domingo, 17 de abril de 2011

Aprendiendo a ser “macho”


En la foto el profesor Julio César González Pagés con el joven gaitero Wilber Caselt participante en la campaña de jovenes contra la violencia de género de la Red Iberoamericana de Masculinidades




Por Kalika Kofi

Somos machistas porque lo aprendimos”, afirma Julio César González Pagés.

Precisamente el mes de marzo, cuando el mundo entero celebra a la mujer, Somos Jóvenes (SJ) convino en hablar de machismo.

“Es buena idea —afirmó Julio César González Pagés, historiador, Máster en Estudios de género y coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades—, esta es una ideología que igualmente atraviesa a las mujeres; también ellas educan en preceptos machistas a sus hijos, y hasta exigen hegemonía de sus cónyuges”.

SJ: ¿Habla de mujeres machistas?

“Mas no digo que sean las culpables; el fenómeno pervive por una complacencia social de hombres y mujeres, es tan aprendido como la violencia, y se repite desde la educación y la cultura. Por eso advierto del riesgo de querer ser modernos.

“Recuerdo que en una de las emisiones de El triángulo de la confianza, el programa del Canal Habana, participé junto con otros invitados. Uno de ellos expresó: ‘Es que a los jóvenes les gusta la violencia...’ Los líderes de opinión deberíamos enfrentar tales criterios”.

SJ: Así cualquiera diría que la juventud “pide” machismo…

“O que está condenada a él. Pero el machismo, insisto, es una ideología que nadie elige; es él quien nos aborda y atrapa con sus múltiples caras y coerciones. Las mujeres lo reproducen desde que llaman ‘cazuelero’* a quien se entromete en los asuntos domésticos.

“Muchas sueñan con mundos utópicos, pero en la práctica, al educar a sus hijos, les piden al niño que se comporte como un ‘machito’… Jóvenes me han dicho: ‘En mi casa no puedo ser amable ni pasármela leyendo: mi mamá teme que sea gay’ ”.

SJ: ¿Cómo explicar semejante aprensión?

“La homosexualidad demerita la masculinidad hegemónica. Según el machismo, el antagonista del ‘macho‘ es el afeminado; la cultura patriarcal no sabe discriminar, para ella quien no es vaquero es ‘mariquita’. Esta también es una forma de devaluar la ‘hembra’: lo afeminado se refiere a los gestos o actitudes propios de mujer; en el patriarcado lo femenino, o no tiene valor, o es secundario”.

SJ: A propósito de la sexualidad, el modelo supone que los varones sean expertos en el tema.

“Y la sola posibilidad de salir con una amiguita angustia a los adolescentes. Luego, la idea de sexualidad reinante entre ellos se reduce a la masturbación y la penetración. Así se sienten inseguros con el tamaño del pene; creen que mientras más grande mejor. La verdad permanece oculta; por no quedar en entredicho, el tema es tabú; cuando hablan entre sí, por lo general se refieren a un sexo exitoso y violento: ‘La tiré, la viré, la giré’. Son angustias supeditadas a la necesidad protagónica del ‘macho’ ”.

SJ: Entretanto, ¿qué sucede con el hombre adulto?

“Lo triste es que pensemos que es feliz debiendo ser hegemónico. La sociedad le exige que sea proveedor, es decir, que tenga éxito económico. Y si no lo logra, o si por necesidades de salud, deja el trabajo y su familia pasa a mantenerlo, entonces es un vago. El temor a la ‘devaluación’ empuja al hombre a una lucha por la hegemonía donde todo vale, incluso tumbar al compañero”.

SJ: Al machismo, ¿deberíamos revirárnosle?

“Los procesos tendrán que ser más orgánicos; no serán los decretos quienes borrarán los prejuicios; contamos con fabulosas leyes, pero desde la educación y la cultura seguimos reproduciendo fobias y conceptos ambiguos. No es ‘admitir’ o ‘tolerar’; quien termina aceptando, primero pensó en ser hegemónico. Debemos aprender a convivir con los demás, se trata del derecho a la diversidad, prerrogativa de todo ser humano”.

SJ: Las instituciones culturales, ¿tienen la responsabilidad de evitar dicha reproducción?

