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viernes, 11 de noviembre de 2011

Masculinidades cubanas contra la violencia




Foto de “Atrévete a ser hombre: el machismo mata” mensaje central de la campaña presentada, en Cuba, por la Red Iberoamericana de Masculinidades y su coordinador Julio César González Pagés en un acto en la Casa del AlBA Cultural el 10 de noviembre de 2011.








La Habana, 11 nov.- (IPS) Más que la consigna de una campaña, los jóvenes cubanos que se agrupan en la Red Iberoamericana de Masculinidades (RIM) lanzaron un reto. “Atrévete a ser hombre: el machismo mata”, es el mensaje que preside la campaña contra la violencia de género presentada la noche del jueves 10 en la capital de esta isla caribeña.




“Años atrás, era una utopía unir a hombres en una campaña de este tipo”, comentó el historiador cubano Julio César González Pagés, coordinador de la RIM y feminista, al inaugurar una exposición de carteles elaborados por un grupo de estudiantes del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI), con sede en La Habana.




“Como parte de este sueño y de esa utopía, hemos estado en casi todas las universidades del país convocando a los estudiantes de diferentes áreas para que se nos unan”, añadió González Pagés, autor del libro “Macho, varón, masculino”, entre los más vendidos y leídos este año en Cuba.




Concebido como una red académica, la RIM se ha nutrido en Cuba de jóvenes estudiantes universitarios de distintas disciplinas y mantiene un trabajo sistemático de incidencia a través de talleres dirigidos fundamentalmente a grupos masculinos, siempre buscando desmontar los mitos tradicionales alrededor del hecho de “ser hombre”.




“Tenemos que darle un giro a ese comportamiento violento que provoca esta educación machista que tenemos. El diseño puede ayudar a cambiar: enseñar que el machismo no es el único camino”, dijo a la Redacción de IPS en Cuba el estudiante Gerardo Lebredo, autor del diseño de la campaña presentada por la RIM en la sede de la Casa del Alba.






Aporte de la RIM a la campaña Únete




“Desde el punto de vista profesional, no creo que haya muchas personas en Cuba que hagan diseño con enfoque de género. Y, personalmente, hemos aprendido muchísimas cosas que no sabíamos sobre género y violencia que, al final, es lo que nos ha inspirado a hacer la exposición”, dijo el joven diseñador Ramiro Expósito.




En conversación con la Redacción de IPS en Cuba, Expósito explicó que, antes de vincularse a la red, para él ser hombre era estar menos gordo, vestirse a la moda y preocuparse por cosas que ahora le parecen banales. La perspectiva cambió con el conocimiento y, ahora mismo, hay muchas cosas que veo más importantes”, afirmó.




Uno de los cinco ganadores del concurso de diseño de camisetas de la campaña Únete del Secretario General de las Naciones Unidas, el joven cubano de 22 años está invitado a participar en la actividad oficial de la ONU por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebrará el próximo 25 de noviembre.




“Estoy muy contento y orgulloso de contribuir desde la red al trabajo que hace las Naciones Unidas en prevenir la violencia contra las mujeres y saber que los jóvenes podemos revertir estos procesos en nuestros países”, aseguró el estudiante del ISDI en declaraciones publicadas en el blog de la RIM.




Alianza contracorriente




La inauguración de la exposición de carteles de la campaña “Atrévete a ser hombre: el machismo mata”, en la sede habanera de la Casa del Alba, antecedió a un concierto a favor de la equidad de género y contra la violencia de Rochy Ameneiro, quien este año presentó su proyecto Mujeres contracorriente.




La iniciativa “pretende unir a todos los artistas que creemos y respetamos los derechos de las mujeres”, dijo González Pagés y anunció que la exposición colectiva de carteles y los siete estudiantes del ISDI involucrados en la experiencia, se sumarán el año próximo a una gira nacional de la cantante.




Al público joven que usualmente sigue los conciertos de Ameneiro y las actividades de la RIM en la isla, se sumaron en esta ocasión representantes de unos 20 países que esta semana asisten en La Habana a un taller sobre masculinidades organizado por el Consejo de Iglesias de Cuba. (Redacción IPS Cuba - 2011)

IPS - Inter Press Service


Corresponsalía Cuba


viernes, 8 de julio de 2011

ESTRATEGIAS PARA EL CAMBIO ¿Machismo rural cubano?




En la foto Dayron Oliva Hernández







Por Lic. Dayron Oliva Hernández

Un profesor universitario me decía, con risa, que su abuelo, oriundo de Islas Canarias, regañaba a sus animales de trabajo y la emprendía a golpes para que hicieran bien su cometido: «¡Ah!, porque jueguito conmigo, no», eran algunas de las palabras que recordaba.

Muchas historias similares podemos escuchar a diario acerca de los hombres que viven y trabajan en las zonas rurales cubanas. La manera en que se les asocia, para bien o para mal, desde la mirada popular y urbana, los describe como guajiros, rudos, fuertes, con poco nivel de instrucción, soberbios, laboriosos, etc.

Sin hábito de que se juzguen los significados de su contenido, lo cierto es que un conjunto de adjetivos relacionados con el campo, la tierra y los animales de carga todavía incide en cómo se piensa el mundo rural cubano. Así, sin que las personas se den cuenta, los estereotipos que enmarcan a los «hombres de campo» los limitan hacia una masculinidad rural rígida, que dificulta una reflexión crítica de las implicaciones de las relaciones de género entre hombres y mujeres en el ámbito rural.

Algunos especialistas señalan el carácter difícil del mundo rural para cambiar ciertas tradiciones y costumbres, más cuando forman parte de un presunto orden «natural» de las cosas. Es por eso que pensar en ese contexto acerca de cómo se definen los hombres en relación con las mujeres, pasa por cuestionarnos lo que ha significado la identificación de la masculinidad rural a las «difíciles» circunstancias de trabajar la tierra, sus actividades económicas y el manejo de los medios de producción, como los animales.

A juicio de Mavis Dora Álvarez Licea en su artículo Masculinidades cubanas: El machismo guajiro, en la sociedad rural actual persisten y se reproducen patrones culturales tradicionales, muy propios del régimen patriarcal, aun cuando las condiciones sociales, económicas y la cultura en general, de la población rural, gracias a los programas de la Revolución, han devenido una mejoría ostensible de la calidad de vida y la participación social. Su parecer establece que en la masculinidad del hombre rural cubano —típica de un modelo hegemónico—, destaca la sobrevivencia de actitudes y comportamientos machistas, en cuanto al falso derecho del dominio sobre las mujeres, las conductas violentas, el alcoholismo, los estereotipos raciales y sexistas, la homofobia, entre otros.

Una mirada desde la masculinidad y el género al escenario campesino pondría en discusión las consecuencias de las conductas machistas de los hombres, sobre todo porque haría ver cómo los actos de discriminación por género todavía existen y tienen que ver con aspectos socio-culturales derivados de la aún no extinta ideología patriarcal, de su modo de construir la masculinidad y sus incidencias en los modos de relacionarse los hombres y las mujeres.

No es dejar de ser masculinos, sino cambiar el machismo

Contrario a lo que usualmente se piensa en el entorno rural, es por razones sociales y culturales por las que se constituye el género de forma diferente según el sexo. El engaño del orden desigual entre mujeres y hombres, y la oposición de estos a aceptar que las mujeres ganen poder y protagonismo, han radicado, entre otras causas, en que se asume una «masculinidad verdadera» por argumentos biológicos que justifican la «hegemonía» de los hombres sobre las mujeres.

De ahí la importancia que tuvo la experiencia del grupo Masculinidades en Cuba, de la Red Iberoamericana de Masculinidades —cuyo coordinador es el Dr. Julio César González Pagés—, con la conferencia-taller Feminismo y Masculinidad, en octubre del año 2008, como parte de los cursos que sobre género desarrolla la Escuela Nacional de Capacitación Niceto Pérez, de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), para funcionarios/as de esta organización.

Desmitificar creencias machistas, abordar las consecuencias del modelo hegemónico de la masculinidad, la indiscutible validez del feminismo cubano, para un ámbito donde las tradiciones patriarcales están enraizadas, si bien evidenció lo complejo que le resulta a un grupo de hombres no acostumbrados al tema cuestionar algo —la masculinidad— que no admite contradicción, por otro lado sembró la semilla de la duda y caló en ellos la necesidad de cambiar esas estructuras opresivas, para el bien de los propios hombres y las mujeres.

No obstante, debatir desde la perspectiva de género, el feminismo y la masculinidad ponen bajo sospecha aspectos que han formado parte de las costumbres rurales y de lo que a hombres y mujeres se les ha exigido ser. También reveló un conjunto de problemáticas que refieren las contradicciones y malestares que generan en lo personal, a cada uno —a decir verdad, más en los varones—, tratar estas temáticas.

