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martes, 19 de junio de 2012

Música y deporte: dos aliados fundamentales en contra de la violencia machista

Por Alejandro Céspedes Morejón
Analista deportivo de Tele Pinar y la RIAM

La música es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos. Este es uno de varios conceptos que describe “teóricamente” esta manifestación artística. El deporte es una actividad que tiene un requerimiento físico y motriz, acompañado de una agudeza mental que se enmarca en la acción competitiva, en presencia de público y medios de comunicación.

El deporte y la música entran en planos unificadores ya que son una forma de expresión social y van en pos del mismo objetivo, el entretenimiento encaminado hacia cualquier generación y sector social dispuesto ha asimilarlo. Por estas vías entran a “retozar” una serie de factores que combinados pueden ser un genuino “Coctel Molotov”.

La educación formal que nos viene desde el hogar o el medio social al que pertenezcamos, los estados psíquico o de ánimo que nos rodean y el sentimiento que nos trasmita el escenario que estemos disfrutando en ese momento, son compuestos que encontramos en la música y el deporte por igual, y que nos hacen explotar sentimientos de maneras que pueden ser violentas si los códigos que componen nuestro razonamiento lógico así lo propician.  

En los espectáculos deportivos que participamos como espectadores o competidores estamos siendo continuamente bombardeados con música que, a mi humilde parecer, es una provocación a la violencia que se desata cada vez con más frecuencia en los escenarios deportivos de nuestro país.

En los deportes espectáculos como el béisbol, el baloncesto, el balonmano y el fútbol, por citar algunos de los más asiduos en nuestro patio, el contacto fuerte y la tensión competitiva es tan alta como acelerado el pulso que mantienen todos los inmiscuidos en el show, con el fin de alcanzar la victoria. Si a esta mescla inflamable le ponemos un catalizador como el Rock (en una medida ínfima en Cuba) o el (decida usted un adjetivo) reggaetón, las cosas se ponen feas en muchísimas ocasiones.

Quien les escribe, ha sido testigo de muchos actos violentos en distintas instalaciones deportivas del país, donde se unen gran cantidad de seguidores del deporte y de los atletas que lo desempeñan; ellos “se toman muy a pecho” el juego, tanto, como para si se le estimula un poco hacer justicia por su propia mano.


Múltiples son la anécdotas de equipos y árbitros que han esperado horas para salir escoltados por la policía de la instalaciones deportivas, por la presión violenta del público impulsado por un carburante peligroso como es la cólera. Cólera que se fue acumulando por muchos factores y que durante el desarrollo competitivo se “hizo engordar” con un estimulante muy poderoso y silencioso que es la música, la cual a altas y descontroladas velocidades se fue adueñando del sub consiente del aficionado, y este, en “plan zombi”, respondió con ira desenfrenada ante cualquier espoleo que le llegue.

Es el deseo de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, hacer un llamado a las personas que son responsables del entretenimiento para nuestro pueblo, hacia esta subvalorada situación que muchas veces es un fuerte contribuyente a los actos de violencia que sufrimos en nuestra sociedad. Cada cosa tiene su puesto reservado y su momento para ser expuesta, sin propiciar daños colateralmente. No forcemos situaciones desagradables por desconocimiento o egoísmo.

sábado, 22 de octubre de 2011

Masculinidades en Latinoamerica



En la foto el profesor Julio César González Pagés durante su intervención en el seminario taller organizado por la Universidad La Salle y ASPACIA



por equipo RIM

Los enigmas del machismo, el vinculo que tiene con las masculinidades y el recorrido de estos estudios en América Latina fueron algunos de los aspectos abordados por más de seis horas, ayer sabado 22 de octubre, en un taller que ofreció en la Universidad de la Sallé, en coordinación con la organización ASPACIA, el profesor y investigador cubano Julio César González Pagés como parte de un postgrado sobre Violencia que organiza el prestigioso recinto universitario madrileño.

