miércoles, 15 de diciembre de 2010

El Ángel de Sodoma y la construcción social de la “normalidad” genérica

Por Reinier Borrego Moreno.
Estudiante de 4to.
Año de Lic. en Historia,
Universidad de La Habana.

A manera de introducción


¡Fíjate bien, ese tipo es tremenda loca, un tremendo maricón y anda por ahí exhibiéndose como si na’. Yo te digo que prefiero ser ladrón o asesino, cualquier cosa menos maricón! En esta cotidiana expresión de nuestra sociedad contemporánea, utilizada muchas veces para referirse peyorativamente al hombre homosexual, considerado más denigrante e igualado a veces con asesinos, ladrones y otras figuras delictivas; se insinúan una serie de códigos que expresan la forma, en la que en nuestra cultura se participa todavía de una serie de prejuicios y reacciones emocionales contra la homosexualidad. Prejuicios y reacciones que tienen que ver también con una postura machista y hegemónica de lo masculino; con una visión dualista de la vida que no acepta la diversidad sexual, confinando a los homosexuales a una vida al margen y condenándolos a la discriminación social ya sea encubierta o declarada.

Pudieran extraerse otras valoraciones sobre esta actitud más o menos generalizada respecto a la relación entre hombres de un mismo sexo, y hago énfasis en esta manifestación de la homosexualidad, ya que en el gremio de “los verdaderos hombres”, no parece existir, hoy en día, un criterio igual de prejuiciado y ofensivo cuando la relación es entre mujeres; lo que deja claro además, la persistencia de una concepción de dominio masculino, que considera en muchos casos este vínculo entre mujeres como estimulante para su satisfacción sexual. La aceptación del lesbianismo solo se realiza en función del macho que quiere disfrutar de ello y no a partir de una comprensión real de la naturaleza y el sentido de esta práctica entre mujeres, e incluso, existe la falsa creencia de que la satisfacción de las mismas depende de y solo es posible a través de la utilización de objetos consoladores, penes artificiales u otros objetos; manifestación de un androcentrismo que no solo somete a la mujer en las relaciones heterosexuales, sino que además busca invadir los espacios íntimos en los que se manifiesta esta variante de la homosexualidad.

El énfasis en la localización de estos individuos, el fíjate bien, parte del hecho de resultarle a la mayoría de la población sujetos raros por su preferencia sexual. Se busca llamar la atención sobre su presencia y ello no precisamente porque sean pocos o estén en peligro de extinción, sino que el asombro está, más bien, en consonancia con la manera en la que históricamente se les ha visto desde una “normalidad” sociocultural heterosexual que los ha considerados “anormales”. En dicha frase, se manifiesta, la forma en la que nuestra cultura occidental y por pertenencia nuestra cultura particular, ha concebido la homosexualidad y las prácticas sexuales ; se expresa el rechazo social y la no comprensión, por considerarse en muchos casos no solo una enfermedad aberrante, sino también una desviación del comportamiento social, una fuga de la “normalidad” establecida en nuestra cultura occidental.

Quede claro, que me refiero a una actitud que para nada pretende ser una generalización absoluta de nuestra sociedad, pues sería obviar lo que en materia de sexualidad y derechos humanos ha ganado nuestra civilización y particularmente nuestro sistema en el último medio siglo, donde el reconocimiento y la aceptación de la diversidad sexual y la condena a la discriminación se ha hecho explícita en la Constitución de nuestro país, siendo esto no suficiente, se han realizado y con mayor insistencia en los últimos años, una serie de proyectos que buscan promover la aceptación real y no solo formal de estas personas en la sociedad, teniendo en cuenta que más que un problema jurídico, constituya un hecho cultural; combatiendo contra los históricos prejuicios, aun cuando sean subconscientes, que consideran la homosexualidad como algo negativo.

Sin embargo, se trata de un proceso complejo que debe romper con valores y concepciones muy enraizadas en el tejido social y una mentalidad formada durante siglos, producida y reproducida por vías multiformes y técnicas diversas. Ello tiene que ver, con la forma en la que toda cultura legitima para sí como válidos y normales determinados comportamientos, valores y actividades; rechazando aquellos que no se corresponden con los principios establecidos y que constituyen dentro de ella desviaciones, así como la manera en que estos principios se socializan y entronizan en el imaginario colectivo y la conciencia que de sí misma tiene cada sociedad.

La cuestión de la homosexualidad, así como la heterosexualidad, bisexualidad y otras manifestaciones de la sexualidad humana, no puede ser comprendida fuera de una perspectiva histórica, que la examine desde una teoría de género; no podría comprenderse de forma íntegra, sin un análisis de las relaciones de poder y estrategias de dominación que en nuestra cultura patriarcal han sustentado la dominación masculina y la heterosexualidad como norma.

En El Ángel de Sodoma (1926), obra inaugural en el tratamiento de la homosexualidad dentro de la novelística cubana, su autor Alfonso Hernández Cata, “deconstruye el espacio sociocultural de su época poniendo en evidencia el contenido represivo del mismo cuando se trata de sujetos que no siguen las normas” (JAMBRINA, 2010). En esta valiosísima obra de la literatura hispanoamericana, la puesta en discurso del tema homosexual, sirve no solo para condenar el carácter homofóbico de la cultura occidental, sino que además la preferencia sexual de José María es utilizada por el autor para denunciar todo un sistema, marcado por el conservadurismo, los convencionalismos y autoritarismos; manifestando además, la profunda crisis cultural y existencial de la época.