Confundir el cuestionamiento de la masculinidad con la homosexualidad y el dejar de ser masculinos fueron algunas de las preocupaciones que se originaron en los hombres. Ideas erróneas que por el desconocimiento en muchas ocasiones repercuten negativamente en la real comprensión de lo que se quiere cuando se plantea la masculinidad.

Otra paradoja equívoca asociaba la pérdida de poder para los hombres con la aplicación de las relaciones equitativas entre mujeres y varones, que se ha inclinado por empoderar y reconocer el protagonismo de ellas en todos los ámbitos del país, aun cuando se señaló que una de las secuelas lamentables ha sido el ejercicio de los hombres por diversos tipos de violencia, desde la psicológica hasta la física. Asimismo, esta paradoja llevaba implícito el falso parecer, que se tiene popularmente, que el feminismo tiende a sustituir el poder masculino por el femenino, o sea, como una versión femenina del machismo en los hombres.

Las posibilidades de cambio: el caso de la ANAP

Abordar la masculinidad rural cubana, las implicaciones en las relaciones con las mujeres y las contradicciones de las formas en que se construye, sobre todo el arraigado machismo, ofrece también la oportunidad de que cambien los patrones perjudiciales, porque ha significado opresión para las mujeres y los hombres que no cumplen sus parámetros, en resumen, desigualdad y discriminación para todas y todos. Al mismo tiempo puede representar un impedimento para un desarrollo orgánico y constructivo de la agricultura cubana que propone acorde con los principios de la Revolución, el Estado y la sociedad cubana.

En la actualidad vivimos un profundo proceso de transformaciones socio-económicas del modelo cubano, que subraya la importancia estratégica de la actividad agrícola y pecuaria. Sin embargo, no se debe obviar que el modo en que hombres y mujeres han sido construidos social y culturalmente, en modelos rígidos y opuestos, puede afectar ese imprescindible proceso.

En un área que en la práctica, por su cultura y educación histórica apegada a las justificaciones biológicas, ha sido reacia —en especial en el plano de las subjetividades— a que los hombres pierdan poder y protagonismo en favor de una reasignación y empoderamiento de la mujer, hay que tener en cuenta los efectos —para bien o para mal— de un proceso de transformación socio-económica para la concepción que tienen estos varones sobre sí mismos y las relaciones de género en ese espacio rural.

Para que se tenga una idea, un análisis de la presencia de la mujer cubana en las actividades agrícolas, arrojaría, en cierta medida, la manera en que se conforma la masculinidad rural cubana y la probabilidad de revertir un orden de género basado en el machismo. Si lo socialmente aceptado alrededor de la mujer la sitúa en el entorno doméstico y familiar en un contexto de subordinación, esto no niega que existan mujeres con responsabilidades y se desempeñen en las diversas labores agrarias, a pesar de que estadísticamente haya un predominio de los hombres en todo lo concerniente al sector rural.

Cuando a finales de los años noventa del siglo pasado, dentro de las alternativas ante la crisis económica, las mujeres se incorporaron a sectores emergentes de la economía, en el que los hombres eran mayoría, como el de las campesinas privadas, llegaron a ser el 8,3 %; ya para el año 2008 representaban un 17,4 % de esta actividad económica.

Si por un lado muestra una desventaja, en cuanto a estadística, con respecto a los hombres, por otro indica el crecimiento que ha experimentado la presencia de la mujer en la práctica laboral campesina. Los desafíos —pensémoslo así— que se presentan pueden ayudar a trazar el camino para superar una brecha de género, así como un reto para los hombres y sus masculinidades de convivir en un proceso de transformaciones socio-económicas.

Asimismo, la labor de instituciones tan determinantes para la comunidad rural cubana, como la ANAP, resulta imprescindible para transformar esas estructuras subjetivas que nos atan a un pasado machista y patriarcal. La adopción de la Estrategia de Género, como parte de la voluntad política de su directiva nacional, constituye un paso —además de un ejemplo a seguir— a favor de la equidad de género, de reconocer el protagonismo y el empoderamiento de la mujer, así como de promover masculinidades no hegemónicas.

Durante el año 2005, la puesta en marcha de un diagnóstico participativo con enfoque de género, que incluyó el 50 % de todos los municipios del país, coincidió con el inicio de la estrategia, a partir de la creación de las comisiones de género a distintos niveles: municipal, provincial y nacional.

Lo que se pretendía era, entre otros objetivos, lograr una mayor incorporación de las mujeres a las diferentes estructuras productivas de la ANAP (CPA y CCS), así como fortalecer su papel incrementando su participación en los niveles de dirección y toma de decisiones; desarrollar la capacitación y la sensibilización en el tema de género a todas las estructuras de dirección, que incluía a los cuadros, cooperativistas, campesinos y sus familiares, con el apoyo de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana. A través de las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, se organizan conversatorios sobre temas de autoestima, igualdad, equidad, liderazgo y jurídicos, dirigidos a que el campesinado, y dentro de él las mujeres, conozca el derecho y las posibilidades que tiene al trabajo, solicitar tierra, a la licencia de maternidad, a estimulación, entre otros.

Sin lugar a dudas, el hecho de que la ANAP, en alianza con otras organizaciones, se preocupe por sensibilizar en cuestiones de género y masculinidad a toda su membresía y sus familiares, brinda un marco propicio para que líderes campesinos, ya sean hombres o mujeres, desde lo personal, lleven adelante un proceso viable de cambio de los valores patriarcales y machistas que sustentan un modelo hegemónico de la masculinidad rural cubana.

Ver http://www.mujeres.cubaweb.cu/articulo.asp?a=2011&num=547&art=20

viernes, 15 de abril de 2011

“Masculinidades desde pastos y forrajes”


El Dr. Julio César González Pagés durante la presentación del libro Macho, varón, masculino. Estudios de Masculinidades en Cuba en la comunidad matancera de Indio Hatuey.



Por Dayron Oliva Hernández. Red Iberoamericana de Masculinidades.

Perico/Matanzas, 12 de abril. Como parte de las actividades en ocasión del cincuenta aniversario de la creación de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes “Indio Hatuey”, ubicado en el municipio matancero de Perico; el Dr. Julio César González Pagés (coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades) realizó una presentación especial de su última obra Macho, varón, masculino: estudios de masculinidades en Cuba, que salió a la luz con gran éxito durante la pasada edición de la Feria Internacional del Libro.
En el centro de investigación de referencia nacional e internacional, que también dedica esfuerzos por el aseguramiento de sistemas de alimentación sostenibles para rumiantes, su director Giraldo J. Martín Martín agradeció a González Pagés la oportunidad para los trabajadores/as y profesionales de las ciencias agrícolas de debatir sobre aspectos importantes de la cultura y la sociedad como el tema de la masculinidad.

Por su parte, el autor de Macho, varón, masculino… expresó las razones que motivaron la presentación en ese emblemático lugar para las ciencias agrícolas cubanas, de incluir el ámbito rural y poner a discusión el machismo tan arraigado en la sociedad. Agregó que el título resultó provocador, porque además de ser una reafirmación del modelo de masculinidad hegemónica, ha sido una tríada popular de identificación para los hombres cubanos.

Como resumen de más de diez años en experiencias alrededor del estudio de las masculinidades, a través de talleres, conferencias y seminarios, señaló que el libro era una necesidad, pues toca aspectos vulnerables, inquietudes y problemáticas que envuelven las masculinidades para los hombres. En este sentido, refirió cada una de las temáticas que se abordan en el libro como el feminismo, la violencia, la sexualidad, la paternidad y la migración.

Acerca de la importancia de tratar cada uno de los aspectos estructurales del libro, González Pagés indicó las consecuencias para los hombres del modelo machista, como en la salud, en la violencia hacia las mujeres, en los miedos al cambio, en la “honra masculina”, en los homicidios, en la obsesión por el dinero, del desempleo e incumplimiento del tradicional rol de proveedor, etc. En su criterio, como las sociedades van más rápido que las ciencias sociales, significaría un gran paso que hombres y mujeres participen del diálogo en la comunidad sobre estas problemáticas, desde lo personal: “Hay que lograr que la agricultura sea sostenible en el plano humano”, subrayó.

Por otro lado, con una proyección hacia el futuro junto con la idea de aprovechar las nuevas tecnologías, el coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades destacó que Macho, varón, masculino…es una apuesta al cambio para los más jóvenes. Subrayó que es un libro para todas las edades, pero en especial para los menores de 25 años. No solo expuso su voluntad profesional que ha implicado a estudiantes de la Universidad de La Habana en los estudios de masculinidades, sino que reveló una compilación de 69 materiales audiovisuales, muy útiles para el tratamiento de las masculinidades desde múltiples dimensiones, producido por la propia Red Iberoamericana de Masculinidades, y que fuese realizado en su mayoría por alumnos sin formación cinematográfica de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.