La violencia y sus posibilidades de evitarla tuvieron varios debates alrededor de videos clips musicales y valoraciones del impacto del deporte en vincular a los hombres en nuevas conductas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

ACALLAR EL SONIDO DE LA VIOLENCIA

Por Amalia Alejandra

Con una buena participación, la presentación de videos y en especial un amplio debate entre estudiantes y especialistas, se efectuó la conferencia de clausura del Foro sobre Masculinidades y Empleo. Convocado y dirigido por el investigador y estudioso del género y las masculinidades, el Doctor en Ciencias Históricas Julio César González Pagés, la reunión tuvo lugar en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en la capital cubana. Luego de casi un año entero de conferencias este Foro cerró sus actividades con un tema de muchas aristas, la música como empleo. Pero en esta ocasión, y a propósito de las muchas actividades que a tenor con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, de reciente celebración, el diálogo tuvo su eje en analizar la violencia en la música.
En el cónclave participaron también los periodistas Aloyma Ravelo y Antonio López Sánchez. Desde ramas investigativas que aportan miradas a través de dos ángulos diferentes, tales como la sexualidad y la música (temas respectivos de ambos estudiosos en una buena parte de sus labores periodísticas y en libros publicados), los dos profesionales aportaron sus criterios al rico debate que se generó en la cita. Uno de los temas más debatidos fue justamente el de la imagen femenina y la violencia que se genera desde los textos de no pocas de las obras que producen y se difunden en el actual panorama sonoro cubano, muchas veces en detrimento de otras propuestas de mejor calidad, casi nunca favorecidas por la difusión.
A pesar de que los medios no funcionan en el público receptor como un dios que dispone comportamientos y el sujeto siempre tiene la capacidad de elegir, no es despreciable tampoco la influencia que determinadas producciones, a veces difundidas hasta la saciedad, pueden conllevar en cuanto a generar actitudes violentas. En especial las relaciones de pareja, que en nuestro país tienen fechas muy tempranas para iniciarse, pueden verse convertidas en campo de batalla entre hombres y mujeres, en lugar para la discriminación y el maltrato, al reproducir los cánones que validan ciertas letras y ritmos de moda. Asimismo, los comportamientos que el género asigna a cada sexo, pueden igualmente verse atravesados por la violencia que puede generarse como caldo de cultivo desde determinadas propuestas musicales y textuales.
Los videos clips, la música bailable, el tratamiento a la imagen femenina y masculina en las producciones musicales, las mediaciones al momento de recepcionar los mensajes, los contrastes con otras propuestas musicales de corte verdaderamente artístico y el mayoritario desconocimiento de buena parte de estas, fueron algunos de los temas analizados en la jornada.
También se contó con la exhibición de dos videos, uno de ellos producido por un equipo de los propios estudiantes del Foro en suerte de estudio y jocosa reflexión sobre los efectos de la violencia en la sociedad y los posibles retratos de esta si esos estereotipos y actuares violentos se enseñorearan sobre la civilización. El otro material fue un video clip de un grupo de artistas hondureños, con el tema barrio Tranquilo, que hacen un llamado a generar paz y a desarticular la violencia, en especial en los barrios pobres de nuestra América. Daddy C, Area Restringida, Saskia, Jam V, son algunos entre los artistas que proponen desde el rap una propuesta diferente, un llamado a la paz y a la concordia.
En general se puede calificar de muy fructífero este curso y su clausura. Destaca en especial la juventud y seriedad, términos para nada antagónicos pero a veces menos visibles, de la mayoría de los participantes, así como sus respuestas, capacidad de escuchar y de analizar y en general la atmósfera de profundidad y rigor apreciada en los criterios que se vertieron. Felicitamos desde nuestras páginas a todos los convocados y que sigan generándose islas de la reflexión y el debate, en especial entre el estudiantado más joven. Como en esta oportunidad ha sucedido, los frutos son siempre tangibles y valederos.

Publicado: 3/12/2009. REVISTA MUJERES

sábado, 28 de febrero de 2009

¿Dónde están las JoJazz cubanas?

por: Ernesto Díaz Calderín.

Hace 10 años se creó un festival con el propósito de que los jóvenes cubanos amantes del jazz tuvieran su espacio y recrearan su imaginación. El JoJazz es un concurso donde intervienen los jóvenes provenientes de las escuelas de formación artística y los conservatorios de música.

El tema que me convoca a escribir del evento es la poca participación de las mujeres de forma general y la ausencia en las jornadas de concurso. Salvo la presencia de la joven talento Camila, que compartió premio en la pasada edición con el pianista Jorge Luis Pacheco, la intérprete del saxofón barítono, la flautista y la percusionista, integrantes de la jazz band, así como otra cantante que se presentó en la gala inaugural y una joven que participó de acompañante en la jornada de composición, no hubo más presencia femenina.