Si bien el discurso medular de la obra está en función de reflejar los conflictos internos y sociales de José María, personaje principal de la novela, durante un proceso de autoreconocimiento de su condición homosexual, esta no constituye la única crítica presente en la obra de Cata, e incluso, el hecho homosexual en su obra no puede comprenderse aislado de otras realidades socioculturales de la Modernidad y principios establecidos como normas en dicho proceso histórico.

En este sentido, el presente trabajo, en tanto aproximación a esa obra, tiene como objetivo analizar, desde un enfoque de género, algunas de las cuestiones abordadas por él en esta novela. Analizar principalmente lo que podrían constituir las causas que llevan al suicidio de José María Vélez Gomara, pero sin descuidar en la medida de lo posible, la presencia de otras muertes inducidas en la trama de la obra, situaciones y muertes, que en su acertada presentación por parte del autor, se convierten en filosos discursos transgresores de la “seudonormalidad” socialmente construida.

Dejo claro, que dicho intento no pretende agotar la riqueza interpretativa que la obra sugiere, como tampoco constituye un trabajo exhaustivo sobre los problemas de género y sexualidad. Hay que reconocer además los estudios que sobre dicha novela se han realizado, no solo desde un perspectiva estético-literaria sino también ético-social, por autores como Víctor Fowler en La maldición: una historia del placer como conquista (1998); por Juan Carlos Galdó en Usos y lecciones de un discurso ejemplar: a propósito de El Ángel de Sodoma (2000); por Emilio Bejel en Las contradicciones del positivismo en El Ángel de Sodoma ; así como los estudios que en Cuba y sobre la homosexualidad y literatura han realizado Marilyn Bobes y Abel Sierra Madero, entre otros.

Sexo y género de un hombre- “madrecita”

Amparo convaleciente de enfermedad, ante los inmejorables cuidados que su hermano José María le dispensaba le dice a este:
“Anoche, cuando me traías la cucharada, estaba medio dormida, y al oírte me pareció que no eras tú, sino mamá.”

Esta revelación en boca de la hermana mayor de José María, había cuajado en la visión de la gente del pueblo cuando “solo por la dulzura de sus ademanes y gestos, comentaban: - ¡Hay que ver!...Es una verdadera madrecita”. De esta manera se le identifica a la madre, al parecer de forma exclusiva, con la dulzura, el cuidado atento y los gestos suaves, entre otras características. La madre, rol femenino en el proceso reproductivo, capitaliza de este modo la crianza de los y las menores, fundamentándolo en la vieja consideración de que están mejores dotadas para la crianza y el cuidado de los críos, frente a la aparente incapacidad para este ejercicio de los hombres. Resulta ello un viejo mito, sustentado en una construcción sociocultural de géneros a fines con el sexo biológico.

El hombre es masculino y la mujer femenina y ello define las “creencias, valores, actitudes, formas de comportamiento, rasgos de personalidad, e incluso actividades que sustentan y ejercen hombres y mujeres y que son, precisamente, las que hacen la diferencia y la jerarquía social entre unos y otras” (PACHECO, 2009). El rol de madre tiene que ver menos con las habilidades reales y absolutas de las mujeres y más con una relación de sometimiento de las mismas por parte del género masculino. La crianza históricamente asignada a las madres y no tanto a los padres expresa la forma en la que las mujeres han sido confinadas a los espacios privados, en este caso el hogar, sitio por excelencia de esta actividad reproductiva.

De igual modo se participa de una concepción machista que rechaza las “cosas de mujeres” y que para su “integridad” física y moral evita cualquier aproximación y apropiación de estas actividades, conductas y “amaneramientos” propios de las féminas. Si bien el autor, busca con ello resaltar la presencia excesiva de rasgos femeninos en José María, como una condición previa que le permitiría identificarse luego con su condición homosexual, lo que constituye otro mito; el hecho de ser percibido socialmente como una madrecita, siendo biológicamente hombre, parte de una consideración machista y prejuiciada y no de una valoración real de las potencialidades afectivas de ambos sexos. Si como tendencia general en estas sociedades, lo afectivo y dulce se expresa con más arraigo en las mujeres, esto no puede explicarse al margen de la función histórica que en el proceso reproductivo y la crianza el hombre ha venido a jugar, así como de la percepción que de sí mismo se ha construido.

Para Cata, la identificación de José María con el rol de madre, forma parte de una estrategia mucho más amplia y que tiende a la construcción de un modelo de homosexual que no logra escapar de las consideraciones machistas en boga por la época. De ahí que no se contente con concebir un hombre-madrecita, sino que insiste en acentuar los rasgos femeninos en la personalidad de José María.

En el desarrollo de la novela este refinamiento del muchacho, pareciera ser más importante en el “autoreconocimiento” de su homosexualidad que los contactos con otros hombres, con los cuales de hecho nunca llegó a tener sexo, su homosexualidad parece definirse en gran medida, a partir de lo que puede ser, de su comportamiento amanerado, su identificación con las hermanas Amparo e Isabel -Luisa llegando al punto de parecer, -al menos desde la concepción del autor, que por su puesto es evidencia de la mentalidad de la época- “tres hermanas angélicas”, para quienes el hermano menor Jaime – símbolo del macho-varón-masculino- podría constituir un estorbo en su feliz desenvolvimiento.