A raíz del interés general que despertó en la audiencia y el debate suscitado, González Pagés insistió que la obra presentada persigue el objetivo de reflexionar sobre las masculinidades en los hombres, debido a que es un tema cultural, fruto del aprendizaje, para lo cual la educación es una vía de cambio: “Los hombres no deben dejar de ser masculinos, sino lo que debería cambiar son las estructuras e ideologías machistas que generan violencia”, concluyó.

martes, 22 de febrero de 2011

“Masculinidad, audiovisuales y medios de comunicación”


A propósito del Taller sobre Masculinidad y audiovisuales y la presentación de videos promovidos por la Red Iberoamericana de Masculinidades.

Por: Dayron Oliva Hernández. Red Iberoamericana de Masculinidades

La Habana, 15 de febrero. Como parte de la nueva edición del Diplomado en Género y Comunicación, del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, el Dr. Julio César González Pagés (coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades) ofreció un taller acerca del aprovechamiento de las nuevas tecnologías digitales y el trabajo educativo en torno a las masculinidades a través de la realización de audiovisuales. Motivo por el cual, se presentaron una serie de materiales elaborados y promovidos por la Red Iberoamericana de Masculinidades, principalmente por jóvenes estudiantes de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, pertenecientes al equipo Masculinidades en Cuba.

González Pagés, al exponer la experiencia de la Red Iberoamericana de Masculinidades, refirió la significación de inmiscuir a jóvenes, aunque no sean realizadores profesionales, en la producción de audiovisuales, con el objetivo de asumir y trasmitir nuevos discursos que busquen desmontar estructuras, estereotipos, discriminaciones y modelos violentos que tienen que ver con la masculinidad hegemónica que reproducen muchos medios de comunicación a nivel mundial.
“Estos son temas sensibles. Hay que hacer un frente unido, ocuparse en vez de preocuparse. Es importante el trabajo con audiovisuales. La motivación en los jóvenes, es una apuesta a largo plazo”, expresó.

Al distinguir la variedad de medios comunicativos y audiovisuales como la radio, la prensa, la televisión, etc.; González Pagés señaló que se debía tener en cuenta otros medios como productos audiovisuales: la música y los videos clip, las novelas, las películas, los deportes, por su influencia en la reproducción de modelos dicotómicos de género, y en especial de masculinidades. En este sentido, presentó los resultados de trabajos en colaboración con Honduras y el UNFPA en ese país.

Entre los audiovisuales que más llamó la atención estuvo Triscornia, de Yonnier Angulo Rodríguez, quien dio una explicación sobre el contenido y su rodaje, en torno al campamento de control migratorio que con ese nombre funcionó en La Habana y por donde pasaron muchos hombres y mujeres que venían a Cuba para salir adelante; y que inmiscuyó a once jóvenes estudiantes e integrantes del grupo Masculinidades en Cuba.

Asimismo, como un aporte a la Editorial de la Mujer, y con la intención de aprovechar las tecnologías digitales, González Pagés destacó el proyecto de rescatar las revistas femeninas cubanas que circularon durante el periodo republicano de la primera mitad del siglo XX. Integrado por un equipo a cargo de estudiantes de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, se indicó la importancia de rescatar esos imprescindibles documentos para visualizar la historia de mujeres, como La Mujer Moderna, entre otras.

Masculinidades y audiovisuales: desmontando la pirámide desde abajo


Por Susana Méndez.

Como parte del programa del Postgrado Género y Comunicación que se realiza en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, desde el pasado día 8, en la tarde ayer se llevó a cabo el Taller masculinidades y audiovisuales.

Esta acción fue liderada por el Doctor en Ciencias Históricas Julio César González Pagés, quien accedió a comentar sobre las características de los talleres de masculinidades que coordina la organización que representa y en especial acerca de éste, dedicado a la producción audiovisual.

¿Cómo surgen los primeros talleres?

Surgen cuando vemos que los más jóvenes necesitan de nuevas formas de comunicación que no sea lo escrito, sobre todo porque los talleres los comenzamos con estudiantes del área de las Ciencias Sociales y ahí empezamos a trabajar con los programas nuevos que existen y con las posibilidades de instrumentos que brindan las computadoras y ahí nació el primer taller en el año 2007 en Cuba y empezó un movimiento en el que al principio eran muchos; hoy casi todos hacen grupos de dos y tres y realizan videos y hemos logrado que en la facultad, no solo los muchachos que pertenecen a la red, sino el resto de los estudiantes como trabajo final hagan audiovisuales, por lo que se han convertido en talleres de comunicación audiovisual constante durante todos los semestres.

Alguien me decía que ya podíamos hacer una muestra de audiovisuales de los estudiantes de las Ciencias Sociales y le tomamos la palabra y la vamos a hacer en marzo como parte de la jornada científica de nuestra facultad.

De esa experiencia primera tenemos videos que la propia televisión nos está pidiendo como el Canal Habana, Tele Cristal, para campañas específicas como las realizadas contra la homofobia y la violencia y eso nos llena de satisfacción porque no era el objetivo inicial que entraran los videos en los grandes medios, pero creo que cuando existe el empeño, la voluntad, la vocación y la ideología, para abordar las temáticas, muchas personas confían en ese discurso y se abren los caminos porque esas personas lo necesitan ya que no estamos hablando de algo ajeno a lo que encontramos en la familia o en el vecindario y las personas requieren de un discurso de cambio en estas temáticas, no creo que sean las instituciones solas las que logren remover estas estructuras arcaicas, si no las personas, las comunidades y los centros unidos a estas instituciones que pueden ofrecer los medios, los espacios y yo creo que esto ya está pasando y me siento muy optimista.

¿Cuál es el objetivo de los talleres?

El objetivo de estos talleres sobre el tema de masculinidades es llevar a la práctica mucho de lo que habíamos planteado como teorías y sobre todo crear instrumentos de trabajo para hacer comunicación pero no solo como hacen los grandes medios, la televisión, la radio, los rotativos, sino también desde la educación, poder trasmitir que todos comunicamos, por ejemplo, cuando hacemos un pequeño video casero; hoy en día es muy usual, que una forma de comunicar sea a partir de la fotografía porque se ha digitalizado, debemos analizar entonces qué retratamos, qué vemos, con qué visión lo hacemos, con qué intención, desde qué posición.

Creo que esto que le hemos enseñado a nuestros estudiantes nos permite un primer objetivo, si logramos crear entre las nuevas generaciones productos menos sexistas esto ayudará a desmontar esa educación patriarcal que recibimos de casi todos los medios, formales e informales, yo creo que ese es el objetivo uno cumplido.

¿Cuál es el camino futuro?

Como meta futura nos plantearíamos que no sea solo un trabajo de Cuba porque en este postgrado tenemos estudiantes de varias zonas de Iberoamérica y yo creo que una de las cosas que más impactó fue la juventud de muchas de las personas que se involucran en el trabajo de la Red Iberoamericana de Masculinidades por una simple razón, sabemos que en los jóvenes de hoy en día está depositado el futuro del mundo; yo pienso que el futuro de Cuba, en cuanto a los trabajos de géneros, está en nuestras universidades y yo, para darte un mensaje optimista, estoy muy feliz de que muchos de ellos ha apostado por este tipo de cambio.

¿Qué aporta este taller a la batalla por la comunicación de género?

Yo creo que el taller permitió, sobre todo de cara al futuro, dar las bases para desmontar también las hegemonías de las masculinidades sobre los medios de comunicación, sabemos que éstos son liderados por hombres y nosotros estamos desmontando la pirámide desde abajo, desde la gran masa donde todos somos comunicadores, desde cualquier medio, porque podemos utilizarlos todos, como el Facebook, porque por ejemplo creamos un facebook de masculinidades, bajamos de You tube, música no sexista y como linkeamos a tantas personas podemos compartir información, tener debates, etc.

Sabemos que en Cuba tenemos muchas dificultades con las conexiones pero las personas que podamos acceder, debemos hacerlo; siempre pienso que no podemos decir no y utilizo muchísimo la frase no preocuparse sino ocuparse.

Nosotros podemos ocuparnos desde el puesto que tenemos y creo que cada medio que tengamos a nuestro alcance por mínimo que sea puede llevar un mensaje de aliento. Yo siempre leo, por ejemplo, el mural de mi edificio, que lo hace una vecina y tiene desde chistes hasta los cumpleaños de mis vecinos y vecinas, referencias al stress, al beneficio de la paciencia, etc. y realmente es un medio de comunicación que leen más de 500 u 800 personas a la semana, por tanto es importante y esta es una muestra de que no se debe desechar ninguno y que no se debe dejar solo a las personas que se dedican a la comunicación la posibilidad del cambio.