Este hecho me llama poderosamente la atención, si tenemos en cuenta que en ediciones pasadas se ha contado con la participación de muchachas con mucho talento provenientes de las escuelas de formación artística. Es el caso de Yipsi, una joven drumer, premiada en festivales anteriores y que demostró que podía brillar con luz propia en ese instrumento. Está también la vibrafonista Tamara Castañeda, ganadora en los concursos celebrados en años anteriores. Está el caso del cuarteto de voces que según el criterio de Chucho Valdés, es el mejor que ha existido en Cuba en los últimos 30 años, me refiero a Sexto Sentido.

La celebración del JoJazz, coincidió con la jornada internacional en pro de los derechos de la mujer y durante esos días en Cuba tuvieron lugar seminarios, conferencias y debates acerca de la teoría de género y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en nuestro país. Me resulta contradictorio que a pesar de ese discurso en una manifestación artística como el jazz se note tanto la ausencia de talentos femeninos que realmente existen en nuestra isla. Pretender explicar aquí las razones sería entrar en el campo de la especulación y no es el propósito de este comentario.

Podría verse como un fenómeno aislado y podría ser incluso resultado de las casualidades. En el medio del evento me encontré con un joven músico y quise conocer su opinión al respecto. El joven me explica que no es costumbre que las mujeres participen en los concursos como competidoras, durante el tiempo que él lleva estudiando en el conservatorio nunca ha visto un movimiento masivo de las mujeres por abrirse camino en estas citas competitivas. Este muchacho no mostró ninguna preocupación por el tema, al contrario, respondió sin ningún problema: “es normal que no participen”.

Reacciones como estas son frecuentes a la hora de evaluar la actuación de la mujer en cualquier ámbito tradicionalmente asociado al hombre, la música y en este caso el jazz no están ajenos a este fenómeno.

Resulta frecuente que a la hora de hacer mención de las máximas figuras del jazz en Cuba, salen a relucir músicos que demostraron su capacidad interpretativa y que revolucionaron el jazz en nuestra isla, adaptando las diferentes influencias musicales del exterior a la música cubana.

Ellos representan el motor impulsor para las nuevas generaciones que siguen sus pasos artísticos e interpretan sus obras. Por lo general esas grandes personalidades del jazz han sido hombres.

En Cuba, en la actualidad, se pueden citar pocos ejemplos de la presencia femenina en el jazz, Bellita y su jazz tumbata, la agrupación Las Canelas. Estas agrupaciones, si bien son las más reconocidas, tampoco cuentan con la promoción requerida por parte de nuestros medios de comunicación masiva, la radio y la televisión.

Reconocer a la mujer no implica necesariamente el desplazamiento social del hombre, es reconocer los agentes activos de la sociedad, es apostar por un futuro que incluya tanto a hombres como a mujeres, donde la música sea un espacio de socialización y “la música de los músicos”, como se ha denominado al jazz, sea practicada por hombres y mujeres por igual. Sugiero que el talento musical tenga la última palabra, sin distinción de sexo.

lunes, 9 de febrero de 2009

La socialización de las masculinidades de los músicos cubanos en el universo musical de los Estados Unidos (1940-1950).

Por: Ernesto Díaz Calderín.

