Los comentarios machistas y los prejuicios sociales que perpetúan el deporte como actividad netamente masculina; la falsa creencia de la debilidad biológica de la mujer y la posible pérdida de su feminidad, son muestras de las barreras que atraviesa la mujer al practicarlo. El deporte es un espacio generador de empleo y el profesionalismo transita por el momento de salarios muy elevados. Por tanto, segregar a las mujeres de esta oportunidad, la diferencia salarial entre ambos sexos, y todos los criterios discriminatorios, son fenómenos que afectan los derechos de las mujeres.
¿Cómo se manifiesta en Cuba? ¿Consideran que es un fenómeno creciente? ¿Cómo enfrentarlo?
EP: Cuba no está ajena a lo que ocurre en el resto del mundo, para lo bueno y para lo malo. Si las mujeres en Cuba no han tenido abiertas las puertas en el béisbol, tampoco ha sucedido en los demás países donde este deporte se practica. Es cierto que en otras latitudes hay más tradición, pero no creo que se pueda tener eso como un indicador de que allá la situación es más favorable.
Mi documental ¿Grandes Ligas? fue visto con interés y generó debates similares en países como los Estados Unidos, pero también en otros, donde el deporte nacional es el fútbol, por ejemplo. Creo que esto se debe a que los llamados deportes nacionales, enraizados en el imaginario nacional, simbolizan mucho para la hegemonía patriarcal en cualquier parte.
Hay que seguir de cerca la violencia en nuestros escenarios deportivos cubanos. Creo que ésta ha ido en aumento y encuentra un caldo de cultivo propicio en la actual coyuntura, mientras no se potencien modelos educativos no sexistas y se promueva el debate y la acción constante para atajarla a tiempo.
EG: Las mujeres han ido ganando su espacio dentro del deporte. Por suerte tenemos campeonas olímpicas de voleibol, judo y atletismo, por solo mencionar ejemplos. Han sido todas desafiantes, por la práctica de una actividad tan compleja y por los tabúes que sus desempeños originan y que ellas han ignorado. Muchos no consideran propio que una mujer levante pesas o conecte un jonrón. Tratar de que nuestras deportistas no pierdan su feminidad va como objetivo central de muchos órganos e instituciones deportivas. Las denominan “cubanitas” en las redacciones deportivas y se crean uniformes que resalten y afirmen todo un culto al cuerpo y la belleza. Es muy común oír que una mujer con impresionante capacidad en algún deporte sea llamada “machito”, y el opuesto de que un hombre que fracase en su desempeño sea tildado de “jevita”. El público debe apoyar a todos sus equipos, sean hombres o mujeres; de razas diversas; pierdan o ganen. Para ello sería importantísima la labor de los diferentes medios de comunicación como instructores y formadores de una conciencia y respeto a la labor de las y los deportistas. Se debe mirar a los verdaderos valores del deporte, como el sano disfrute y la alianza de la amistad entre hombres y mujeres.

Agosto 2010
(Solicite el trabajo completo a semcuba@ceniai.inf.cu )

viernes, 3 de septiembre de 2010

"Por estar en el cuerpo equivocado"Presentación del documental sobre la vida de la primera transexual operada en Cuba.



En la foto la realizadora cubana
Marilyn Solaya junto a la protagonista
de la historia Mavis Susel
y Julio César González Pagés
coordinador general de la
Red Iberoamericana de Masculinidades




Por Dayron Oliva Hernández, Red Iberoamericana de Masculinidades.

La Habana. Como parte de los Estrenos Continentales en Red del proyecto iberoamericano doctv Latinoamérica II, en el cine Charles Chaplin, la noche del pasado 18 de agosto, se efectuó la premier del documental En el cuerpo equivocado, de la realizadora cubana Marilyn Solaya. La actividad conto con la representación de un amplio grupo de la Red Iberoamericana de Masculinidades, entre las que estaba su coordinador general Julio César González Pagés

Al hablar sobre la importancia y el significado del audiovisual, la investigadora Danae Diéguez señaló que es expresión de las contradicciones en la construcción de las identidades de género, y una problemática que a las personas que sienten una sexualidad distinta afecta sensiblemente. De ahí que destacó no solo el valor de la proyección en la gran pantalla de este documental, al tratar a quienes erróneamente han sido considerados los "otros" y los excluidos, sino además que fuese hecho desde la mirada de una mujer.