Yo como profesor, desde el aula, puedo insistir e incidir en parte de la cultura del cambio y lo intento hacer, sin pensar que voy a cambiar a mi país, yo creo que cambiar a mi país en estos temas es tarea de todos y todas, no lo debemos depositar solo en una organización o en un ministerio, si no en todas las personas que podamos, por eso es tan importante que lo que hagamos, en algún sitio y muestra de eso es esta entrevista, pueda ser conocido más allá de las personas que nos involucramos directamente.

Ver en http://periodismojosemarti.wordpress.com

sábado, 4 de diciembre de 2010

Masculinidades contra la violencia


Por Enmanuel George López
Red Iberoamericana de Masculinidades
wwww.redmasculinidades.com







“El mundo debe caminar hacia relaciones de respeto e igualdad; sería mucho mejor para las mujeres, y para los hombres.” Así expresó la Dra. Clotilde Proveyer en su charla con estudiantes de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, por el cierre de la jornada de lucha contra la violencia. La experta analizó cuestiones sobre la categoría de género donde se impone la hegemonía masculina, y con la posible solución no de una guerra entre sexos, sino la alianza entre ellos. Mencionó además la importancia de los Medios de Comunicación Masivos como capacitadores de la educación en estos asuntos.

El espacio sirvió también para la proyección de materiales audiovisuales con un mensaje contra la violencia y un enfoque de género, realizados por estudiantes de la facultad y la maestría, integrantes de la Red Iberoamericana de Masculinidades que coordina el Dr. Julio César González Pagés.

Los videos abordaron temáticas diversas, entre el deporte, las relaciones de pareja y la música, donde estos escenarios no están ajenos al abuso de poder y relaciones patriarcales tradicionalmente establecidas.

El ambiente generó un intenso debate por parte de todos los estudiantes participantes. Sobre los videos clip, el ciclo de la violencia, la marginalidad, y la sexualidad, entre otros temas; se plantearon disimiles comentarios, dudas y propuestas. La actividad, organizada por los propios estudiantes de la facultad, fue agradecida por todos los presentes; la confianza en el pensamiento joven y en la capacidad de organizar eventos donde sean discutidos problemas tan importantes como la violencia, y con el objetivo principal de fomentar la paz y la equidad.

Masculinidades y feminidades: ¿igual pasión por el deporte?

Por Isabel María González Cruz,
Estudiante de Tercer Año de Sociología.
Universidad de la Habana
diciembre 2010

En la primera semana del pasado Abril, se jugó el importantísimo “clásico” de la Liga Española, entre los equipos: Real Madrid y Barcelona. Recibí una invitación para compartir ese momento con buenos amigos y como seguidora del futbol, aún con pocos conocimientos sobre este deporte, acepté, pues sentí sería un día muy agradable y por qué no, aprovecharía la oportunidad para integrarme y aprender algo más .El ambiente era de fiesta, como si se discutiera la “gran final del baseball cubano”, tema que tocaré más adelante, el lugar del encuentro para disfrutar del juego fue en el Bar-Cafetería del Hotel Universitario. Estaba lleno de hombres y recuerdo éramos 5 mujeres, algo que al inicio hizo me cohibiera pero después nos centramos en el partido y olvidé por completo todo lo que me rodeaba, llegué a sentirme parte del Estadio Bernabéu, era tanta la alegría en aquel pequeño lugar que nos trasladamos con facilidad.

Llegó Junio y el esperado Mundial de Fútbol, pude sentir esta espera hasta en mis compañeras, incluso ,cuando finalizó ,la sensación fue de nostalgia y tristeza porque un espectáculo tan especial lo extrañaríamos la mayoría .Es cierto, en los Cines la asistencia para ver los juegos era mayor en hombres que mujeres, pero sí me encontraba varias muchachas en ellos, pude ver en el público de los estadios de Sudáfrica presencia femenina en abundancia. En la Universidad de la Habana, amistades de ambos sexos recuerdo llevaban camisetas de sus equipos preferidos, es decir, siento que ha ido aumentando el interés en las mujeres por los deportes. Siguiendo el tema pero en uno diferente hay algo que me ha resultado curioso desde hace unos años, la cantidad de mujeres que les gusta el baseball ha crecido, lo siento así porque sí soy seguidora del mismo y he visitado varios estadios, hasta en uno de los más pequeños y no tan conocidos de Ciudad de La Habana como el “Changa Mederos” ha estado casi mitad y mitad entre mujeres y hombres, en juegos celebrados los Domingos por las tardes. Las razones de este aumento pueden ser varias, por ejemplo: la preferencia por algún jugador, que sean familiares o amigas de los deportistas, que sientan pasión por cualquier deporte y tengan conocimientos que les permitan llevar estadísticas disfrutar de un buen juego, he conocido amigas que lo hacen, entonces pueden ser muchas lo cierto es que ha aumentado y estoy segura seguirá sucediendo.

Hoy 29 de Noviembre de 2010 fue el primer encuentro entre los dos equipos que mencioné al inicio, del torneo de la Liga Española, el segundo al que asisto junto a mis compañeros. Esta vez las razones no cambiaron mucho, como me gustó aquella experiencia y tuvimos una tarde inolvidable, me invitaron nuevamente y ya, en estos momentos, no podría perderme “El Clásico”, mucho más por no perderme la compañía de este grupo excelente. Pero he encontrado una diferencia, en vez de 5 hoy éramos 13 mujeres, unas acompañando a sus parejas, dos trabajadoras del Bar o Cafetería del Hotel Universitario y compañeras de la Facultad. Además, supe desde hace 3 días que mi amiga de la infancia junto a sus compañeras, estudiantes de Psicología también irían a disfrutar del juego en el lobby de un Hotel del Vedado. Mientras caminábamos hacia nuestro destino, apresurándonos, porque es tan grande la pasión que casi todos los lugares se llenaban hasta dos horas antes del juego, pudimos ver en el Hotel Colina un grupo de jóvenes, la mayoría muchachos y pocas muchachas, esperando para entrar al Hotel. Quizás esto también llame la atención, lo común es ver a la juventud casi enloquecida por disfrutar de los partidos en Vivo, creo lo tienen ya por costumbre, es mejor verlos de esa forma que esperar la retransmisión otro día, vivir esos 90 minutos con gran intensidad como si fuesen los protagonistas. Lo que no sucede con las personas de mayor edad, imagino la razón que más pese sea por la responsabilidad de sus trabajos y a quienes les guste deben esperar otra ocasión para verlos. Otro aspecto importante es que para poder entrar al Hotel Universitario, Hotel Colina, Centro Vasco y ver los partidos, sea cual sea, se debe pagar un cover y no todos pueden hacerlo, aunque hoy pude presenciar una conversación entre dos de mis amigos y uno de ellos aclaró que por lo que le gusta paga lo que sea y si es por el fútbol, sin pensarlo.
En la esquina del Hotel Universitario hay una Escuela Primaria que lleva por nombre: José Martí y desde que nos vieron coreaban: Barca, Barca, incluyendo niñas y niños.
Dentro del lugar sigue el ambiente de fiesta, no han cambiado mucho las cosas desde la primera vez, reconocí las caras de varios fanáticos de ambos equipos que en Abril estaban allí, parecen visitar el lugar con frecuencia, sin importar rivalidades, se saludan entre ellos, como si esos encuentros fuesen a repetirse una y otra vez y se les ve contentos por ello.
Han sido momentos que no se borrarán, a los que a partir de ahora prestaré más atención, de ellos mucho se puede extraer

sábado, 28 de febrero de 2009

¿MODERNAS O TRANSGRESORAS? LAS MUJERES CUBANAS EN LOS ESPACIOS PUBLICOS 1895- 1902

Por Julio César González Pagés

Resumen:

Uno de los aspectos más interesantes que trajo el enfoque de género en los estudios de historia de mujeres fue el cuestionamiento hacia los espacios donde se desarrolló la vida de la población femenina.

Definir los ámbitos privados y públicos ha permitido sistematizar la doble dimensión de ambos en un contexto donde se pone énfasis en las relaciones sociales determinantes en la construcción de los géneros femenino y masculino.

El espacio público cubano recibe severas transformaciones con el fin de la querra de independencia y el inicio de la intervención norteamericana, el presente trabajo aborda estos aspectos desde un tema poco común el del ciclismo femenino.


Tintina una mujer gallega monta una bicicleta en la Habana.