“Hasta Jaime llegó a adquirir en la unión alegre de José María y sus hermanas aspecto de cuña”. Evidente alegoría a los límites que la cultura androcéntrica ha puesto por siglos al desarrollo de las mujeres. José María por sus habilidades en la protección de su hermanos ha demostrado ser una “verdadera madrecita”, pero ello no basta, el autor insiste en configurarlo lo más femenino posible, como si fuera necesario justificar su preferencia sexual en su feminidad, como si para que fuera creíble su condición de homosexual fuera vital que lo reconozcan y se reconozca lo menos hombre-masculino posible. Como si el desenfreno de este personaje frente a otro de su mismo sexo no bastara. Por ello, Cata lo concibe de una extraordinaria “belleza tímida y frágil”, ojos verdes, piel marfilina, toda una verdadera y potencial competencia para cualquier dama.

Sin embargo estas cualidades tienen la intencionalidad de atraer, de seducir, “la mujer es una presa que hay que cazar”. Expresiones como “cuerpo elástico”, “rostro apasionado” que hacen volver la mirada de los hombres, “turgencias frutales” para referirse al cuerpo en formación de Amparo, u otra muy ilustrativa “!Qué mujer admirable! ¡Qué formas! La escultura de una de las negras del Senegal con piel color de día, rubia y rosada…”, constituyen una evidencia de la asignación que se le da a la mujer en relación con el hombre dentro de nuestra cultura, así como la articulación de patrones estéticos concebidos desde una visión eurocéntrica que discrimina a las mujeres que no cumplen con las normativas de belleza, por la cual estas son vistas como si se trataran de bocadillos sexuales.

En este sentido, Cata nos ofrece una imagen de mujer-hermosa a la occidental y a un José María que lo único que pudiera envidiar a sus hermanas es el no ser biológicamente mujer, aunque socialmente pueda ser considerado una fémina. He aquí un punto clave para entender la homosexualidad que nos presenta Alfonso Hernández Cata, una homosexualidad que no logra concebirla al margen de la feminidad. ¿Cómo entender entonces el conflicto interno y social de José María?, cuya ambigüedad está en la forma misma en la que el autor le nombra y constituye una lucha continua entre sus diferentes formas de estar en el mundo. Por un lado un ser biológicamente hombre, amanerado pero hombre; por otro un hombre considerado socialmente una “madrecita enérgica”, una fémina que en ocasiones no solo podría traerle a sus hermanas el recuerdo del “cuerpecillo femenil” de su madre, sino que además por sus gestos, limpieza, habilidades en la cocina y la costura, su belleza de flor, su soledad, su voz y su llanto: “su llanto era ese llanto silencioso, casi subterráneo, de las madres”, por su paciencia y disimulo, ese disimulo femenino con el que teje las sucesivas fugas, hasta llegar al final en el que “un largo estrépito de hierros y de gritos pasó sobre su carne virgen e impura”; en la ciudad que parecía ser el emporio mismo de las libertades, la ciudad abierta y tolerante, por estas cualidades podría superar a cualquier fémina- mujer de esa sociedad. Pero también y eso es innegable en la obra como un ser auto y socialmente reprimido por su preferencia sexual.

Lo que resulta por ver es en qué medida su homosexualidad participa y se define a partir del machismo imperante que lo tilda de “madrecita” o por una atracción sexual real hacia los hombres. Pero lo femenino, como construcción social no solo se reduce en el caso de José María a una aproximación estética a la belleza de mujer, sino que se expresa además en toda una gama de roles a desempeñar, características, cualidades y comportamientos que van desde una disposición siempre alegre, presta al sacrificio hasta una subestima de la inteligencia de la mujer…
He querido hasta ahora señalar algunos elementos que en esta obra podrían servir para el análisis de la relación de géneros en el contexto sociocultural en el que se desenvuelve. En este tópico tampoco creo haber podido agotar los potenciales análisis al respecto, quedándome claro e incluso habiendo registrado algunos otros rasgos que podrían enriquecer las consideraciones que al respecto se han esbozado hasta aquí.

Bibliografía:

BOURDIEU, P. La dominación masculina. Barcelona: Anagrama, 1999
COLECTIVO DE AUTORES. Introducción al trabajo social II. Trabajo social con individuo y familias. La Habana: Félix Varela, 2004
COUCEIRO R., Avelino. Hacia una antropología urbana en Cuba. La Habana: Fundación Fernando Ortiz, 2009
FERNÁNDEZ, Natalia. El lugar de las mujeres en el discurso pornográfico. Disponible en: http://www.fempress.cl. Acceso en: dic. 1994
FOUCAULT, M. Vigilar y Castigar. Buenos Aires: Siglo XXI, 1976
GARRANDÉS, Alberto. Sodoma y Babilonia. En: Presunciones. La Habana: Letras Cubanas, 2005, p. 93-97
GIRALDO N., Octavio. Explorando las sexualidades humanas. Aspectos psicosociales. México DF.: Trillas, 1983
GONZÁLEZ PAGÉS, J. C. En Busca de un espacio: Historia de las mujeres en Cuba. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2003
JAMBRINA, Jesús. Adiós al miedo: maneras de leer “El Ángel de Sodoma”. Disponible en: http://wwwseribd.com/doc/9292166/CUBA-Hernandez-Cata-Alfonso. Acceso en: sept. 2010
KATCHADOURIAN, Herant A. La sexualidad humana. Un estudio comparativo de su evolución. México DF.: Fondo de Cultura Económica, 1983.
MOYA RICHARD, Isabel. El sexo de los ángeles. La Habana: Acuario, 2010.
PACHECO V., Irina. Las mujeres de Pro-arte Musical en la construcción identitaria cultural de la ciudad de la Habana en la República Revolución y Cultura, La Habana, No. 5-6, sept.-dic., 2009
PLAIN R., Elsie. La supremacía del hombre sobre la mujer. Sus génesis y perspectivas. Un análisis desde la realidad cubana contemporánea Revista Cubana de Ciencias Sociales, Instituto de Filosofía, No. 38/39, oct. 2007-sept. 2008
SIERRA M., Abel. La nación sexuada. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 2002

sábado, 4 de diciembre de 2010

Masculinidades contra la violencia


Por Enmanuel George López
Red Iberoamericana de Masculinidades
wwww.redmasculinidades.com