Después de presentar y agradecer al equipo de realización y a las personas e instituciones que lo hicieron posible, la directora de En el cuerpo equivocado, Marilyn Solaya, se refirió a uno de sus objetivos, sensibilizarnos con la experiencia de vida de Mavis Susel, quien nació varón y hace veintidós años atrás se operó para convertirse biológicamente en mujer, con el fin de ganar conciencia en torno al respeto hacia la diversidad, los derechos de las personas que sienten su sexualidad de manera diferente a lo “socialmente aceptado”, y contribuir a la eliminación de las discriminaciones, maltratos y violencia contra los/as transexuales.

De esa forma, el documental narra los conflictos vividos por Mavis Susel desde su niñez, por haber nacido "en un cuerpo equivocado". Así, podemos percibir los efectos que padeció porque siendo varón se inclinaba por cuestiones atribuidas a lo femenino, la incomprensión de la sociedad, la relación traumática de su padre, las burlas y agresiones, y de todo lo que provocó que durante su adolescencia tuviese actitudes suicidas, de aislamiento y dejara de estudiar.

Lo singular del testimonio de la protagonista es que fue la primera persona en Cuba que pudo cumplir con un sueño, la operación del cambio de sexo y adoptar su nueva identidad como mujer, al contar con todo el apoyo del Estado cubano. Algo que no fue igual para otros que también sentían que estaban en un cuerpo equivocado, como el caso de Sissi, un acertado testimonio que contrastó su recorrido de vida con el de Mavis, a pesar de haber sufrido ambas las mismas condiciones sociales de desigualdad y de discriminación.

No obstante, si bien la intención de favorecer una profunda reflexión y un cambio social a partir de ubicar al espectador en las lamentables vivencias de quienes al ser de un sexo sicológicamente son el otro; el audiovisual incita el debate de cómo influyen las representaciones tradicionales de masculinidad y feminidad en la asunción de la nueva identidad de quienes hacen el cambio de sexo. Nos deja abierta una pregunta: ¿Cambiar el sexo -en los casos que se trata- implica asumir el modelo estereotipado de feminidad de mujer sumisa y cuidadora del hogar que busca su legitimidad a través de un hombre "de verdad", un heterosexual que cumpla los requisitos de ser: macho, varón y masculino?

sábado, 28 de febrero de 2009

¿MODERNAS O TRANSGRESORAS? LAS MUJERES CUBANAS EN LOS ESPACIOS PUBLICOS 1895- 1902

Por Julio César González Pagés

Resumen:

Uno de los aspectos más interesantes que trajo el enfoque de género en los estudios de historia de mujeres fue el cuestionamiento hacia los espacios donde se desarrolló la vida de la población femenina.

Definir los ámbitos privados y públicos ha permitido sistematizar la doble dimensión de ambos en un contexto donde se pone énfasis en las relaciones sociales determinantes en la construcción de los géneros femenino y masculino.

El espacio público cubano recibe severas transformaciones con el fin de la querra de independencia y el inicio de la intervención norteamericana, el presente trabajo aborda estos aspectos desde un tema poco común el del ciclismo femenino.


Tintina una mujer gallega monta una bicicleta en la Habana.


La gallega Antonia Martínez, más conocida por Titina, probablemente haya sido la primera en hacer uso de una bicicleta en esta Isla. El suceso como tal narrado por la misma protagonista a la líder sufragista María Collado, fue descrito de la siguiente forma:

"Todos quedaron sorprendidos al ver una mujer usando una bicicleta en La Habana en la temprana fecha del 12 de noviembre de 1894, esta acción me convertía en la precursora de algo que causó un gran malestar sobre todo en los hombres, pero no pudo ser detenido". (1)

La acción de Titina al irrumpir en un espacio público, le ganó burlas y agresiones y hasta una canción que le vaticinaba un accidente, la cual ha sido cantada por más de cien años