La historia de nuestro país, cuenta entre sus esferas más importantes en el proceso de formación de la nación, al ámbito de la cultura y todas las manifestaciones que la comprenden. Es válido señalar que uno de los elementos más importantes dentro de esa cultura ha sido la música, manifestación que si no ha sido la de mayor peso, si ha representado el exponente más fiel de nuestras raíces y ha sido de las manifestaciones más representativas de la identidad nacional.
La música cubana, como lo han planteado numerosos investigadores de la materia , es el resultado de un largo y complejo proceso de transculturación que dio como resultado la que conocemos hoy. De esta manera se comportó el desarrollo musical en la isla a lo largo del siglo XX, donde recibió influencias de otros ritmos que en cada época se han puesto de moda, ritmos que han sido incorporados al acervo cultural de la isla
La música, es una manifestación artística que ha representado socialmente a cada época, independientemente del sonido musical característico. Esta vez es la década del 40, el período de análisis de los músicos cubanos y el decurso de sus vidas en los Estados Unidos. Partiendo de un análisis desde la perspectiva de género y específicamente desde la teoría de las masculinidades, es que se pretende comentar la socialización de los músicos cubanos en el proceso migratorio hacia el país norteño, así como el destino que les depara su incursión en el mundo del espectáculo.
Masculinidades socializando:
Sobre la base de lo que representó la música popular, con los estilos musicales que estuvieron de moda en la época, es que se pretende hacer el comentario del período citado. Músicas que inundaron los escenarios de Cuba y del resto del mundo, en particular los Estados Unidos . Al respecto señalaba una revista de la época:”…París y Londres estaban más preocupados en los nuevos pasos de la conga y el son, que en la amenaza de Hitler”. Así cubría el fenómeno de la música cubana una de las revistas más ilustres de la época, la revista Carteles . Frase que demuestra la aceptación de la música cubana en el universo musical de los Estados Unidos y que responde a la confluencia musical entre ese país vecino y la isla. Desde finales del siglo XIX, el surgimiento de las empresas de disco y el marcado interés de los productores de Broadway, trajo como consecuencia la inserción de los músicos cubanos, de forma permanente o temporal.
En este proceso de incorporación a la dinámica musical de los músicos cubanos, también merece un análisis, el proceso de socialización en el cual estuvieron inmersos, entendiendo por socialización “al proceso mediante el cual el individuo -en este caso los músicos cubanos- adquiere el aprendizaje de la cultura de la sociedad donde vive, a partir de la aceptación de normas y patrones que le permiten asumir los roles que le posibiliten entablar relaciones sociales e interactuar con los individuos.”
Teniendo en cuenta lo anterior y la masculinidad como la construcción social que se hace alrededor de los hombres, además todos aquellos comportamientos, actitudes físicas y mentales que se esperan de él. Los músicos cubanos experimentaron un complejo proceso de inserción en el campo musical.
La vida de estos músicos cubanos fue bastante compleja en el marco de las relaciones sociales, si bien la música era aceptada en el ambiente musical de la época, los ejecutantes vivieron un proceso diferente.
Atendiendo a algunos de los términos que definen la construcción de la masculinidad, dígase raza, nacionalidad, clase social es que se pretende comentar el proceso en el cual estuvieron involucrados estos músicos.
La vida en el exterior favorecía satisfactoriamente a estos hombres, pero hay que hacer un alto y ver en qué ambiente se movían. En el período señalado, el mundo del espectáculo, atendiendo al patrón de masculinidad hegemónico, estaba representado por el músico blanco. Teniendo en cuenta que en esos momentos los estilos musicales que más promoción tenían a nivel mundial eran el swing, el fox trot, ritmos que estaban representados, en su inmensa mayoría por músicos de piel blanca, integrantes del jazz band que fue el formato musical que se dio a conocer desde la década anterior.
La llegada de los músicos cubanos a los Estados Unidos, se ubica en la década del 20. Por esta época ya existía una colonia de boricuas ubicados en la llamada zona “latina” de Nueva York. A este lugar también llegaban los cubanos, con muy poco contactos con el llamado downtown, sitio de algunos músicos blancos de la época. Pero a su vez tenían contacto con los barrios afroamericanos, Harlem.