La gallega Antonia Martínez, más conocida por Titina, probablemente haya sido la primera en hacer uso de una bicicleta en esta Isla. El suceso como tal narrado por la misma protagonista a la líder sufragista María Collado, fue descrito de la siguiente forma:

"Todos quedaron sorprendidos al ver una mujer usando una bicicleta en La Habana en la temprana fecha del 12 de noviembre de 1894, esta acción me convertía en la precursora de algo que causó un gran malestar sobre todo en los hombres, pero no pudo ser detenido". (1)

La acción de Titina al irrumpir en un espacio público, le ganó burlas y agresiones y hasta una canción que le vaticinaba un accidente, la cual ha sido cantada por más de cien años

El texto de esta canción ha variado según las épocas y regiones del país con un texto que advierte un límite para las mujeres: “Titina, Titina montando bicicleta al doblar la esquina se le poncho una teta”. (2)

La advertencia de que los senos de las mujeres pueden ser como los neumáticos de la bicicleta, no existe de igual forma para los hombres. Esto se traduce en un claro llamado para no dejar que las mujeres montaran bicicleta de forma abierta como los hombres sin límites y restricciones

La entrada de mujeres en ciclo al espacio público fue asociada a una serie de acontecimientos que comenzaban a involucrar a la población femenina en cuestiones no diseñadas por el androcentrismo social. El 29 de diciembre de 1894 apareció en "La Carta del Sábado" una advertencia ante tanto libertinaje:

“Empecemos por afirmar que para nosotros desaparece la mujer si la encontramos comentando las instituciones de Justiniano o haciendo la disección de un cadáver. Esa no es su verdadera misión en la tierra su misión esta dentro del hogar doméstico, y para el hogar, en el cual ha de ser el ángel custodio de todas las felicidades, debe ser educada...No podéis creer ilustre señorita, que la emancipación de la mujer exija que sepa manejar el florete, que domine la bicicleta, que expuesta a las intemperancias y a las groserías arriesgue su tranquilidad y su pudor en la mesa de un café o vocifere en un club. Esa no sería una mujer, sería un fenómeno”. (3)

Con textos como estos se advierte una declaración beligerante contra las mujeres-fenómenos que rompieron paradigmas de convivencia social. Esto no fue escuchado por un grupo de cubanas pragmáticas que hicieron proclamas y actos de toda índole que iban desde el estudio en universidades, formaciones de asociaciones "semi-ilícitas", hasta la incorporación a la subversiva corriente feminista (4)

Cambiando el espacio de la política: ¿patriarcal, maternal o infernal?

La participación de mujeres cubanas dentro de las filas independentista no trajo el cambio esperado por ellas dentro de las concepciones patriarcales de los lideres patriotas .De igual modo el diseño de la política colonial excluía una participación de las mujeres en las actividades de las organizaciones que influían en la determinación de normas y leyes (5)

La última etapa de la querra permitió el asociacionismo político con la formación de clubes femeninos independentistas pertenecientes al Partido Revolucionario Cubano de José Martí. Aunque la mayoría de estos clubes siguió patrones conservadores por parte de sus lideres de ambos sexos, sobresalieron algunas integrantes que no quisieron seguir siendo evaluadas como "flores o niñas", arquetipo frecuentemente utilizado para calificarlas, como fue el caso de Quirina Martínez, perteneciente al Club "Mercedes Varona" de Nueva York, quien también montó bicicleta, además de cortarse el pelo y fumar cigarrillos en público y como Edelmira Guerra quien quiso que se cambiara la capital de La Habana para Cienfuegos(6).

Tanto delirio de renovación preocupó a los emigrados revolucionarios quienes se encargaron de escribir en el periódico independentista Patria un llamado de alerta que vaticinaba que tanta novedad de ideas sobre la mujer, podía resquebrajar la moral religiosa, sobre todo si estas iban en ciclo:

"Ya se ha dicho que la bicicleta ocasiona tales degeneraciones que los aficionados a ese sport, poco a poco van acercándose al mono de Darwing y de Littre. No es menor la decadencia que produce a las mujeres, y he aquí lo que les predice un sabio inglés: la mirada se vuelve fija, los labios se deprimen, las manos se agrandan y enrojecen, los brazos se tornan musculosos y pierden sus curvas encantadoras, por último, los pies se abullan y se hacen deformes. Con tantos inconvenientes ¿Habrá aún muchachas que sueñen con las bicicletas? (7).

La posibilidad de replica con posiciones feminista ,condicionadas por las formas de expresión cultural y política subalternas de las mujeres cubanas ,en el contexto colonial fue llevado principalmente por escritoras e intelectuales capaces de convocar a un numero completo del influyente periódico El Fígaro del 24 de febrero de 1895, el editorial resumía el espíritu de sus autoras de esperar el momento propicio de derrumbar: “la muralla donde las leyes tiraron una línea entre el hombre y la mujer ,y sobre esa línea alzaron las costumbres... ” (8)

La escritora Aurelia Castillo, autora del mencionado editorial, argumenta en su texto que la división de la sociedad en espacios donde la mujer no participa y en las que solo el querrero hombre tiene participación “quien no paga su contribución de sangre, no puede tener voz ni voto en los destinos de la nación” (9)


Las new woman no son pretty

La ya legendaria canción “Pretty woman” del músico ingles Roy Orbison comteporaniza un viejo dilema sobre los paradigmas a seguir por una mujer que pretenda asumir el calificativo de bonita

El asumir las costumbres del modelo feminista norteamericano también tenia la nueva de asumir los estereotipos de belleza femenina, que se anteponían a la belleza criolla donde la mujer era aceptada como un “objeto de lujo y ostentación” (10)

Las criticas a los nuevos arquetipos norteños estaba muchas veces ligados con criticas nacionalista, lo que muchas hacia imposible deslindar los comentarios de carácter androcentristas,un ejemplo de ello es el comentario del columnista Luis Carbo titulado “Latas Pedagologicas”,donde se habla de la situación de inseguridad de los maestros cubanos ante el nuevo sistema de educación yanqui ,al final de su critica añade haciendo alusión a un maestro cubano ”¿Y si se enfada ?,que deje el puesto ,que vendrán a ocuparlo profesoras yanquis ,marimachos(new women) que americanizaran el país ,preparándolo suavemente para la anexión...” (11)

Los sueños en ruedas también estuvieron presentes pese a todas las críticas y lograron imponer una moda fomentada a partir de 1898 con la intervención norteamericana donde el estilo e imagen de la mujer yanqui fue utilizada como antimodelo femenino. La prensa habanera fue implacable con las new-women norteñas y uno de sus más importantes rotativos El Fígaro, de forma peyorativa, aseveraba: “... ¿Qué como se traduce libremente en idioma castellano el término de new-woman...? La traducción exacta en mi sentir es esta MARIMACHO" (12)

Algunas mujeres, sobre todo en La Habana, no hicieron caso al desenfreno conservador y practicaron sus ejercicios que en más de una ocasión causaban molestias y accidentes. Por este motivo se aprobó el 26 de enero de 1900 un decreto de la Alcaldía Municipal, autorizando a "señoras y señoritas a que transiten en bicicleta en la Avenida de Paula" (13)

No todo fue critica hacia el ciclismo, también hubo quien semióticamente lo interpretó como un rasgo de la modernidad, al añadir que "...con los automóviles y las bicicletas que lo cruzan, no parece que la Habana perteneciera por espacio de cuatrocientos años a la caduca España" (14)

La modernidad del nuevo siglo debía incluir que se borraran los arquetipos diseñados por la colonia española donde el ejercicio femenino no era muy bien asimilado. La irrupción significativa en 1900 de mujeres a los espacios públicos de la ciudad fue tomado como algo muy novedoso y seductor, pero la inmensa mayoría de la prensa se oponía a que fuera en bicicleta.

Otro artículo del rotativo El Fígaro del 1 de julio de 1900 clamaba porque las mujeres habaneras fueran a pie "prefiriéndolo a todas las comodidades" (15) o excentricidades de manera que al ir caminando por las calles de Obispo, San Rafael o El Prado el flirteo, que vivía momentos de gran apogeo, permitiría "el encuentro de dos miradas, en el choque de dos sonrisas" (16), en la que las habaneras encontrarían su galán.

Las reminiscencias para nuevos paradigmas de la mujer cubana, encontraron fuerte oposición en la inmensa población masculina y parte de la femenina que si bien admiraban algunos síntomas de prosperidad y modernidad con la cruzada norteamericana, no admitían otros valores que atentaran contra el poder hegemónico masculino.


Citas y notas

1-La carta de Antonia Martínez fue escrita en La Habana el 15 de noviembre de 1908 a María Collado.
Ver Archivo Nacional de Cuba (ANC), Fondo Donativos y Remisiones, Fuera de Caja No.68.

2-La que comentamos en este artículo es la que el autor ha oído desde su niñez, pero según se ha podido comprobar con otras personas que fueran encuestada para el trabajo como Ofelia Machado, mujer cubana de la generación nacida en los años cuarenta, este canto ha tenido algunas transformaciones.

3-Este artículo puede verse en “La Carta del Sábado" La Habana 29 de diciembre de 1894 en A.N.C, Fondo Donativos y Remisiones, Caja 428, Exp.3-a.

4-En la década del 90 en Cuba, se comenzó a nuclear alrededor de algunas intelectuales como Aurelia Castillo y María Luisa Dolz un grupo de mujeres iniciadoras del feminismo social.
Ver: González, Julio Cesar "Historia de la mujer en Cuba: del feminismo liberal a la acción política femenina" en Boletín del Archivo Nacional de Cuba, La Habana, Editora Política, 1998, pp.3-15.