El texto de esta canción ha variado según las épocas y regiones del país con un texto que advierte un límite para las mujeres: “Titina, Titina montando bicicleta al doblar la esquina se le poncho una teta”. (2)

La advertencia de que los senos de las mujeres pueden ser como los neumáticos de la bicicleta, no existe de igual forma para los hombres. Esto se traduce en un claro llamado para no dejar que las mujeres montaran bicicleta de forma abierta como los hombres sin límites y restricciones

La entrada de mujeres en ciclo al espacio público fue asociada a una serie de acontecimientos que comenzaban a involucrar a la población femenina en cuestiones no diseñadas por el androcentrismo social. El 29 de diciembre de 1894 apareció en "La Carta del Sábado" una advertencia ante tanto libertinaje:

“Empecemos por afirmar que para nosotros desaparece la mujer si la encontramos comentando las instituciones de Justiniano o haciendo la disección de un cadáver. Esa no es su verdadera misión en la tierra su misión esta dentro del hogar doméstico, y para el hogar, en el cual ha de ser el ángel custodio de todas las felicidades, debe ser educada...No podéis creer ilustre señorita, que la emancipación de la mujer exija que sepa manejar el florete, que domine la bicicleta, que expuesta a las intemperancias y a las groserías arriesgue su tranquilidad y su pudor en la mesa de un café o vocifere en un club. Esa no sería una mujer, sería un fenómeno”. (3)

Con textos como estos se advierte una declaración beligerante contra las mujeres-fenómenos que rompieron paradigmas de convivencia social. Esto no fue escuchado por un grupo de cubanas pragmáticas que hicieron proclamas y actos de toda índole que iban desde el estudio en universidades, formaciones de asociaciones "semi-ilícitas", hasta la incorporación a la subversiva corriente feminista (4)

Cambiando el espacio de la política: ¿patriarcal, maternal o infernal?

La participación de mujeres cubanas dentro de las filas independentista no trajo el cambio esperado por ellas dentro de las concepciones patriarcales de los lideres patriotas .De igual modo el diseño de la política colonial excluía una participación de las mujeres en las actividades de las organizaciones que influían en la determinación de normas y leyes (5)

La última etapa de la querra permitió el asociacionismo político con la formación de clubes femeninos independentistas pertenecientes al Partido Revolucionario Cubano de José Martí. Aunque la mayoría de estos clubes siguió patrones conservadores por parte de sus lideres de ambos sexos, sobresalieron algunas integrantes que no quisieron seguir siendo evaluadas como "flores o niñas", arquetipo frecuentemente utilizado para calificarlas, como fue el caso de Quirina Martínez, perteneciente al Club "Mercedes Varona" de Nueva York, quien también montó bicicleta, además de cortarse el pelo y fumar cigarrillos en público y como Edelmira Guerra quien quiso que se cambiara la capital de La Habana para Cienfuegos(6).

Tanto delirio de renovación preocupó a los emigrados revolucionarios quienes se encargaron de escribir en el periódico independentista Patria un llamado de alerta que vaticinaba que tanta novedad de ideas sobre la mujer, podía resquebrajar la moral religiosa, sobre todo si estas iban en ciclo:

"Ya se ha dicho que la bicicleta ocasiona tales degeneraciones que los aficionados a ese sport, poco a poco van acercándose al mono de Darwing y de Littre. No es menor la decadencia que produce a las mujeres, y he aquí lo que les predice un sabio inglés: la mirada se vuelve fija, los labios se deprimen, las manos se agrandan y enrojecen, los brazos se tornan musculosos y pierden sus curvas encantadoras, por último, los pies se abullan y se hacen deformes. Con tantos inconvenientes ¿Habrá aún muchachas que sueñen con las bicicletas? (7).