“El mundo debe caminar hacia relaciones de respeto e igualdad; sería mucho mejor para las mujeres, y para los hombres.” Así expresó la Dra. Clotilde Proveyer en su charla con estudiantes de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, por el cierre de la jornada de lucha contra la violencia. La experta analizó cuestiones sobre la categoría de género donde se impone la hegemonía masculina, y con la posible solución no de una guerra entre sexos, sino la alianza entre ellos. Mencionó además la importancia de los Medios de Comunicación Masivos como capacitadores de la educación en estos asuntos.

El espacio sirvió también para la proyección de materiales audiovisuales con un mensaje contra la violencia y un enfoque de género, realizados por estudiantes de la facultad y la maestría, integrantes de la Red Iberoamericana de Masculinidades que coordina el Dr. Julio César González Pagés.

Los videos abordaron temáticas diversas, entre el deporte, las relaciones de pareja y la música, donde estos escenarios no están ajenos al abuso de poder y relaciones patriarcales tradicionalmente establecidas.

El ambiente generó un intenso debate por parte de todos los estudiantes participantes. Sobre los videos clip, el ciclo de la violencia, la marginalidad, y la sexualidad, entre otros temas; se plantearon disimiles comentarios, dudas y propuestas. La actividad, organizada por los propios estudiantes de la facultad, fue agradecida por todos los presentes; la confianza en el pensamiento joven y en la capacidad de organizar eventos donde sean discutidos problemas tan importantes como la violencia, y con el objetivo principal de fomentar la paz y la equidad.

Masculinidades y deporte: el hombre más fuerte de Cuba



Por Alexis Carmona
Historia
Universidad de la Habana
alexkard@ffh.uh.cu


El 21 de noviembre de 2010 tuvo lugar en el Teatro América en Ciudad de La Habana, Cuba, el IV Torneo de Retadores de Fisicoculturismo 2010. En el complejo cultural se dieron cita los amantes del músculo y los ejercicios, entre los cuales se encontraban no pocos ex competidores e incluso campeones nacionales para ver a todos estos Hércules antillanos.

Presidieron la justa Armando Yera, máxima autoridad de la Federación Cubana de Fisicoculturismo, sus homólogos en las provincias de Pinar del Río, Matanzas, Santiago de Cuba y Camaguey, además del correspondiente colectivo de jueces, quienes dieron a conocer el Código de Ética antes de iniciarse la competencia.

El evento, auspiciado por la Federación Cubana de Fisicoculturismo y apoyado por el Instituto Nacional de Educación Física y Recreación (INDER) tuvo una excelente organización, además de la ya permanente acogida y aceptación de un público que colmó el recinto. Para regocijo de muchos y dando muestras de la importancia que tiene este tipo de competencia, hubo representatividad de varias provincias en los trece competidores presentes: ocho de Ciudad de La Habana, Yosvany Hernández, José Ulises Albuquerque, Alberto Valdés, Amed Falcón, Olier Petiton, Antonio Elizagárate, Tomás Torres, Miguel Castro. De igual modo hubo un competidor de La Habana, Luis Borrero; dos de Matanzas, Samuel Imperian y Leonel Hernández. Participaron además, Eduardo González y Luis Monteagudo, de Santiago de Cuba y Villa Clara, respectivamente.

Luego de una pequeña demostración de varias poses a solicitud de los jueces, estos se encargaron de elegir solamente a ocho, los cuales pasaron a la próxima ronda de la competencia. Los elegidos por el comité de jueces fueron los capitalinos Ulises Albuquerque, Miguel Castro, Olier Petiton, Antonio Elizagárate y Tomás Torres, los matanceros Samuel Imperian y Leonel Petiton y el villaclareño Luis Monteagudo.

Antes de que los jueces dieran los resultados, el espectáculo estuvo amenizado por el Ballet del Teatro América y el cantante Palacio Echenique, conocido como el Caballero de la Pista.
La ocasión fue propicia también para otorgar el título de Juez Nacional (JN) a Tania Álvarez, Anaisis Carrillo, Yosbel González, Eduardo Manuel García y Julio César.


En el segundo round de la competencia se procedió -a petición de los jueces-, a una comparación de los ocho participantes en las diferentes poses requeridas en la competencia: doble bíceps de frente, expansión dorsal de frente, pectoral lateral, doble bíceps de espalda, expansión dorsal de espaldas, tríceps lateral y por último abdomen y piernas.

Seguidamente vinieron unas poses libres por un minuto, para después hacer un post down donde posaron individualmente guiándose por las órdenes del juez.
Casi al concluir la presentación, todos los competidores volvieron a posar al ritmo de un fondo musical. Dicha parte del espectáculo, como en su gran mayoría, estuvo matizada por aclamaciones, vítores y no pocos enjuiciamientos con respecto a los competidores, dichas exclamaciones estuvieron matizadas por la preferencia de los aficionados.

Posteriormente continuaron con una pequeña coreografía, donde al ritmo de una canción escogida tuvieron que hacer varias poses, en las cuales demostraron elegancia y profesionalidad.
Mientras los jueces deliberaban y seleccionaban a los competidores que pasarían a la última ronda volvió por segunda ocasión el cuerpo de baile del teatro y el Caballero de la Pista.