Por una parte el ambiente musical era el propicio y las migraciones latinas anteriores habían creado una infraestructura para que se desarrollara. Cines, teatros, cabarets, emisoras radiales y salones de baile. Pero a su vez esta separación por barrios, con un marcado componente discriminatorio hacia los músicos latinos, es el resultado de una compleja relación de poder establecida por la sociedad norteamericana, en la cual los complementos raciales y nacionalidad, seguían constituyendo un elemento fundamental de distinción que tuvo su origen en años anteriores y que aún perduraban por esta época, independientemente de la aceptación de la música que producían.
Sería válido destacar, atendiendo al análisis que se ha estado llevando con la socialización de los músicos, que muchos de ellos incursionaron en estilos musicales asociados con la música africana y el jazz, el cual tomó el nombre de Cubop, término acuñado por el destacado músico Dizzie Guillezpie. Música que estaba de moda y desde el punto de vista comercial tenía más éxito, a diferencia de lo que pasaba en Cuba, que incluso las orquestas con el formato de jazz band ejecutaban música tradicional.
Existía una realidad, los músicos cubanos, en comparación con los músicos provenientes de otras áreas del Caribe , tenían una mayor aceptación. Las razones son desde el punto de vista musical.
Desde los primeros momentos de entendimiento de esta música, su sonoridad y ritmo alcanzaron una aceptación por el público y los grandes círculos de poder, se empezaron a mezclar los ritmos de la isla con los americanos con lo cual fluyó el contacto entre los músicos de ambas orillas.
Otro aspecto que refleja la preferencia de la música cubana con la música de otras áreas del Caribe, es que durante el período de la República, muchos artistas, cabarets, teatros y hasta las orquestas de los Estados Unidos se cambiaban el nombre al español, lo cual le garantizaba el éxito y reconocimiento.
Por lo tanto uno de los elementos que favorecía el complejo proceso de inserción de los músicos, era la nacionalidad y la confluencia existente con el mundo musical norteamericano. Acontecimiento que se registra desde la segunda mitad del siglo XIX, período en el cual los productores de la”Gran Manzana” depositaron sus expectativas en lo que acontecía en la isla.
A pesar de esta preferencia por los músicos cubanos en el mercado musical de los Estados Unidos, estos de igual manera estaban discriminados y la acogida no era igual para cada uno de ellos. Existían una serie de exigencias de corte estético que favorecían a algunos músicos más que a otros.
Un ejemplo de este fenómeno expuesto, es que en una de las revistas, que ya fue citada en este trabajo, la Carteles, además una de las revistas cubanas a la cual se tuvo acceso de este período que reflejaba la vida cultural que acontecía a nivel mundial. En la misma aparece en varias ocasiones el éxito y el impacto causado por la orquesta de Miguelito Valdés en los Estados Unidos, así como los temas que más sonaban y en los diferentes teatros que se presentó.
El acontecimiento resulta llamativo, si se tiene en cuenta que en el período que se está analizando se registra la llegada de músicos cubanos, que de acuerdo al criterio de Leonardo Acosta, “fueron la influencia de mayor peso y autenticidad de la música cubana en Nueva York” , me refiero a Alberto Socarrás, Alberto Iznaga, Mario Bauzá y Frank Grillo (Machito), músicos negros. Además de la presencia en las orquestas de jazz del destacado percusionista Luciano “Chano” Pozo.
Lo que demuestra que independientemente, de que los cubanos eran bien acogidos por su música, no escapaban a los prejuicios raciales existentes en la época y que el patrón de hombre ideal, incluso en la esfera musical y artística, seguía estando representado por el hombre blanco norteamericano.
El ambiente social, sin dudas constituyó otro escenario de retos para nuestros músicos. La bienvenida a su música no constituyó necesariamente la acogida a sus músicos, sobre todo en los sectores de poder de la sociedad americana. De la misma forma que se establecían en la isla las distinciones por música y se ubicaban locales donde la entrada estaba mediada por el color de la piel. En el país norteño, la nacionalidad, la raza y la música, también representaron factores de división para estos músicos.
La música fue un elemento de distinción para estos hombres que de igual manera eran víctimas de los embates de los códigos sociales impuestos, del racismo existente, al cual no escaparon.
A pesar de esta realidad. Los músicos cubanos marcaron una pauta en la vida musical de Nueva York, su música se difundió por el mundo entero y sirvió de base para la ejecución de muchos ritmos salidos del país vecino.
Los músicos cubanos salieron de Cuba, llegaron y triunfaron. Las desavenencias que sufrieron no afectaron su manera de hacer la música con el sello que la caracterizó. Estos hombres llegaron con su música cubana a la cúspide del mercado musical, al país de Broadway y Hollywood, a la ciudad de las grandes avenidas y la convirtieron en universal.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Hombres y solo Hombres.