5-En conversaciones con la socióloga Judith Astelarra de la Universidad Autónoma de Barcelona hemos podido debatir sobre algunos de estos aspectos. Ver: Astelarra, Judith. Participación Política del las mujeres, Madrid, Siglo Veintiuno, 1990.


6.- Esta proclama tenía otra serie de reivindicaciones que incluía el divorcio y el sufragio.
Véase "Club Esperanza del Valle" en ANC: Fondo Donativos y Remisiones Caja 279, exp.15.

7.-El periódico Patria pese a haber pertenecido a un partido democrático y renovador, no tuvo una posición de avanzada en la temática de la emancipación femenina.
Ver Patria, Nueva York, 8 de octubre de 1897.

8-Ver Castillo, Aurelia “Esperemos “en El Fígaro, La Habana, 24 de febrero de 1895 p.66

9- ídem

10-idem

11- Ver Carbo, Luis “Latas Pedagologicas” en El Fígaro, La Habana, 21 de enero de 1900

12- Este artículo fue escrito por Luis Carbó para una sesión del periódico denominado Intermezzo Cómico.
Ver El Fígaro, La Habana, 25 de junio de 1899.

13-Este decreto no fue el único que acordaría la Alcaldía Municipal para limitar el espacio público de las ciclistas.

Ver en A.N.C. La Gaceta, La Habana, 7 y 27 de junio de 1899 y 26 y 28 de enero de 1900.

14-Galvez, Wen. "Fe de vida" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.

15-"Las habaneras a pie" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.

16-Idem.

sábado, 10 de enero de 2009

“Descubriendo el género, desafiando las hegemonías masculinas.”

Compilador: Lic. Daniel Alejandro Fernández González.

La presente compilación, de oocho trabajos, recoge los ensayos finales realizados por un grupo de estudiantes de 4to año de la Licenciatura en Historia de la Universidad de La Habana, que durante el pasado semestre recibieron un curso optativo sobre estudios de género, como parte del programa de asignaturas de la carrera. De algún modo tuve la oportunidad de estar presente en la mayoría de los encuentros, impartidos por el Dr. Julio César González Pagés, coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades. Los alumnos y alumnas que se decidieron por el curso, a pesar de existir otros no menos atrayentes (Estética y Migración), representaban la casi totalidad de ese grupo de 4to año. Ello significó de hecho un buen comienzo, al poder visualizar, que existe un marcado interés entre los futuros historiadores(as) por apropiarse de un conocimiento, al menos básico, sobre un tema que por lo general ha sido marginado dentro de este mundo.
Tras dos clases iniciales que profundizaron en los principales aspectos teóricos de los estudios de género, las dinámicas de las relaciones que lo integran, sus conceptos y definiciones; el curso adoptó un recorrido seductor y pocas veces visto en el marco de la carrera. Se fueron realizando talleres consecutivos que contaron con la participación de jóvenes investigadores, cuyo campo de acción estaba vinculado al género, y de manera particular al estudio de las masculinidades. En ellos, no solo se pusieron en evidencia experiencias investigativas personales, sino que fueron presentados y debatidos documentales que de un modo u otro mostraban cómo se hace visible en nuestra realidad toda la teoría aprendida. Era imprescindible demostrar que género no es una categoría ajena a nuestra cotidianeidad, a los futuros perfiles profesionales de la carrera de Historia. Asimismo, resultaba preciso que los alumnos(as) del curso, al acercarse por vez primera a los estudios de género, comprendieran que estos no excluían a los hombres y sus masculinidades, sino que los integraban como parte intrínseca de si mismos.
Los debates suscitados en cada encuentro fueron arrojando los primeros resultados positivos del curso. Los estudiantes progresivamente iban descubriendo como el género estaba implicado, y muchas veces determinaba, las dinámicas de sus relaciones sociales, familiares, las conductas que seguían en diferentes espacios. Como toda asignatura, esta llevaba una evaluación final, y la mejor manera de efectuarla, fue convidarlos a que vincularan experiencias personales o intereses investigativos con lo aprendido y aprehendido en el curso, en un ensayo de dos o tres cuartillas. Los trabajos que aquí se exponen resultaron, a juicio del compilador, los que mejor lograron establecer ese vínculo, abordaron los temas más interesantes y se sostuvieron en una redacción amena y un estilo atrayente para los lectores. Solo resta convidar a estos últimos a que los lean y de esa manera conozcan cómo un grupo de futuros historiadores ha comenzado a incorporar el género a sus perfiles académicos y en sus propias vidas.

Masculinidades = Infidelidad

Por Olivia Valdés Estudiante de cuarto año de historia de la Universidad de La Habana

Las relaciones de género han estado condicionadas por el diseño de los roles asignados al hombre y a la mujer, determinando en cada caso las actitudes correspondientes a uno y a otro en diversos planos de la vida. En estos diseños se dejaron bien claros lo que era moralidad femenina y lo que era la masculina; ambas completamente diferentes y opuestas, en donde el hombre siempre va a tener la superioridad.
Estos roles se establecieron por las instituciones de poder; dígase: el Estado; la Iglesia y por supuesto la familia; las cuales definen lo que es correcto y lo que es incorrecto; y que ha seguido siendo reproducido a lo largo de los siglos; todo sobre la base de una sociedad patriarcal, la cual toca cada uno de los puntos de la vida material y espiritual.
Para las mujeres se asociaron cualidades referentes a la belleza física, la gracia, la suavidad, la dulzura y sobre todo la integridad moral. Esta última resultante de mitos como la virginidad y la castidad si se rompían estos mitos estaban condenadas en el peor de los casos a pasar el resto de sus días acogidas a la vida religiosa. Por otra parte las mujeres que cumplían todas estas cualidades sobre todo las de clase alta llegaban a uniones consensuales con hombres de buena posición y así formaban su familia.
Un fenómeno que siempre ha sido asociado a la mujer y la ha degradado es el de la prostitución. Esta era la tercera posibilidad que tenían en la vida, las otras dos serian el matrimonio o la entrega a la vida religiosa como hemos visto antes. Las mujeres que se dedicaban a la prostitución eran mal vistas en la sociedad; “las perdidas”; era lo mas bajo que podía ser una mujer.
Para los hombres enfrentarse a la vida fue mas fácil; eran los cabezas de familias; eran más importantes por el simple hecho de ser varones. Una persona masculina debía ser dominante, conquistador, los que atienden los negocios y manipulan el dinero.
Esta superioridad masculina llevo poco a poco a que no se viera mal la infidelidad en los hombres y se fue haciendo esta una cualidad en ellos. Los de buena posición era normal verlos manteniendo relaciones amorosas fuera de su matrimonio, a las cuales se les garantizaba una casa y sostén económico; ellos no eran mal vistos por la sociedad, vivían fácilmente su doble vida sin que esto afectara su hombría y su integridad. Por otra parte frecuentemente visitaban prostíbulos para satisfacer sus placeres, con lo cual no se deterioraba su moral como a las mujeres; con ellos sucedía todo lo contrario; se acentuaba su hombría y su virilidad.
Como en los roles asignados a la mujer no estaba el luchar con un arma en la mano; en tiempos bélicos estas permanecían en sus casas rezando por que sus esposos no perdieran la vida en la lucha, cosiendo uniformes o cuidando a los niños; mientras que los hombres daban su vida por una causa justa. Pero aquí también les eran infieles; ya que en cualquier lugar donde haya hombres, van a haber prostitutas; para satisfacer las necesidades de estos hombres.
Esto se mantuvo así por varios siglos y era un problema mundial. A la altura del siglo XX se comenzó a proclamar la equidad de sexos; se desarrollo un fuerte movimiento feminista que lucha por la igualdad de la mujer y su lugar en la sociedad. Esta es una lucha que llega al siglo XXI y en donde nos damos cuenta que no se ha interiorizado este reclamo y que las mujeres siguen siendo tratadas como inferiores, sobre todo en el tema de la fidelidad.
Vivimos en un mundo en el cual existen a esta altura hombres que tienen un harén con más de seis mujeres. Países en los cuales es permitido tener dos mujeres siempre y cuando se les pueda mantener. Un mundo en donde indiscutiblemente continúa la supremacía masculina.
Los hombres muchas veces viven una doble vida, al igual que siglos atrás. Cuando hay reunión de amigos puede tirar una “canita al aire”, y que elogiado es por todos los hombres y pasa a ser “el bárbaro”; “el animal”.
En cambio una mujer no puede tener una doble vida; o tirar su “canita al aire”; enseguida comienzan los comentarios a su alrededor, se le define como a una “puta”.
Continúa la mujer en la actualidad siendo mal vista cuando por los motivos que sea se dedica a la prostitución, se degrada su moral y su integridad, y no es respetada ni por sus amistades. Pero el hombre actual sigue frecuentando y pagando putas; y al otro día se lo cuenta a todos sus amigotes y así el marcador de su hombría llega al 100%.
En conclusión, el hombre a lo largo de los siglos y dado por los cánones de la sociedad patriarcal, se ha acostumbrado a hacer lo que quiera sin ser mal visto; se ha convertido en una persona infiel, sin que esto sea un problema para el. Quiere decir que seguimos viviendo en una sociedad retrograda en la cual continúa la supremacía del hombre. Por eso me parece que la masculinidad es sinónimo de infidelidad.