Los cinco finalistas fueron José Ulises Albuquerque, Miguel Castro, Samuel Imperian, Tomás Torres y Antonio Elizagárate. Este fue uno de los momentos más disfrutados por el público, pues cada competidor llamaba al resto, y de uno en uno y le pedía que posara junto a él en una posición que casi siempre era la del músculo más débil del escogido. Así se daba pie a una comparación más personalizada e individual.
Finalmente tuvieron lugar las esperadas premiaciones. El galardón como mejor posador lo obtuvo Olier Petiton y el de la popularidad recayó en Miguel Castro.


Las posiciones finales concluyeron de la siguiente forma:
8vo Luis Monteagudo
7mo Leonel Hernández
6to Olier Petiton,
5to José Ulises Albuquerque,
4to Tomás Torres,
3ro Miguel Castro,
2do Samuel Imperian,
1er Antonio Elizagárate.

Al finalizar el evento, conducido magistralmente por los presentadores de televisión Lianet Pérez y Marino Luzardo, el público pudo compartir en la calle con los campeones y tomarse fotos junto a ellos.

La interesante lid dejó un buen sabor en los allí presentes y se espera que el éxito y la buena organización de la competencia pueda ayudar a un mayor reconocimiento de este movimiento, el cual cuenta con un sinnúmero de simpatizantes, tanto pasivos como activos y otras tantas personas de manera anónima. No son pocos los que día a día practican y hacen ejercicios con aparatos rústicos e improvisados, nacidos de la ingeniosa inventiva del cubano, el cual mantiene la máxima de que: “cuerpo sano, mente sana”.

Cegados por la masculinidad

Por Jesús Gómez Mas
Estudiante tercer año de Historia
Universidad de la Habana
diciembre 2010

Cada año gran parte del mundo se prepara para recibir un gran evento deportivo: el gran clásico del fútbol español en el que se dan cita los clubes Barcelona y Real Madrid. Este encuentro que levanta grandes expectativas tanto dentro como fuera de España y en el que muchos de los jugadores de ambos equipos son compañeros de selección; en su edición correspondiente al 29 de noviembre de 2010 estuvo muy marcado por acciones violentas que lamentablemente enfrentaron a más de un jugador y que sólo disminuyeron la calidad y el buen juego de que presumía el Real Madrid C.F., iniciador del ciclo de la violencia.

Marchaba todo de buena manera, un equipo merengue (Real Madrid) que a pesar de comenzar perdiendo desde temprano por marcador de dos goles por cero, conservaba la calma y el juego limpio, libre en alguna medida de latidos de masculinidad; hasta que fue motivo de observar como en un abrir y cerrar de ojos, jugadores como Sergio Ramos (defensa del equipo merengue), Xabi Alonso(medio centro madrileño), fueron protagonistas de reiteradas acciones que lejos de mostrar la clase y el derroche de talento a que normalmente nos tienen acostumbrados, pusieron de relieve sus actitudes más antideportivas con sus oponentes.

Fueron blanco de sus agresiones los jugadores catalanes y compañeros de selección: Xavi Hernández, Carles Puyol, Sergio Busquets, Lionel Messi (aunque argentino, tal vez el más agredido de todos). No escapa a mi vista Cristiano Ronaldo quien también violentó al Director técnico del F.C. Barcelona. Cabe entonces preguntarse, jugar violento es sinónimo de jugar bien, la respuesta es no. Recordemos que la España campeona de la última edición del mundial de fútbol celebrado en Sudáfrica, alcanzó el primer puesto sin dejar de mostrar un buen fútbol, fuerte y desbordado de técnica sin utilizar la violencia como una vía paralela para alcanzar tal objetivo.

La respuesta a lo sucedido en el referido encuentro, debe buscarse entre otros factores a la incidencia constante de los medios de comunicación en pintar a ambos equipos como eternos rivales, enemigos que como gladiadores deben pelear hasta la muerte para conseguir la victoria; entonces se ve a la violencia, fruto de la construcción social errónea que la pinta como inherente a los hombres, por lo que es utilizada por éstos para demostrar las cualidades y aptitudes deportivas que cegados por la masculinidad, siguen legitimando el estereotipo del hombre hegemónico que necesariamente debe ser violento.

La solución sólo es una: fuertes sanciones que eduquen, no que repriman ni pongan al ridículo dichas actitudes, y crear conciencia que esa rivalidad se mantiene con vida por noventa minutos y que al término de éstos tenemos en frente a seres humanos y no a bestias contra las que se debe combatir.

Masculinidades y feminidades: ¿igual pasión por el deporte?

Por Isabel María González Cruz,
Estudiante de Tercer Año de Sociología.
Universidad de la Habana
diciembre 2010

En la primera semana del pasado Abril, se jugó el importantísimo “clásico” de la Liga Española, entre los equipos: Real Madrid y Barcelona. Recibí una invitación para compartir ese momento con buenos amigos y como seguidora del futbol, aún con pocos conocimientos sobre este deporte, acepté, pues sentí sería un día muy agradable y por qué no, aprovecharía la oportunidad para integrarme y aprender algo más .El ambiente era de fiesta, como si se discutiera la “gran final del baseball cubano”, tema que tocaré más adelante, el lugar del encuentro para disfrutar del juego fue en el Bar-Cafetería del Hotel Universitario. Estaba lleno de hombres y recuerdo éramos 5 mujeres, algo que al inicio hizo me cohibiera pero después nos centramos en el partido y olvidé por completo todo lo que me rodeaba, llegué a sentirme parte del Estadio Bernabéu, era tanta la alegría en aquel pequeño lugar que nos trasladamos con facilidad.