“Son responsables todos los entes educativos, desde la familia y la escuela hasta la comunidad, pero solemos imputarles la obligación a las instituciones culturales: Olvidamos el compromiso que tendrían con ella organizaciones políticas como la UJC, y estudiantiles como la FEU, la FEEM y la OPJM.

“Masculinidad hegemónica se nombra en América Latina al machismo. Al llamarlo así le restamos fuerza política, pareciera que no podemos contrarrestarlo por ser una cuestión cultural. ¡No! Somos machistas porque lo aprendimos, pero eso puede revertirse instrumentando políticas educativas y culturales.

“Hoy tenemos la Red Iberoamericana de Masculinidades, tejido que une a 28 países. Una de sus convocatorias más singulares es la de Hombres contra el machismo, o sea, hombres contra la masculinidad hegemónica”.

SJ: ¿Desde qué bases se establece la hegemonía?

“Decimos ‘masculinidades’ para significar los modos de vivir la masculinidad; en uno mismo convergen varios. Con todo, la hegemonía se funda en condiciones devenidas jerarquías: hombre, blanco, heterosexual, bien remunerado, citadino, y si es joven mejor. Así se erige el predominio, inclusive entre los propios hombres”.

SJ: ¿De qué manera neutralizar las preeminencias?


“Repito una vez más: ¡desde la educación y la cultura, y a largo plazo! No es un influjo inamovible, ni está dictado por la genética o la biología, sino por el género. Los estudios de género, nacidos en los años 60 del pasado siglo, nos permitieron definir la masculinidad como una construcción sociocultural: el género masculino se vive de una forma en La Habana, y de otra, por ejemplo, en Ciego de Avila o Santiago de Cuba”.

SJ: ¿Cuáles son los entes socializadores machistas?

“En general los hombres no hablan de temas íntimos: Los cuatro grandes socializadores de los ‘machos’ son: sexo, deporte, música y bebida. Quien no sea mujeriego desentona; también son devaluados los ‘antideportistas’, los ‘patones’ ** y los abstemios”.

SJ: Existe voluntad para el cambio, mas pesa la resistencia.

“Convivo con la resistencia todo el tiempo. Cuando en 1996 volví a La Habana procedente de Nueva York, donde hice la Maestría en Estudios de género, alguien me interpeló: ‘¿No crees que esos estudios son un poco raros?’, me dijo con retintín, dando a entender que eran cosas del imperialismo. Y yo: ‘¿Tú sabes lo que es género?¿Cómo identificas al enemigo sin conocerlo? ’. Y es que también existe el miedo a lo desconocido, miedo que vacilamos en desafiar porque la masa, los otros, no nos secundan”.

SJ: Llegamos al miedo. Nos gustaría salir al amor.

“Muchas jóvenes sueñan con un príncipe azul que se encarna en el ‘macho’ y erigen sus anhelos en la tesis de la media naranja. Nombrar así a la mujer o el hombre de una pareja, al uno respecto del otro, supone que, por la referida hegemonía, la compañera se pliegue a su compañero.

“Gracias a la complacencia social, el hombre, ¡en nombre del amor!, termina violentando a la mujer”.

SJ: ¿Será posible encontrar alguien que no sea machista?

“Es difícil. El mundo es patriarcal y la ideología, machista. Este debería ser tema permanente en la agenda de Somos Jóvenes; el machismo genera violencia, inequidad, desigualdad, y es alarmante que cada vez con más frecuencia las propias muchachas sean sus depositarias. ¡Ojo! Revelar dicha verdad no debe asustarnos: de no admitirla, jamás ganaremos la acción”.


* En Cuba, hombre entrometido en los asuntos domésticos.

** Así se le dice en Cuba a la persona que no sabe bailar.

http://www.somosjovenes.cu/index/semana221/macho.htm

viernes, 15 de abril de 2011

“Masculinidades desde pastos y forrajes”


El Dr. Julio César González Pagés durante la presentación del libro Macho, varón, masculino. Estudios de Masculinidades en Cuba en la comunidad matancera de Indio Hatuey.