Reflexiones sobre un día “normal”

Por Claudia Martínez Herrera Estudiante de cuarto año de historia de la Universidad de La Habana.

Sonó el despertador y comenzó mi martes, uno cualquiera del mes de noviembre. La Habana me invita a disfrutar una vez más de sus calles, haciendo uso de las libertades que otorgan los tiempos modernos. Camino de prisa, feliz, tarareando una canción que escuché en casa del vecino. Ya en la avenida, el viento que dejan los autos me desordena los mechones del cabello. Espero con prisa, todavía feliz y tarareando aquella canción que escuché. Los carros pasan, tras ellos, además del viento, se quedan las palabras de sus conductores a las que trato de no prestar atención porque quiero preservar esa alegría fresca, me aferro a ello y pienso en algo agradable para olvidar, para desconectar. Pasan miles de pequeños pensamientos por mi cabeza en apenas segundos, un caminante inoportuno se acerca demasiado y me susurra algo al oído, confundida, asustada, apenas alcanzo a escuchar: “Qué rica tu estás mami pa´ mamártela to´a”. Los nervios me dan por apresurarme con la botella.
_¡Voy hasta 23, pero apúrate que me coge la verde!_me contestaba un hombre desde su carro estatal.
_ Ay muchas gracias, justo a tiempo.
_¿Y tu como te llamas pepilla?
_María
_Bueno María, ¿por lo visto tu novio te deja coger botella sola?
_Es una necesidad, imagínese!!
_no no no no, a mi mujer yo no la dejo, lo mío no me lo mira nadie, cuando ella quiera salir, la saco yo. ¿Y hasta donde vas?
_ Yo voy para…
_Si quieres podemos ir a comer algo y conocernos mejor.
_no, es que tengo clases.
_ Pero eso no te va a tomar más de media hora muchacha, y además después yo te llevo hasta donde tu quieras.
_No se moleste, de verdad no me interesa, si puede me deja por aquí por favor.
_ Oye que malagradecida eres, te doy la botella para quitarte al cochino ese de arriba, te invito a comer algo y encima me dices que no, verdad que las mujeres de hoy en día son!!!!!, bueno dale que estoy apurado.
En un santiamén paso el Yara y respiro profundo, nunca había deseado tanto caminar sola. Voy dando pasos agigantados para evitar a los cinco o seis tipos parados en el portal del Habana libre, taxistas que en lo que cazan un cliente se dedican a observar, o mejor dicho, a desvestir a cuanto ser femenino pase por sus cercanías.
Subo la escalinata con más tranquilidad, me siento en casa, en ambiente, ya puedo despreocuparme. Al pasar por el parque del IFAL me invade una sensación extraña, siento la necesidad incontenible de girar mi vista hacia la derecha, apenas pude sofocar un grito. Cuanta rabia, cuanta impotencia. Me dio por lanzarle lo primero que tuve a mano, una piedra, que por supuesto no llegó a darle al sujeto que descaradamente movía su sexo verticalmente hacia arriba y hacia abajo en una de las esquinas más escondidas del lugar, le grité los improperios más vulgares que pude para desahogar mi impotencia, pero al final desistí, pues se me hacía tarde para entrar a clase. Unos escalones más arriba todo seguía como siempre, la escena tan desagradable que acababa de vivir era solo un problema mío.

A cualquier lector le puede parecer una exageración lo que se acaba de describir, o simplemente que la autora se cree una “mami sexi”, no se trata de eso, cosas como estas le suceden a diario a cualquier mujer. No importa si eres fea o bonita, gorda o delgada, blanca o negra, de hecho no necesitas ser Paris Hilton o Angelina, lo único que necesitas, es ser mujer. Esto realmente me llama la atención, porque además de afectarme directamente, tienes aún que escuchar en cualquier conversación trivial: “ustedes las mujeres se salvan, consiguen las mejores botellas, les dan el asiento en la guagua _ lo cual ya apenas sucede_, no tienen que ir al servicio, no tienen que hacer esto, no tienen que hacer lo otro”, en fin, creo que nadie que no lo sea, puede realmente imaginarse lo difícil que es ser una mujer en estos días, con todo y que es la época de la emancipación de la mujer. Sencillamente no puedes tener un día tranquilo, en el que puedas transitar por el mundo sin que nadie te moleste con piropos que rozan la vulgaridad, aunque uno se esfuerce en llevar la ropa más sobria, más larga, es un sacrificio realmente inútil, no dejan de invadir tu privacidad, tu espacio.
Lo más curioso de todo esto, y quizá la razón por lo cual no lo entiendan, es que los hombres no tienen que pasar por esos momentos desagradables. Eso no significa que nosotras no sintamos la necesidad de expresar satisfacción cuando el muchacho que se nos cruza es lindo o tiene algo interesante, de hecho, en ocasiones se lo hacemos saber, solo que la manera es totalmente diferente, no obstante el nivel cultural de la muchacha y por muy grotesco que sea su vocabulario, nunca podrá compararse con uno de los “Piropos” que recibes al caminar por cualquier lugar de esta isla.
Todo esto es tan cotidiano, que se ha hecho común. Ya es algo normal que los espacios donde solo deberían ir árboles ornamentales los habiten masturbadores, tal parece que son un gremio, pero como eso es una muestra de violencia contra la mujer y no contra el hombre, puede pasar. Pero mucho más natural que lo anterior, es que el señor que te da el aventón hasta la casa o hasta la escuela, a cambio, se sienta con el pleno derecho de hacerte preguntas indiscretas, íntimas, que te ponen en una situación difícil e incómoda. Si les correspondes, eres una fácil, si no, entonces eres una creída, malagradecida, pesada etc. En fin, la sociedad así lo ha establecido y nosotras hemos tenido que aprender a vivir con ello. En mi caso he acudido a un mecanismo, gracias a la tecnología, que hasta ahora me ha funcionado. Voy por la calle con mi MP3 a todo volumen, para tratar de enajenarme del mundo, así, los veo que miran, hablan, susurran cosas con cara de depravados sexuales, pero por suerte, no puedo escucharlos. Pero esto es como ya dije, solo un mecanismo personal, no una solución. La solución no es darle la espalda a estos problemas de género y decir que no existen, y seguir pasando por la tele esos “Spots paternalistas” todos los 8 de marzo, exaltando los privilegios que gozan las mujeres en nuestra sociedad y la maravillosa igualdad entre ambos géneros que ha logrado traer la revolución. Creo que sin desdeñar los esfuerzos que se han hecho, no han sido suficientes. Estos problemas siguen en la mentalidad de la sociedad, aquí solo he esbozado los más sencillos, lo cual no significa que sean menos importantes que otros, a los cuales se les da mayor trascendencia y no desocupan el puesto número uno del NTV, aún sucediendo en el otro lado del mundo.

Del rosado al rojo, solo un paso.

Por LAURA ELENA ÁLVAREZ RODRÍGUEZ. Estudiante de cuarto año de historia de la Universidad de La Habana