Llegó Junio y el esperado Mundial de Fútbol, pude sentir esta espera hasta en mis compañeras, incluso ,cuando finalizó ,la sensación fue de nostalgia y tristeza porque un espectáculo tan especial lo extrañaríamos la mayoría .Es cierto, en los Cines la asistencia para ver los juegos era mayor en hombres que mujeres, pero sí me encontraba varias muchachas en ellos, pude ver en el público de los estadios de Sudáfrica presencia femenina en abundancia. En la Universidad de la Habana, amistades de ambos sexos recuerdo llevaban camisetas de sus equipos preferidos, es decir, siento que ha ido aumentando el interés en las mujeres por los deportes. Siguiendo el tema pero en uno diferente hay algo que me ha resultado curioso desde hace unos años, la cantidad de mujeres que les gusta el baseball ha crecido, lo siento así porque sí soy seguidora del mismo y he visitado varios estadios, hasta en uno de los más pequeños y no tan conocidos de Ciudad de La Habana como el “Changa Mederos” ha estado casi mitad y mitad entre mujeres y hombres, en juegos celebrados los Domingos por las tardes. Las razones de este aumento pueden ser varias, por ejemplo: la preferencia por algún jugador, que sean familiares o amigas de los deportistas, que sientan pasión por cualquier deporte y tengan conocimientos que les permitan llevar estadísticas disfrutar de un buen juego, he conocido amigas que lo hacen, entonces pueden ser muchas lo cierto es que ha aumentado y estoy segura seguirá sucediendo.

Hoy 29 de Noviembre de 2010 fue el primer encuentro entre los dos equipos que mencioné al inicio, del torneo de la Liga Española, el segundo al que asisto junto a mis compañeros. Esta vez las razones no cambiaron mucho, como me gustó aquella experiencia y tuvimos una tarde inolvidable, me invitaron nuevamente y ya, en estos momentos, no podría perderme “El Clásico”, mucho más por no perderme la compañía de este grupo excelente. Pero he encontrado una diferencia, en vez de 5 hoy éramos 13 mujeres, unas acompañando a sus parejas, dos trabajadoras del Bar o Cafetería del Hotel Universitario y compañeras de la Facultad. Además, supe desde hace 3 días que mi amiga de la infancia junto a sus compañeras, estudiantes de Psicología también irían a disfrutar del juego en el lobby de un Hotel del Vedado. Mientras caminábamos hacia nuestro destino, apresurándonos, porque es tan grande la pasión que casi todos los lugares se llenaban hasta dos horas antes del juego, pudimos ver en el Hotel Colina un grupo de jóvenes, la mayoría muchachos y pocas muchachas, esperando para entrar al Hotel. Quizás esto también llame la atención, lo común es ver a la juventud casi enloquecida por disfrutar de los partidos en Vivo, creo lo tienen ya por costumbre, es mejor verlos de esa forma que esperar la retransmisión otro día, vivir esos 90 minutos con gran intensidad como si fuesen los protagonistas. Lo que no sucede con las personas de mayor edad, imagino la razón que más pese sea por la responsabilidad de sus trabajos y a quienes les guste deben esperar otra ocasión para verlos. Otro aspecto importante es que para poder entrar al Hotel Universitario, Hotel Colina, Centro Vasco y ver los partidos, sea cual sea, se debe pagar un cover y no todos pueden hacerlo, aunque hoy pude presenciar una conversación entre dos de mis amigos y uno de ellos aclaró que por lo que le gusta paga lo que sea y si es por el fútbol, sin pensarlo.
En la esquina del Hotel Universitario hay una Escuela Primaria que lleva por nombre: José Martí y desde que nos vieron coreaban: Barca, Barca, incluyendo niñas y niños.
Dentro del lugar sigue el ambiente de fiesta, no han cambiado mucho las cosas desde la primera vez, reconocí las caras de varios fanáticos de ambos equipos que en Abril estaban allí, parecen visitar el lugar con frecuencia, sin importar rivalidades, se saludan entre ellos, como si esos encuentros fuesen a repetirse una y otra vez y se les ve contentos por ello.
Han sido momentos que no se borrarán, a los que a partir de ahora prestaré más atención, de ellos mucho se puede extraer

sábado, 27 de noviembre de 2010

El sexo en la República







El sexo en la República

Foto: Los coordinadores del encuentro Isabel Moya Presidenta de la Cátedra Mirta Aguirre y Julio César González Pagés coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades




Actividad por el cierre del curso “Género y Sexualidad en la República (1902-1958)” y en saludo a la Jornada Internacional de la No Violencia contra la Mujer, donde estudiantes de Historia de la Universidad de La Habana realizarán las presentaciones de trabajos finales de la asignatura, así como la exhibición de audiovisuales que visibilizan y cuestionan la violencia de género en nuestras sociedades.