Por Dayron Oliva Hernández. Red Iberoamericana de Masculinidades.

Perico/Matanzas, 12 de abril. Como parte de las actividades en ocasión del cincuenta aniversario de la creación de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes “Indio Hatuey”, ubicado en el municipio matancero de Perico; el Dr. Julio César González Pagés (coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades) realizó una presentación especial de su última obra Macho, varón, masculino: estudios de masculinidades en Cuba, que salió a la luz con gran éxito durante la pasada edición de la Feria Internacional del Libro.
En el centro de investigación de referencia nacional e internacional, que también dedica esfuerzos por el aseguramiento de sistemas de alimentación sostenibles para rumiantes, su director Giraldo J. Martín Martín agradeció a González Pagés la oportunidad para los trabajadores/as y profesionales de las ciencias agrícolas de debatir sobre aspectos importantes de la cultura y la sociedad como el tema de la masculinidad.

Por su parte, el autor de Macho, varón, masculino… expresó las razones que motivaron la presentación en ese emblemático lugar para las ciencias agrícolas cubanas, de incluir el ámbito rural y poner a discusión el machismo tan arraigado en la sociedad. Agregó que el título resultó provocador, porque además de ser una reafirmación del modelo de masculinidad hegemónica, ha sido una tríada popular de identificación para los hombres cubanos.

Como resumen de más de diez años en experiencias alrededor del estudio de las masculinidades, a través de talleres, conferencias y seminarios, señaló que el libro era una necesidad, pues toca aspectos vulnerables, inquietudes y problemáticas que envuelven las masculinidades para los hombres. En este sentido, refirió cada una de las temáticas que se abordan en el libro como el feminismo, la violencia, la sexualidad, la paternidad y la migración.

Acerca de la importancia de tratar cada uno de los aspectos estructurales del libro, González Pagés indicó las consecuencias para los hombres del modelo machista, como en la salud, en la violencia hacia las mujeres, en los miedos al cambio, en la “honra masculina”, en los homicidios, en la obsesión por el dinero, del desempleo e incumplimiento del tradicional rol de proveedor, etc. En su criterio, como las sociedades van más rápido que las ciencias sociales, significaría un gran paso que hombres y mujeres participen del diálogo en la comunidad sobre estas problemáticas, desde lo personal: “Hay que lograr que la agricultura sea sostenible en el plano humano”, subrayó.

Por otro lado, con una proyección hacia el futuro junto con la idea de aprovechar las nuevas tecnologías, el coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades destacó que Macho, varón, masculino…es una apuesta al cambio para los más jóvenes. Subrayó que es un libro para todas las edades, pero en especial para los menores de 25 años. No solo expuso su voluntad profesional que ha implicado a estudiantes de la Universidad de La Habana en los estudios de masculinidades, sino que reveló una compilación de 69 materiales audiovisuales, muy útiles para el tratamiento de las masculinidades desde múltiples dimensiones, producido por la propia Red Iberoamericana de Masculinidades, y que fuese realizado en su mayoría por alumnos sin formación cinematográfica de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.

A raíz del interés general que despertó en la audiencia y el debate suscitado, González Pagés insistió que la obra presentada persigue el objetivo de reflexionar sobre las masculinidades en los hombres, debido a que es un tema cultural, fruto del aprendizaje, para lo cual la educación es una vía de cambio: “Los hombres no deben dejar de ser masculinos, sino lo que debería cambiar son las estructuras e ideologías machistas que generan violencia”, concluyó.

domingo, 6 de marzo de 2011

ENTRE PÁGINAS DE MASCULINIDAD



Actor mimo con ejemplar del libro Macho varon masculino de Julio César González Pagés




Por Ignacio Cruz Ortega
idcruz@enet.cu
CMBF Radio Musical Nacional, 2010

El universo que la literatura ha podido desarrollar, entre todas sus formas, desemboca en las más disímiles riquezas generadas por el pensamiento y la actuación del variopinto universo de criaturas con que se pobló el mundo de las letras.
En ese entramado de personajes, reales o imaginarios, la mujer de carne y hueso se vio arropada de dicotomías y adversidades con que las vistieron la mar de páginas.
Más allá de cualquier ficción posible, aunque partiendo de sumas semejantes, Julio César González Pagés (La Habana, 1965) logró su Macho, varón, masculino. Estudio de masculinidades en Cuba (Editorial de la Mujer, 2010), presentado en el contexto habanero de la 20ª Feria Internacional del Libro.