Tengo veintiún años, soy mujer y vivo en Consolación del Sur, un pueblo de la provincia de Pinar del Río, de unos 88 mil habitantes con un casco urbano bastante amplio para ser considerado rural. Sin embargo, más allá de la infraestructura, nivel educacional y medios de vida, es la mentalidad patriarcal y arcaica de sus pobladores la que podría ubicar al “violento condado” como escenario de cualquier película de acción holliwoodense de los sábados.
La violencia aquí, como en cualquier lugar, tiene muchas formas de manifestarse. Desde la maestra de la escuela primaria que exige a un niño de cinco años que hable duro como los machos, hasta los crímenes múltiples de tipo pasional ( si es que no concuerdan conmigo en que la primera es causa de la segunda). En todos los aspectos de la vida cotidiana se hace uso y abuso del poder que cada ser social tiene sobre otro, en aras de aferrarse a modos de vida que ya no son compatibles con las dinámicas sociales del siglo XXI.
En función de mantener a la familia unida, de preservar la moral y el respeto que ésta ha conquistado entre las demás, se incurre de forma tácita o abierta, en constantes limitaciones a la libertad de hacer de cada ser humano, lo que más le plazca con su vida. En esta punto, acotaría mi papá –sí, todo el mundo puede hacer lo que guste, siempre que no afecte a los demás-. Pero es que la medida en que “los demás” se sienten “afectados” es impresionantemente abarcadora. Los tabúes, prejuicios y criterios anacrónicos de lo que es la buena conducta, matizan con todas las tonalidades del gris, vidas absolutamente insípidas, generación tras generación.
El caso de la mujer, como se sobreentiende, viene a ser de los más complejos en el esquema social de vida que se diseña desde edades bien tempranas: mujer-débil, respeta a hombre-fuerte que la protege. Los roles que ocupa en el plano profesional son los más diversos, desde los cargos de dirección de cualquier empresa con grandes responsabilidades, hasta obrera agrícola de largas y extenuantes jornadas de trabajo; a pesar de ello en el hogar las funciones que desempeña son las mismas que en los tiempos en que solo era ama de casa.
Sin embargo no es a este plano visible sobre el que me gustaría arrojar un poco de luz. Y es que supongamos que al llegar del trabajo, Neyda mi vecina, se encuentre un día la casa limpia y la comida hecha por su esposo. Pensaríamos que el problema se solucionó y no es así. La experiencia en Consolación del Sur ha demostrado que son varias las cuestiones en que el hombre está dispuesto a transigir, como ésta de los roles domésticos. Por fregar este señor no considera a su esposa igual a él. Si otro día Neyda llega tarde del trabajo y a su esposo alguien le gritó por casualidad en el estadio de pelota: cabrón, cuando se ponchó; no harán falta más razones para una buena discusión pensarán ustedes, pues para que la mate a puñaladas, les aseguro yo.
Mi certeza frente a este caso hipotético se basa simplemente en las estadísticas. Los casos de uso de la violencia extrema por parte del hombre, para salvar la hombría que su medio le ha construido, son abundantes. Desafortunadamente las fuentes oficiales del municipio, no me autorizaron a citarlas como evidencias de estos datos de hechos de sangre, que extraoficialmente me permitieron consultar. Un estudio comparativo durante la última década sería muy interesante. Por ahora debemos conformarnos con saber que los hechos de sangre aumentaron sustancialmente del año 2007 al 2008. Los acontecidos entre hombres con pérdida de la vida de alguno de ellos, aventajan a los ocurridos entre hombre-mujer en muy poco, siendo las últimas las víctimas fatales en todos los casos. Los móviles para la incidencia de asesinatos y homicidios por parte de los hombres hacia las mujeres, son cuestiones pasionales en la casi totalidad de los hechos. ¿Quiénes son los responsables de esta situación? ¿En qué factores radica su solución? En todos diría yo, comenzando por la maestra que no puede reprimir a un niño por su tono de voz. Y sobre todo en la familia como primera y fundamental institución productora de valores y conductas. Responsable máxima de combatir estas tendencias de las que todos somos víctimas y a las que todos con el silencio contribuimos.
Y no es mi crítica un llamado a la rebelión, ni a la subversión de la totalidad de los valores que en seno de estas familias se inculcan a sus miembros. Nadie mejor que la autora de estas líneas los sabría valorar, puesto que formo parte de una de ellas. Llamo a la posibilidad de elección, de realización en el plano personal como meta de cada grupo para sus integrantes. Posiblemente este señor no quería matar, pero prefiere ser un asesino a cargar con el estigma de “no ser hombre”.
Es difícil romper con los cánones tan fuertemente arraigados, pero repito que no llamo a la ruptura, sino al avance a través de preservar un equilibrio entre las viejas y las nuevas formas de modo que la familia, la escuela y la sociedad toda produzcan individuos más libres de hacer, de construir en lugar de matar.
Por último quisiera hacer también un llamado a los medios masivos de comunicación que por omitir estos problemas dan la sensación de que no existen. Ignorarlos lejos está de ser la solución para resolver

viernes, 7 de noviembre de 2008

“Ella se lo buscó”

por Claudia Borrajo Del Toro

Hace dos semanas fue asesinada en la esquina de mi casa una señora mayor, regresaba con mi novio cuando encontramos además de una patrulla y un carro de criminalística, la calle repleta de vecinos que contemplaban entre murmullos el balcón de un segundo piso donde colgaban sábanas y ropas tendidas, a espera de que bajaran el cuerpo que decían manteníase tendido aun en el piso.

Me pareció muy extraño, escuchas siempre historias morbosas sobre gente muerta, pero parecen siempre historias distantes, ajenas, que a veces desvaloras por tildarlas de imaginarias, solo posibles en la existencia desgraciada de personajes esteriotipados de algún modo y sobre todo, ocurridas a gente a la que no asociarías jamás con la “vieja de la esquina”.

Entonces observas la ropa que mece el viento y tratas de imaginar como pudo haber terminado tan mal el día. La señora no fue por demás, la única víctima, pero si la fatal; el yerno la apuñaleó con un machetín a ella, a su hija, la esposa del perpetrador, y a su nieta de diecisiete años, hijastra del susodicho; el que bajó a la calle y dijo a un vecino que por favor, subiera a buscar a su hija pequeña, porque, a excepción de esta “había matado a todo el mundo allá arriba” e iba a entregarse a la policía. Todos quedan tratando de explicarse el hecho, y a los días, escuchas decir al hermano de la difunta “se lo buscó, ella se lo buscó, pues le tenía abierto tremendo fuego”.

¿Cómo puede alguien buscar la muerte en su hogar? Escuchas los comentarios y justificaciones que se hacen a tientas y es fácil percibir en ellos, la aceptación inconsciente de un estado de cosas en el orden social y moral que ve casi como natural que sucedan este tipo de actos, que aunque critique, tiene incorporado en su modo de ver y asumir la vida, una visión de aquello que le compete y que se espera como normal del género masculino y le dispensa de cometer ciertos excesos. Se ve cuando se comenta que una mujer fue asesinada por su esposo y todos piensan al minuto que de seguro esta le era infiel y ven en ello la posible causa, muchos es esto lo primero que se preguntan y no si el hombre era un idiota con la autoestima tan alta o tan baja que no atinó a una acción menos animal, para variar. Y bien, ¿qué si le ponía los cuernos? Esto no debe ser razón para que en su posible dolor alguien se vea excusado de calmar su pena arrebatando la vida a aquella que la causa ¿con qué derecho? “Yo tuve que matar a un ser que quise amar” dice una de esas canciones melodramáticas, siguiendo el esquema patético de los crímenes pasionales.

El origen de esto está en la misma base de la sociedad, que reproduce -no solo a gran escala-, un modo de pensar que da al hombre ciertas atribuciones que se remontan al nacimiento de una sociedad ya arcaica. Una amiga hablaba de que su marido iba a tener una hija con otra mujer con la que había mantenido una relación durante unos meses en que ellos estuvieron peleados, y ahora que habían vuelto felizmente, solo se lamentaba de que nacería aquella niña porque la otra mujer no había querido abortar al fin y al cabo. Fíjese usted, ella decía que su marido tendría una hija fuera de la relación porque su amante no había querido abortar, en vez de decir que simple y llanamente, tendría una hija por las obvias razones biológicas que son de esperar.

Recientemente andan dando vueltas de flash en flash, las fotos de una muchacha a la cual acuchilló repetidas veces en el rostro otra, por problemas de novios; la acusada de intento de asesinato alega que solo quería asustarla, pues su novio la había dejado y estaba ahora en amoríos con la adolescente que desfiguró. A mi entender, si hay alguna cuenta que saldar, es con el novio ¿por qué entonces se asume el rival equivocado? Eso es machismo, simple y barato, es el machismo que expresa la misma Santa Camila de La Habana Vieja, que a tantos años, no ha variado un ápice. Un machismo reproducido por las propias mujeres a carta cabal en esta sociedad de corte patriarcal y que se aprende y aprehende desde temprana edad y que genera consigo una violencia psicológica que a veces parece derramar la copa y materializarse en terribles actos que estremecen a la comunidad.

Es el hombre colérico que describe Enrique Serpa en una de sus historias, que se cree con derecho a cuestionar con desprecio a una prostituta que esconde tras una cortina junto a la cama en que fornica, a su bebé recién nacido; pero que no se critica a él mismo como consumidor que da vida a ese mercado.

Es el grupo de jóvenes que mientras subes la escalinata te grita que “se ve que te gusta que te la metan por detrás” porque traes un pantalón apretado, o porque a ellos les divierte ser groseros y no existe una razón aparente para que se deban contener de decirte algo que te estremece de vergüenza o porque no hay nada que puedas hacer para evitarlo o reprenderlos, o porque tú no más apretarás el paso para salir de sus vistas, evitándolos, aguantándote de contestarles, por miedo a darles pie a ponerse peor.

Es la hegemonía de un sexo sobre otro que trae consigo, inevitablemente, una violencia que surge de no respetar en su justa medida aquello que se considera inferior, más bajo, al no valorarlo, al no comprenderlo y al no molestarnos en pensarlo.