La posibilidad de replica con posiciones feminista ,condicionadas por las formas de expresión cultural y política subalternas de las mujeres cubanas ,en el contexto colonial fue llevado principalmente por escritoras e intelectuales capaces de convocar a un numero completo del influyente periódico El Fígaro del 24 de febrero de 1895, el editorial resumía el espíritu de sus autoras de esperar el momento propicio de derrumbar: “la muralla donde las leyes tiraron una línea entre el hombre y la mujer ,y sobre esa línea alzaron las costumbres... ” (8)

La escritora Aurelia Castillo, autora del mencionado editorial, argumenta en su texto que la división de la sociedad en espacios donde la mujer no participa y en las que solo el querrero hombre tiene participación “quien no paga su contribución de sangre, no puede tener voz ni voto en los destinos de la nación” (9)


Las new woman no son pretty

La ya legendaria canción “Pretty woman” del músico ingles Roy Orbison comteporaniza un viejo dilema sobre los paradigmas a seguir por una mujer que pretenda asumir el calificativo de bonita

El asumir las costumbres del modelo feminista norteamericano también tenia la nueva de asumir los estereotipos de belleza femenina, que se anteponían a la belleza criolla donde la mujer era aceptada como un “objeto de lujo y ostentación” (10)

Las criticas a los nuevos arquetipos norteños estaba muchas veces ligados con criticas nacionalista, lo que muchas hacia imposible deslindar los comentarios de carácter androcentristas,un ejemplo de ello es el comentario del columnista Luis Carbo titulado “Latas Pedagologicas”,donde se habla de la situación de inseguridad de los maestros cubanos ante el nuevo sistema de educación yanqui ,al final de su critica añade haciendo alusión a un maestro cubano ”¿Y si se enfada ?,que deje el puesto ,que vendrán a ocuparlo profesoras yanquis ,marimachos(new women) que americanizaran el país ,preparándolo suavemente para la anexión...” (11)

Los sueños en ruedas también estuvieron presentes pese a todas las críticas y lograron imponer una moda fomentada a partir de 1898 con la intervención norteamericana donde el estilo e imagen de la mujer yanqui fue utilizada como antimodelo femenino. La prensa habanera fue implacable con las new-women norteñas y uno de sus más importantes rotativos El Fígaro, de forma peyorativa, aseveraba: “... ¿Qué como se traduce libremente en idioma castellano el término de new-woman...? La traducción exacta en mi sentir es esta MARIMACHO" (12)

Algunas mujeres, sobre todo en La Habana, no hicieron caso al desenfreno conservador y practicaron sus ejercicios que en más de una ocasión causaban molestias y accidentes. Por este motivo se aprobó el 26 de enero de 1900 un decreto de la Alcaldía Municipal, autorizando a "señoras y señoritas a que transiten en bicicleta en la Avenida de Paula" (13)

No todo fue critica hacia el ciclismo, también hubo quien semióticamente lo interpretó como un rasgo de la modernidad, al añadir que "...con los automóviles y las bicicletas que lo cruzan, no parece que la Habana perteneciera por espacio de cuatrocientos años a la caduca España" (14)

La modernidad del nuevo siglo debía incluir que se borraran los arquetipos diseñados por la colonia española donde el ejercicio femenino no era muy bien asimilado. La irrupción significativa en 1900 de mujeres a los espacios públicos de la ciudad fue tomado como algo muy novedoso y seductor, pero la inmensa mayoría de la prensa se oponía a que fuera en bicicleta.

Otro artículo del rotativo El Fígaro del 1 de julio de 1900 clamaba porque las mujeres habaneras fueran a pie "prefiriéndolo a todas las comodidades" (15) o excentricidades de manera que al ir caminando por las calles de Obispo, San Rafael o El Prado el flirteo, que vivía momentos de gran apogeo, permitiría "el encuentro de dos miradas, en el choque de dos sonrisas" (16), en la que las habaneras encontrarían su galán.

Las reminiscencias para nuevos paradigmas de la mujer cubana, encontraron fuerte oposición en la inmensa población masculina y parte de la femenina que si bien admiraban algunos síntomas de prosperidad y modernidad con la cruzada norteamericana, no admitían otros valores que atentaran contra el poder hegemónico masculino.


Citas y notas

1-La carta de Antonia Martínez fue escrita en La Habana el 15 de noviembre de 1908 a María Collado.
Ver Archivo Nacional de Cuba (ANC), Fondo Donativos y Remisiones, Fuera de Caja No.68.

2-La que comentamos en este artículo es la que el autor ha oído desde su niñez, pero según se ha podido comprobar con otras personas que fueran encuestada para el trabajo como Ofelia Machado, mujer cubana de la generación nacida en los años cuarenta, este canto ha tenido algunas transformaciones.