Auspician:
Red Iberoamericana de Masculinidades
Cátedra de Género y Comunicación “Mirta Aguirre”, Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”


Lugar: Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”
Martes 25 de noviembre de 2010


Programa:
10:00 AM. Palabras a cargo del Moderador Lic. Yonnier Angulo Rodríguez
Presentación del profesor Dr. Julio César González Pagés
10:05 AM. Comienzo de la exposiciones
- Est. Greyser Coto Sardina: “Ofelia Domínguez Navarro: feminismo y poder político”
- Est. Dianelys del Pino Zayas: “Pilar J. de Tella: feminismo y derechos de la mujer”
- Est. Yerandy Capote Oliva: “Mariblanca Sabas Alomá: Feminismo e identidad”
10: 20 AM. Exposiciones en audiovisual
- Est. Manuel Ampudia Pérez: “Hortensia Lamar: feminismo y sufragio”
- Est. Enmanuel George López: “Rosario Guillaume: feminismo y vida social femenina”
- Est. Jesús Gómez Mas: “Entre Capetillo y Vidal: transgresión y defensa de la mujer”
10:35 AM.
- Est. Greter Hernández Rodríguez: “En torno a Emilia Casanova”
- Est. Celia H. Martínez Prado: “Pilar Houston: ecofeminismo”
- Est. Laura B. Hernández García: “Luisa Capetillo”
- Est. Dayana Romero Benavides: “La prostitución femenina”
- Est. Rafael Milanés Borrell: “María Teresa Vera: Trova e identidad femenina”
10:55 AM.
- Est. Reinier Borrego Moreno: “El género en la narrativa republicana”
- Est. Ramsés Tola García: “Miguel de Carrión y la novela Las Honradas”
- Est. Ernesto González Negrín: “Miguel de Carrión y la novela Las Impuras”
- Est. David Novo Curiel: “Tina Modotti: cuerpo y fotografía”
- Est. Betty Rodríguez Quevedo: “Mujer: ¿qué luces y qué es?”

11:30 AM. Muestra de Audiovisuales en contra de la violencia de género
- Audiovisual y exposición de fotos del Est. Enmanuel George López
- Audiovisual “Tom y Merry” del Lic. Rubén Pérez Busquets

Violencia en el deporte




Por Dixie Edith

foto: Julio César González Pagés.
En la foto el equipo actual de futbol de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana

¿Tienen los deportistas y sus fanáticos seguidores patente de corso para ser violentos? ¿Se observa violencia de género en el deporte? Para insertarse en una polémica que interesa a multitudes, SEMlac ha invitado esta vez a dos jóvenes integrantes del grupo de Investigación Masculinidades en Cuba, de la Red Iberoamericana de Masculinidades. Ernesto Pérez Zambrano es ya un reconocido y premiado realizador de cine, con experiencia en el tratamiento del género y el deporte; mientras, Enmanuel George López, descendiente de deportistas de alto rendimiento, estudia Historia en la Universidad de La Habana, pero ha asumido el tema deportivo como su principal línea de investigación.

¿Violencia o vehemencia competitiva? ¿Cómo denominarían las agresiones en el entorno deportivo? ¿Qué elementos las provocan o condicionan?

Ernesto Pérez: Violencia, sin el más mínimo asomo de duda. Creo que los factores que la provocan o condicionan pueden ser múltiples, o pueden entenderse de distinta manera según el contexto y la coyuntura. Pero me parece que es determinante la exacerbación de la competitividad por motivos que van más allá del deporte mismo, como la conducta agresiva de algunos hombres educados para dominar a otros, las apuestas, los regionalismos y las discriminaciones por el lugar de procedencia, etnias, género; el consumo de alcohol y la exigencia social sobre algunos deportistas, obligados a comportarse como verdaderos “gladiadores” del circo romano.
Los medios de comunicación tienen parte de responsabilidad, sobre todo por la manera en que se refuerzan a través de estos, ciertos rasgos del carácter patriarcal y agresivo de la competencia deportiva. Por otra parte, la poca o nula utilización de los medios para el trabajo de prevención de la violencia durante los eventos deportivos, deja margen a las actitudes agresivas de aficionados, fanáticos y deportistas. El espacio del deporte reproduce lo que acontece en otros espacios de la sociedad. Por eso creo que el que desee tener una idea abarcadora de cómo funciona una sociedad, debe asistir a sus espacios deportivos y analizarlos, de seguro tendrá una visión más completa.

Enmanuel George: Muchas veces confundimos los deseos, el empeño y las ganas de vencer con el uso de la violencia. Creemos que entre las posibles llaves para el triunfo están las de agredir e infringir temor con acciones nada justificadas. La rivalidad; o la presión que puede transmitir el público, son detonantes de actos violentos. Ahora mismo pienso en el futbol, donde se trata de maquillar una derrota con atacar física y verbalmente al equipo contrario, para conseguir además que el sector de apoyo en la grada diga: ¡Así se puede perder, perdieron peleando! Habitualmente se trata de rellenar el faltante de talento para ganar un partido con estos hechos que denoten una parecida admiración. Aquí entra a jugar también el “honor”. Las y los atletas reclaman atención con sus victorias y la forma en que lo hacen. Cuando un equipo es catalogado de combativo, se esfuerza al máximo por mantener esa condecoración, porque son denominados automáticamente héroes guerreros o aguerridas heroínas, en defensa de la frase ancestral y gloriosa de conquistar o de morir con la espada en la mano.

¿Es posible asociar las manifestaciones de violencia con deportes específicos como los de combate, por solo poner un ejemplo?

EP: No me parece que se deba asociar solamente la violencia en el deporte por la naturaleza o el carácter específico de una modalidad, como los deportes de combate. Creo que tiene más que ver con la función social que se le asigna al deporte y la manera en que a través de este se canalizan otras cuestiones que van más allá del terreno deportivo. Además, tal vez nos remitamos directamente a los deportes de combate o aquellos donde se manifiesta determinado tipo de agresión o rudeza explícita, pero hay varios grados y maneras de manifestarse la violencia, los cuales pueden resultar aun más sostenidos y peligrosos para la sociedad.
Por ejemplo, la exclusión de determinado sector social de la práctica de un deporte, es un acto de violencia; las ofensas también, y de seguro lamentablemente encontraremos todo un rosario de ejemplos que no se producen directamente en las competiciones, sino en otros espacios como las peñas deportivas, las escuelas, las casas, la calle… Todo deporte donde a la competencia se le agreguen motivos extra deportivos podrá verse afectado por el flagelo de la violencia.