Por: Jorge Del Sol Baylac.

¿Cómo ser un hombre nuevo y vivir en sociedad? ¿Cómo resolver el dilema de ser un hombre que estudia temas referidos al género, la masculinidad, la violencia y a la vez ser coherente con sus palabras en la realidad que vivimos cada día?
Les haré una confesión, integro desde hace más de un año uno de las más interesantes man´s studies del mundo, con todo el bombo y platillo que eso corresponde, y es hasta las últimas semanas hemos caído en cuenta de una ineludible realidad, somos hombres masculinos, y socializamos entre nosotros como con otros grupos de hombres.
Un hecho que nos acerca a la vez que nos hace friccionar, nos permite compartir nuestros grandes placeres, el deporte, la música, el arte, el sexo, dedicarle horas a incansables debates de conceptos, estadísticas, igual o más intensamente que otros integrantes del género masculino. Sin embargo, somos vulnerables a la intrusión de las faldas y los besos, de los excesos, de las carreras por la venganza, de la envidia y la competición.
Tenemos las teorías y los métodos, impartimos talleres y damos conferencias en temas como violencia, el respeto a la diversidad, la inequidad, pero, ¿cómo se escapa de esas realidades que norman y regulan nuestra vida?, ¿Cómo instrumentar una teoría que sea praxis para con nosotros mismo?
El repetirnos que género más que una categoría de la investigación científica, es una ideología para enfrentar los tiempos actuales donde las ideologías carecen casi totalmente de sentido y tientan al difícil sistema de abstraerse en el absurdo, solo queda la idea de asumirla para transformarme en el hombre que quiero ser, sin dejar de ser el hombre que me gusta ser. Hay que aprender a perder para ganar, y los hombres, aunque tengamos una vida llena de derrotas, no soportamos la idea de perder la más insignificante de las escaramuzas.
En mi caso particular, vivo enfrentado a mis miedos y fobias, a los constructos de mi identidad, a las prisiones y los límites que me enmarca la sociedad y mi propia masculinidad. No soy muy diferente a otros hombres que enfrento cotidianamente, tampoco soy ni quiero ser un paradigma, estoy lleno de defectos y contradicciones; eso sí, estoy en la elaboración de una identidad que me sea más llevadera a largo plazo, una que me acompañe cuando ya no sea ni joven, ni fuerte, ni erecto.
Sería extraño decir que en ocasiones envidio a los hombres que niegan cualquier responsabilidad con los temas de las inequidades, la violencia y todas las fobias, declarándose absoluta y completamente como machopanes . Pero es una realidad, ellos son felices o al menos ellos se piensan así, mientras se esconden en las trincheras de la masculinidad hegemónica y se sienten a salvo. Yo valgo, yo soy, siempre en función de lo que no queremos responder y ante la última línea de defensa disminuir al contrario.
Es en ese sentido cuando el combate cobra vida otra vez, es un tema de ideologías y de respeto al más universal de los derechos, el respeto a la vida y a vivir en igualdad. Pero la igualdad y el respeto son conceptos difíciles de llevar a la práctica, porque hay que aprender a discursar en sentidos amplios y pequeños de accionar, un día en mi cuarto con mi novia, otro en mi casa con mi familia y también si hay suerte, frente a un auditorio más amplio.
La convicción debe partir de los pequeños grupos en los que nos reunimos, este es el caso de mi grupo de investigación y de los espacios y oportunidades que se crean en beneficios de los otros. ¿Cómo no envidiar al que se forma a mi lado?, ¿cómo crecer a su lado intelectualmente sin pensar que su éxito es una espada que se calva en el pecho de mi incapacidad?
Un hombre me cuenta siempre orgulloso que fue subcampeón nacional de 3000 metros con obstáculos, comprende y me hace comprender el placer de haber entregado lo mejor de sí y de haber disfrutado intensamente su vida como deportista, sin detenerse en que fue el segundo. Asumir que estamos también llenos de incapacidades y de mediocridades, y que eso no nos hace ni mediocres ni incapaces, que no somos buenos en todo, y que no puede ser esa nuestra única meta. Eso sí, cada empresa debe llevar nuestro sello y nuestra alma, si dimos lo mejor de nosotros que más se puede pedir.
Somos hombres y solo hombres, no dioses, semi-dioses o actores de telenovelas y series de televisión, con diez dobles y cien escenas rodadas mil veces para quedar entonces como una maqueta de lo que debiera ser o representar. Soy solo un hombre, ni más ni menos que eso, me toca una cuota de lo que puedo enfrentar, de lo que puedo vencer.
Una vez quería ser astronauta, pero tengo los pies planos, que hacer frente a esa realidad, en ocasiones está a mi lado el futuro astronauta. He de aprender a disfrutar su sueño. Yo soy alpinista, y también estoy lejos Del Sol.


1 Machopan: Termino utilizado en Cuba para referirse a los máximos exponentes del machismo.

martes, 14 de octubre de 2008

Masculinidades con “más de cien kilates” y “más flow”.

por: Ernesto Díaz Calderín

Hablando de reguetón y hip hop.

La música a través de los años se ha convertido en uno de los grandes socializadores de los hombres y mujeres, potenciando de esta forma conductas y códigos a seguir, además de ser cronista de la sociedad y de los seres que la habitan. En el caso del hip hop y el reguetón no están ajenos a este tipo de fenómeno, por el contrario, se han convertido en las dos grandes tendencias musicales legitimadoras de espacios y formas de vivir y es precisamente por el origen y desarrollo de cada uno de ellos.

El hip hop, es un género musical que surgió en la década de los setenta del siglo XX, en los barrios pobres de los Estados Unidos y se ha difundido en el mundo entero como una música que intenta rescatar y promover los valores de la sociedad combatiendo la discriminación racial, la desigualdad económica. La forma de transmitir los mensajes marca una diferencia en relación con los otros estilos musicales que existen, con la importante presencia del DJ, los breakdancer y un marcado ritmo con letras concisas en un intento de diferenciarse entre ellos mismos.