3-Este artículo puede verse en “La Carta del Sábado" La Habana 29 de diciembre de 1894 en A.N.C, Fondo Donativos y Remisiones, Caja 428, Exp.3-a.

4-En la década del 90 en Cuba, se comenzó a nuclear alrededor de algunas intelectuales como Aurelia Castillo y María Luisa Dolz un grupo de mujeres iniciadoras del feminismo social.
Ver: González, Julio Cesar "Historia de la mujer en Cuba: del feminismo liberal a la acción política femenina" en Boletín del Archivo Nacional de Cuba, La Habana, Editora Política, 1998, pp.3-15.

5-En conversaciones con la socióloga Judith Astelarra de la Universidad Autónoma de Barcelona hemos podido debatir sobre algunos de estos aspectos. Ver: Astelarra, Judith. Participación Política del las mujeres, Madrid, Siglo Veintiuno, 1990.


6.- Esta proclama tenía otra serie de reivindicaciones que incluía el divorcio y el sufragio.
Véase "Club Esperanza del Valle" en ANC: Fondo Donativos y Remisiones Caja 279, exp.15.

7.-El periódico Patria pese a haber pertenecido a un partido democrático y renovador, no tuvo una posición de avanzada en la temática de la emancipación femenina.
Ver Patria, Nueva York, 8 de octubre de 1897.

8-Ver Castillo, Aurelia “Esperemos “en El Fígaro, La Habana, 24 de febrero de 1895 p.66

9- ídem

10-idem

11- Ver Carbo, Luis “Latas Pedagologicas” en El Fígaro, La Habana, 21 de enero de 1900

12- Este artículo fue escrito por Luis Carbó para una sesión del periódico denominado Intermezzo Cómico.
Ver El Fígaro, La Habana, 25 de junio de 1899.

13-Este decreto no fue el único que acordaría la Alcaldía Municipal para limitar el espacio público de las ciclistas.

Ver en A.N.C. La Gaceta, La Habana, 7 y 27 de junio de 1899 y 26 y 28 de enero de 1900.

14-Galvez, Wen. "Fe de vida" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.

15-"Las habaneras a pie" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.

16-Idem.

¿Dónde están las JoJazz cubanas?

por: Ernesto Díaz Calderín.

Hace 10 años se creó un festival con el propósito de que los jóvenes cubanos amantes del jazz tuvieran su espacio y recrearan su imaginación. El JoJazz es un concurso donde intervienen los jóvenes provenientes de las escuelas de formación artística y los conservatorios de música.

El tema que me convoca a escribir del evento es la poca participación de las mujeres de forma general y la ausencia en las jornadas de concurso. Salvo la presencia de la joven talento Camila, que compartió premio en la pasada edición con el pianista Jorge Luis Pacheco, la intérprete del saxofón barítono, la flautista y la percusionista, integrantes de la jazz band, así como otra cantante que se presentó en la gala inaugural y una joven que participó de acompañante en la jornada de composición, no hubo más presencia femenina.

Este hecho me llama poderosamente la atención, si tenemos en cuenta que en ediciones pasadas se ha contado con la participación de muchachas con mucho talento provenientes de las escuelas de formación artística. Es el caso de Yipsi, una joven drumer, premiada en festivales anteriores y que demostró que podía brillar con luz propia en ese instrumento. Está también la vibrafonista Tamara Castañeda, ganadora en los concursos celebrados en años anteriores. Está el caso del cuarteto de voces que según el criterio de Chucho Valdés, es el mejor que ha existido en Cuba en los últimos 30 años, me refiero a Sexto Sentido.

La celebración del JoJazz, coincidió con la jornada internacional en pro de los derechos de la mujer y durante esos días en Cuba tuvieron lugar seminarios, conferencias y debates acerca de la teoría de género y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en nuestro país. Me resulta contradictorio que a pesar de ese discurso en una manifestación artística como el jazz se note tanto la ausencia de talentos femeninos que realmente existen en nuestra isla. Pretender explicar aquí las razones sería entrar en el campo de la especulación y no es el propósito de este comentario.