EG: Hay disciplinas deportivas donde existe mayor contacto físico que otras. Cuando vemos un abrazo fraternal entre boxeadores o judocas luego de determinado enfrentamiento, se ve el valor del deporte como espectáculo y lugar para las emociones. Nos da la idea de que perfectamente se puede aplicar el juego limpio en todos los eventos. Ahora bien, en estos deportes donde es permitida esta relación más directa, son mucho más visibles los actos violentos. En los deportes colectivos se aprecia además como cierto servicio de camaradería, donde se le responde al contrario por alguna agresión sobre alguien del mismo equipo. Estas situaciones son realmente las más difíciles de controlar. Aquí asumen un papel importante capitanes y capitanas de equipo, que entre otras muchas funciones están las de impedir y detener estas actitudes negativas y antideportivas. Pienso que cualquier atleta con la intención de lastimar al rival, encontrará la manera en cualquier certamen o variedad competitiva, desde zancadillas en el atletismo; insultos lado a lado de la net de voleibol; dead balls intencionales en el beisbol; o codazos en el baloncesto.

¿Se puede hablar también de violencia de género en el deporte? ¿Cómo se manifiesta?

EP: Soy el realizador de un documental donde se refleja como se ha excluido a la mitad de la población de un país, las mujeres, de la práctica del considerado “deporte nacional”, privando a millones de personas de la posibilidad de un empleo; y no es solo de ahora, sino una herencia de más de siglo y medio de la práctica del béisbol. Esto me parece un claro ejemplo de violencia de género en el deporte.
Afortunadamente se están dando algunos pasos desde hace aproximadamente un lustro, para abrir esa posibilidad; pero no es tan sencillo. Se trata de la voluntad de las jugadoras, una coyuntura muy específica, y la labor de algunas personas que pueden tomar decisiones en el ámbito deportivo, frente a una cultura de dominación sobre las mujeres que pervive aunque no lo queramos creer. Aun cuando veamos a los equipos de mujeres jugar su torneo nacional y sus topes internacionales por la televisión, no significará que todo está resuelto. Esto será un paso de avance en una carrera muy larga que debe empezar y terminar por la educación más elemental que se entregue a las personas en todos los espacios de la sociedad y la familia.

EG: Cuando vemos que tratan de excluir o frenar a las mujeres del ámbito deportivo, estamos presenciando violencia de género. Los comentarios machistas y los prejuicios sociales que perpetúan el deporte como actividad netamente masculina; la falsa creencia de la debilidad biológica de la mujer y la posible pérdida de su feminidad, son muestras de las barreras que atraviesa la mujer al practicarlo. El deporte es un espacio generador de empleo y el profesionalismo transita por el momento de salarios muy elevados. Por tanto, segregar a las mujeres de esta oportunidad, la diferencia salarial entre ambos sexos, y todos los criterios discriminatorios, son fenómenos que afectan los derechos de las mujeres.
¿Cómo se manifiesta en Cuba? ¿Consideran que es un fenómeno creciente? ¿Cómo enfrentarlo?
EP: Cuba no está ajena a lo que ocurre en el resto del mundo, para lo bueno y para lo malo. Si las mujeres en Cuba no han tenido abiertas las puertas en el béisbol, tampoco ha sucedido en los demás países donde este deporte se practica. Es cierto que en otras latitudes hay más tradición, pero no creo que se pueda tener eso como un indicador de que allá la situación es más favorable.
Mi documental ¿Grandes Ligas? fue visto con interés y generó debates similares en países como los Estados Unidos, pero también en otros, donde el deporte nacional es el fútbol, por ejemplo. Creo que esto se debe a que los llamados deportes nacionales, enraizados en el imaginario nacional, simbolizan mucho para la hegemonía patriarcal en cualquier parte.
Hay que seguir de cerca la violencia en nuestros escenarios deportivos cubanos. Creo que ésta ha ido en aumento y encuentra un caldo de cultivo propicio en la actual coyuntura, mientras no se potencien modelos educativos no sexistas y se promueva el debate y la acción constante para atajarla a tiempo.
EG: Las mujeres han ido ganando su espacio dentro del deporte. Por suerte tenemos campeonas olímpicas de voleibol, judo y atletismo, por solo mencionar ejemplos. Han sido todas desafiantes, por la práctica de una actividad tan compleja y por los tabúes que sus desempeños originan y que ellas han ignorado. Muchos no consideran propio que una mujer levante pesas o conecte un jonrón. Tratar de que nuestras deportistas no pierdan su feminidad va como objetivo central de muchos órganos e instituciones deportivas. Las denominan “cubanitas” en las redacciones deportivas y se crean uniformes que resalten y afirmen todo un culto al cuerpo y la belleza. Es muy común oír que una mujer con impresionante capacidad en algún deporte sea llamada “machito”, y el opuesto de que un hombre que fracase en su desempeño sea tildado de “jevita”. El público debe apoyar a todos sus equipos, sean hombres o mujeres; de razas diversas; pierdan o ganen. Para ello sería importantísima la labor de los diferentes medios de comunicación como instructores y formadores de una conciencia y respeto a la labor de las y los deportistas. Se debe mirar a los verdaderos valores del deporte, como el sano disfrute y la alianza de la amistad entre hombres y mujeres.

Agosto 2010
(Solicite el trabajo completo a semcuba@ceniai.inf.cu )