Importantes figuras se han destacado en este estilo en el plano internacional, marcando época por su forma renovadora de hacer la música, tales son los casos de: Áfrika Bambaataa, uno de los pioneros del movimiento musical en los Estados Unidos en la década del setenta. LL Cool J, un rapero muy famoso en la década de los 80. Public Enemy, el destacado rapero Eminem, que tuvo gran aclamación en el público de nuestra isla por sus mensajes sociales y la crítica fuerte en algunas letras de sus canciones a la temática política, entre otros músicos que también han tenido importancia y protagonismo en este movimiento musical.
Cuba no se ha quedado atrás en la promoción de este estilo musical. Tomando como referencia a los fundadores del movimiento pero buscando un estilo propio, han surgido grupos como Amenaza, Anónimo Consejo, Hermanos de Causa, Obsesión, Explosión Suprema y el polémico grupo Los Aldeanos que han constituido, entre otros, los símbolos del rap en Cuba, apostando por una forma de hacer música diferente e insertarse en el mercado musical nacional como una propuesta más en busca de su espacio y reconocimiento social.

El reguetón por su parte, se ha convertido en la tendencia musical más escuchada en los últimos tiempos. La fecha que se conoce como inicio de este movimiento es la década del 90 y en el área geográfica donde más audiencia ha tenido es en el Caribe, aunque es importante resaltar que su origen no está todavía determinado si fue en Panamá o en Puerto Rico. Especialistas indican que es derivado del dance hall reggae, jamaicano, con ritmos fuertes y bailables. Inicialmente fue clandestina su promoción y distribución, debido al contenido de sus letras y la naturaleza de su lenguaje.

En el reguetón, el DJ también cumple su función en la mezcla de sonidos y ritmos pegajosos que hacen que la música suene más estridente y distorsionada, provocando con el efecto de resonancia más énfasis en las palabras, dándole más poder a la frase cantada.

Este movimiento musical ha contado también con grandes exponentes en la arena internacional, son los casos de Vico C, Héctor y Tito, Don Omar, Tego Calderón y el que muchos consideran su máximo exponente Daddy Yankee. En Cuba también se pueden mencionar algunas agrupaciones que han apostado por esta manera de hacer música y que sin dudas han alcanzado un alto grado de popularidad y preferencia en la isla, los cuales convierten al reguetón en la música más escuchada en los últimos tiempos, Baby Lores e Insurrecto, Gente de Zona, por solo mencionar los que más se están escuchando, sobre todo siendo más aceptados en el público joven.

Masculinidad y música en Cuba

En Cuba, la música ha constituido un factor importante en la conformación de los estereotipos en la sociedad, validando actitudes y comportamientos, los cuales se legitiman o no de acuerdo al esquema impuesto por los sectores dominantes.

A su vez el reggaetón y el hip hop se desarrollan en una sociedad donde no se han podido erradicar algunos males que se han heredado desde el período republicano, el racismo, la desigualdad social, la corrupción etc., lo que provoca una reacción y descontento en los sectores afectados de la población.

Estas tendencias musicales han representado de cierta manera esos sectores que quedan al margen, en el caso del hip hop en la isla, es un movimiento que desde sus inicios hizo un intento de rescatar los orígenes africanos, asumiendo así una forma de vestir, de peinarse, de hablar y vivir la vida, reclamando por el espacio que, según ellos, habían perdido desde tiempos remotos y con la música y lo que para ellos constituía un movimiento contracultural, insertarse en la sociedad con sus códigos y patrones propios.

A pesar de que no representaban el patrón de masculinidad hegemónica impuesto en las sociedades occidentales, dígase el hombre blanco, con una figura atractiva, exitoso en la actividad laboral y con poder; estos a través de su música reproducen el modelo de masculinidad en su espacio físico y exponen de igual forma los modelos discriminatorios hacia las mujeres y hacia los homosexuales.

El hip hop ha sido una tendencia musical que ha estado dirigido hacia un público específico que lo ha aprobado y defendido a lo largo de los años , es un público que se siente identificado con el estilo y acude a lugares para escuchar su música y disfrutarla en espacios donde se promueve la violencia y se valida la discriminación hacia las mujeres, los hombres blancos y los homosexuales y donde los valores de la masculinidad juegan un papel primordial y se convierten en una carta de presentación y de acceso a este tipo de acontecimiento socio cultural.