Podría verse como un fenómeno aislado y podría ser incluso resultado de las casualidades. En el medio del evento me encontré con un joven músico y quise conocer su opinión al respecto. El joven me explica que no es costumbre que las mujeres participen en los concursos como competidoras, durante el tiempo que él lleva estudiando en el conservatorio nunca ha visto un movimiento masivo de las mujeres por abrirse camino en estas citas competitivas. Este muchacho no mostró ninguna preocupación por el tema, al contrario, respondió sin ningún problema: “es normal que no participen”.

Reacciones como estas son frecuentes a la hora de evaluar la actuación de la mujer en cualquier ámbito tradicionalmente asociado al hombre, la música y en este caso el jazz no están ajenos a este fenómeno.

Resulta frecuente que a la hora de hacer mención de las máximas figuras del jazz en Cuba, salen a relucir músicos que demostraron su capacidad interpretativa y que revolucionaron el jazz en nuestra isla, adaptando las diferentes influencias musicales del exterior a la música cubana.

Ellos representan el motor impulsor para las nuevas generaciones que siguen sus pasos artísticos e interpretan sus obras. Por lo general esas grandes personalidades del jazz han sido hombres.

En Cuba, en la actualidad, se pueden citar pocos ejemplos de la presencia femenina en el jazz, Bellita y su jazz tumbata, la agrupación Las Canelas. Estas agrupaciones, si bien son las más reconocidas, tampoco cuentan con la promoción requerida por parte de nuestros medios de comunicación masiva, la radio y la televisión.

Reconocer a la mujer no implica necesariamente el desplazamiento social del hombre, es reconocer los agentes activos de la sociedad, es apostar por un futuro que incluya tanto a hombres como a mujeres, donde la música sea un espacio de socialización y “la música de los músicos”, como se ha denominado al jazz, sea practicada por hombres y mujeres por igual. Sugiero que el talento musical tenga la última palabra, sin distinción de sexo.

sábado, 10 de enero de 2009

Del rosado al rojo, solo un paso.

Por LAURA ELENA ÁLVAREZ RODRÍGUEZ. Estudiante de cuarto año de historia de la Universidad de La Habana

Tengo veintiún años, soy mujer y vivo en Consolación del Sur, un pueblo de la provincia de Pinar del Río, de unos 88 mil habitantes con un casco urbano bastante amplio para ser considerado rural. Sin embargo, más allá de la infraestructura, nivel educacional y medios de vida, es la mentalidad patriarcal y arcaica de sus pobladores la que podría ubicar al “violento condado” como escenario de cualquier película de acción holliwoodense de los sábados.
La violencia aquí, como en cualquier lugar, tiene muchas formas de manifestarse. Desde la maestra de la escuela primaria que exige a un niño de cinco años que hable duro como los machos, hasta los crímenes múltiples de tipo pasional ( si es que no concuerdan conmigo en que la primera es causa de la segunda). En todos los aspectos de la vida cotidiana se hace uso y abuso del poder que cada ser social tiene sobre otro, en aras de aferrarse a modos de vida que ya no son compatibles con las dinámicas sociales del siglo XXI.
En función de mantener a la familia unida, de preservar la moral y el respeto que ésta ha conquistado entre las demás, se incurre de forma tácita o abierta, en constantes limitaciones a la libertad de hacer de cada ser humano, lo que más le plazca con su vida. En esta punto, acotaría mi papá –sí, todo el mundo puede hacer lo que guste, siempre que no afecte a los demás-. Pero es que la medida en que “los demás” se sienten “afectados” es impresionantemente abarcadora. Los tabúes, prejuicios y criterios anacrónicos de lo que es la buena conducta, matizan con todas las tonalidades del gris, vidas absolutamente insípidas, generación tras generación.
El caso de la mujer, como se sobreentiende, viene a ser de los más complejos en el esquema social de vida que se diseña desde edades bien tempranas: mujer-débil, respeta a hombre-fuerte que la protege. Los roles que ocupa en el plano profesional son los más diversos, desde los cargos de dirección de cualquier empresa con grandes responsabilidades, hasta obrera agrícola de largas y extenuantes jornadas de trabajo; a pesar de ello en el hogar las funciones que desempeña son las mismas que en los tiempos en que solo era ama de casa.
Sin embargo no es a este plano visible sobre el que me gustaría arrojar un poco de luz. Y es que supongamos que al llegar del trabajo, Neyda mi vecina, se encuentre un día la casa limpia y la comida hecha por su esposo. Pensaríamos que el problema se solucionó y no es así. La experiencia en Consolación del Sur ha demostrado que son varias las cuestiones en que el hombre está dispuesto a transigir, como ésta de los roles domésticos. Por fregar este señor no considera a su esposa igual a él. Si otro día Neyda llega tarde del trabajo y a su esposo alguien le gritó por casualidad en el estadio de pelota: cabrón, cuando se ponchó; no harán falta más razones para una buena discusión pensarán ustedes, pues para que la mate a puñaladas, les aseguro yo.
Mi certeza frente a este caso hipotético se basa simplemente en las estadísticas. Los casos de uso de la violencia extrema por parte del hombre, para salvar la hombría que su medio le ha construido, son abundantes. Desafortunadamente las fuentes oficiales del municipio, no me autorizaron a citarlas como evidencias de estos datos de hechos de sangre, que extraoficialmente me permitieron consultar. Un estudio comparativo durante la última década sería muy interesante. Por ahora debemos conformarnos con saber que los hechos de sangre aumentaron sustancialmente del año 2007 al 2008. Los acontecidos entre hombres con pérdida de la vida de alguno de ellos, aventajan a los ocurridos entre hombre-mujer en muy poco, siendo las últimas las víctimas fatales en todos los casos. Los móviles para la incidencia de asesinatos y homicidios por parte de los hombres hacia las mujeres, son cuestiones pasionales en la casi totalidad de los hechos. ¿Quiénes son los responsables de esta situación? ¿En qué factores radica su solución? En todos diría yo, comenzando por la maestra que no puede reprimir a un niño por su tono de voz. Y sobre todo en la familia como primera y fundamental institución productora de valores y conductas. Responsable máxima de combatir estas tendencias de las que todos somos víctimas y a las que todos con el silencio contribuimos.
Y no es mi crítica un llamado a la rebelión, ni a la subversión de la totalidad de los valores que en seno de estas familias se inculcan a sus miembros. Nadie mejor que la autora de estas líneas los sabría valorar, puesto que formo parte de una de ellas. Llamo a la posibilidad de elección, de realización en el plano personal como meta de cada grupo para sus integrantes. Posiblemente este señor no quería matar, pero prefiere ser un asesino a cargar con el estigma de “no ser hombre”.
Es difícil romper con los cánones tan fuertemente arraigados, pero repito que no llamo a la ruptura, sino al avance a través de preservar un equilibrio entre las viejas y las nuevas formas de modo que la familia, la escuela y la sociedad toda produzcan individuos más libres de hacer, de construir en lugar de matar.
Por último quisiera hacer también un llamado a los medios masivos de comunicación que por omitir estos problemas dan la sensación de que no existen. Ignorarlos lejos está de ser la solución para resolver

viernes, 7 de noviembre de 2008

“Ella se lo buscó”

por Claudia Borrajo Del Toro

Hace dos semanas fue asesinada en la esquina de mi casa una señora mayor, regresaba con mi novio cuando encontramos además de una patrulla y un carro de criminalística, la calle repleta de vecinos que contemplaban entre murmullos el balcón de un segundo piso donde colgaban sábanas y ropas tendidas, a espera de que bajaran el cuerpo que decían manteníase tendido aun en el piso.

Me pareció muy extraño, escuchas siempre historias morbosas sobre gente muerta, pero parecen siempre historias distantes, ajenas, que a veces desvaloras por tildarlas de imaginarias, solo posibles en la existencia desgraciada de personajes esteriotipados de algún modo y sobre todo, ocurridas a gente a la que no asociarías jamás con la “vieja de la esquina”.