El reguetón por su parte provoca otro tipo de situación, promoviendo la sensualidad y las relaciones de pareja en las letras de sus canciones de una forma agresiva. Se ha convertido también en una forma distinta de asumir la cultura de marginación, exponiendo un discurso que lo legitime dentro de la sociedad, con una actitud contestataria.

El público que por lo general acude a los conciertos de las principales agrupaciones, presenta una estética distinta en cuanto a la forma de vestir y de asumirse como ciudadanos, ya no son los económicamente desfavorecidos de la sociedad, como es el caso del público del hip hop, ya los lugares donde asisten no son ni en patios abandonados, ni en ruinas de antiguas casas coloniales. Los lugares en pesos cubanos convertibles son los locales frecuentados por este tipo de público, dispuesto a pagar cualquier precio para entrar a los conciertos.

Este espacio de socialización también promueve un estilo de vida y una forma de asumir la masculinidad, la cual debe ser representada por los hombres económicamente solventes, no importa el atractivo físico si se baila bien, no interesa el sentimiento que tengas hacia la pareja si eres capaz, en el caso de los músicos, de demostrar destreza en el canto, habilidad para improvisar tras un ritmo pegajoso, proyectarse en el escenario con fuerza y seguridad. Ese es el modelo que expone el reggaetón, lo que de acuerdo a las letras, es la garantía del éxito en la vida y la legitimación de lo masculino.

La masculinidad se construye en dependencia del lugar y el momento en que una persona se encuentre, desde que una persona viene al mundo se le atribuye un rol de acuerdo al sexo con el que nace. A los niños desde pequeños se les enseña a ser fuertes, a no llorar y luchar por implantar el poder a su alrededor, eso lo valida como masculino y lo ubica en un lugar privilegiado frente a los que no pueden asumir este tipo de comportamiento. Los músicos reproducen el mismo esquema de masculinidad hegemónica, mientras más público tenga acceso a su música, más respeto sentirán los demás músicos y por tanto más poder, aunque simbólico, lo que garantiza el éxito en la vida.

Los medios de comunicación tienen su protagonismo en este ambiente musical, son los encargados de llevar al público la música que se escucha y de esta forma promocionan la imagen de los artistas, los que a partir de ese momento van a formar parte del ideal de conducta de sus seguidores, de esta forma ellos promocionan y dictan las normas de comportamiento social a través de las imágenes, en el caso de la televisión.

El reguetón y el hip hop en Cuba, han representado espacios donde se reproducen los modelos de masculinidad hegemónica, siendo esta la vía por la cual el patriarcado ejerce su dominio, de acuerdo a la tesis del investigador Michael Kauffman. Es un modelo de masculinidad que difiere de lo socialmente impuesto y por tanto han tenido que crear su propio discurso desde lo marginal, proponiendo una forma distinta de asumir la vida y de formar parte de la sociedad, asumiéndose como son a través de la música que promocionan.

Estas tendencias musicales han surgido en un siglo que, según el musicólogo Leonardo Acosta, es el de la música agresiva, incluyéndose la música electroacústica, estos estilos también entran en la categoría de música agresiva del siglo XX. En esta nueva realidad de la música, las masculinidades también experimentan un comportamiento, entran en el siglo de la agresividad y de la violencia, la cual se convierte en la única forma de mantener la supremacía, lo que le garantiza el poder sobre las mujeres, sobre otros hombres y sobre ellos mismos en lo que constituiría la tríada de la violencia, teoría planteada por el investigador mencionado con anterioridad, Michael Kauffman. Es importante añadir que los comportamientos violentos no son intrínsecos de los hombres, estos han asumido esta actitud por el hecho de ser una vía por la cual ejercen el control y el poder en un lugar y momento determinado, lo cual es validado y legitimado gracias a los códigos impuestos en la sociedad patriarcal.

Los mensajes de las canciones forman parte del lenguaje cotidiano en nuestra isla, dejando a un lado la academia y el público lo ha asumido como suyo, por representar el esquema que legitima la superioridad de los hombres en la sociedad y el control en cada una de las situaciones.

No puede ser sinónimo de violencia el ejercicio de poder y ya se ha convertido en una práctica habitual en todas las esferas de la vida cotidiana, la música, incluyendo al reggaetón y al hip hop, debe ser la encargada de transmitir valores realmente revolucionarios, la equidad social, la no violencia y abogar por la eliminación de la discriminación. De esta forma contribuir a reformar los valores y comportamientos de lo que implica ser hombres, hacer música es apostar por el arte y la creación, no por la destrucción, teniendo en cuenta estos aspectos, que suene la música y todo lo que ella implica socialmente.