Entonces observas la ropa que mece el viento y tratas de imaginar como pudo haber terminado tan mal el día. La señora no fue por demás, la única víctima, pero si la fatal; el yerno la apuñaleó con un machetín a ella, a su hija, la esposa del perpetrador, y a su nieta de diecisiete años, hijastra del susodicho; el que bajó a la calle y dijo a un vecino que por favor, subiera a buscar a su hija pequeña, porque, a excepción de esta “había matado a todo el mundo allá arriba” e iba a entregarse a la policía. Todos quedan tratando de explicarse el hecho, y a los días, escuchas decir al hermano de la difunta “se lo buscó, ella se lo buscó, pues le tenía abierto tremendo fuego”.

¿Cómo puede alguien buscar la muerte en su hogar? Escuchas los comentarios y justificaciones que se hacen a tientas y es fácil percibir en ellos, la aceptación inconsciente de un estado de cosas en el orden social y moral que ve casi como natural que sucedan este tipo de actos, que aunque critique, tiene incorporado en su modo de ver y asumir la vida, una visión de aquello que le compete y que se espera como normal del género masculino y le dispensa de cometer ciertos excesos. Se ve cuando se comenta que una mujer fue asesinada por su esposo y todos piensan al minuto que de seguro esta le era infiel y ven en ello la posible causa, muchos es esto lo primero que se preguntan y no si el hombre era un idiota con la autoestima tan alta o tan baja que no atinó a una acción menos animal, para variar. Y bien, ¿qué si le ponía los cuernos? Esto no debe ser razón para que en su posible dolor alguien se vea excusado de calmar su pena arrebatando la vida a aquella que la causa ¿con qué derecho? “Yo tuve que matar a un ser que quise amar” dice una de esas canciones melodramáticas, siguiendo el esquema patético de los crímenes pasionales.

El origen de esto está en la misma base de la sociedad, que reproduce -no solo a gran escala-, un modo de pensar que da al hombre ciertas atribuciones que se remontan al nacimiento de una sociedad ya arcaica. Una amiga hablaba de que su marido iba a tener una hija con otra mujer con la que había mantenido una relación durante unos meses en que ellos estuvieron peleados, y ahora que habían vuelto felizmente, solo se lamentaba de que nacería aquella niña porque la otra mujer no había querido abortar al fin y al cabo. Fíjese usted, ella decía que su marido tendría una hija fuera de la relación porque su amante no había querido abortar, en vez de decir que simple y llanamente, tendría una hija por las obvias razones biológicas que son de esperar.

Recientemente andan dando vueltas de flash en flash, las fotos de una muchacha a la cual acuchilló repetidas veces en el rostro otra, por problemas de novios; la acusada de intento de asesinato alega que solo quería asustarla, pues su novio la había dejado y estaba ahora en amoríos con la adolescente que desfiguró. A mi entender, si hay alguna cuenta que saldar, es con el novio ¿por qué entonces se asume el rival equivocado? Eso es machismo, simple y barato, es el machismo que expresa la misma Santa Camila de La Habana Vieja, que a tantos años, no ha variado un ápice. Un machismo reproducido por las propias mujeres a carta cabal en esta sociedad de corte patriarcal y que se aprende y aprehende desde temprana edad y que genera consigo una violencia psicológica que a veces parece derramar la copa y materializarse en terribles actos que estremecen a la comunidad.

Es el hombre colérico que describe Enrique Serpa en una de sus historias, que se cree con derecho a cuestionar con desprecio a una prostituta que esconde tras una cortina junto a la cama en que fornica, a su bebé recién nacido; pero que no se critica a él mismo como consumidor que da vida a ese mercado.

Es el grupo de jóvenes que mientras subes la escalinata te grita que “se ve que te gusta que te la metan por detrás” porque traes un pantalón apretado, o porque a ellos les divierte ser groseros y no existe una razón aparente para que se deban contener de decirte algo que te estremece de vergüenza o porque no hay nada que puedas hacer para evitarlo o reprenderlos, o porque tú no más apretarás el paso para salir de sus vistas, evitándolos, aguantándote de contestarles, por miedo a darles pie a ponerse peor.

Es la hegemonía de un sexo sobre otro que trae consigo, inevitablemente, una violencia que surge de no respetar en su justa medida aquello que se considera inferior, más bajo, al no valorarlo, al no comprenderlo y al no molestarnos en pensarlo.