El volumen, desde el comienzo, motiva a los lectores hacia posibles descubrimientos relacionados con modelos hegemónicos sexistas establecidos por la tradición en la Isla; de manera que –hombres y mujeres- puedan sentirse atraídos hacia circunstancias de las cuales forman parte, al unísono.

Partiendo de una aclaratoria Introducción que revisa la historicidad del tema, el estudio de González Pagés va más allá del enfoque docto con que inició el texto; llevando inmediatamente, y a través de un lenguaje llano, a esos descubrimientos anunciados.

Encontraremos –asombro de por medio- la imagen varonil con que José Martí describió a la camagüeyana Gertrudis Gómez de Avellaneda, o la preocupación moralizante impresa en el periódico independentista Patria, ante renovaciones femeninas decimonónicas.

De aquella época González Pagés rescata a la emigrada Quirina Martínez, perteneciente a uno de los clubes patrióticos de mujeres en los Estados Unidos, criticada por montar bicicleta, cortarse el pelo y fumar cigarrillos en público*.
Mientras, siguiendo el curso inicial de su Estudio…, devela como real a la célebre Titina –protagonista de una anónima y olvidada canción popular- quien fuera la gallega Antonia Martínez, citándola como probable primera mujer en hacer uso de la bicicleta en Cuba, a fines del siglo XIX.

El autor se sirve de aquellas situaciones pretéritas en su interés por destacar el androcentrismo social prevaleciente en la Isla, al tiempo que repasa el curso del movimiento feminista y los cuestionamientos que originó aquel en los ya lejanos años veinte del siglo pasado.

Esa forma anecdótica asumida por Julio César González Pagés alcanza, para bien, los restantes capítulos del libro; que, matizados por enfoques didácticos –que no dogmáticos-, transita por asuntos relacionados con la violencia, la sexualidad, la paternidad y, hasta la migración de gallegos y canarios; centralizados por el egocentrismo masculino con sus estereotipos patriarcales.

Aún cuando las páginas regresen historias pasadas, está de más –entonces- pensar que con los cambios vividos en el país, se desterró el machismo contrario a la igualdad de hombres y mujeres pensada en beneficio social.

Lo hace valer el autor en el capítulo que dedica a la violencia, asignada socio- culturalmente a los hombres en el decurso de la historia con sus apelativos de duro, fuerte o macho; y el la legitimada honra masculina, enunciados entre acciones del pasado y el presente, para concretar comportamientos violentos como reafirmación de la masculinidad: una condición que se le impone a los hombres.

Con tan evidente atención historicista y alcanzando evidencias de actualidad, Macho, varón, masculino converge en arraigos que se transformaron siendo perdurables, cual vigencia en el país, no ajeno –por su inserción- a similares expresiones en el mundo.
Va de un tiempo a otro y, de tal manera, González Pagés puntualiza y generaliza en su Estudio…, hasta hacer del libro una atención valiosa sobre qué distinto se pudo ser y cuánto falta por cambiar y concretar en un universo de equidades comunes en el transcurso de los tiempos.

* Las cursivas son textuales de la edición.
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és

Género: De masculinidad y discursos mediáticos, para incitar debates




Panel de presentación integrado por Cristina Fraga, Isabel Moya, Julio César González Pagés, Regula Baebler, y Yonnier Angulo



Por Amelia V. Roque (Prensa Latina *)

La Habana, (PL) Dos títulos que tratan temas medulares de género, uno acerca de los estudios de masculinidades en Cuba y el otro sobre el discurso en los medios de comunicación, fueron presentados en la XX Feria Internacional del Libro de esta capital.

Uno de estos cuadernos, "Macho, varón, masculino: Estudios de Masculinidades en Cuba", publicado por la Editorial de la Mujer y dado a conocer en el Pabellón Cuba, en esta cita cultural, es el resultado de un empeño que por años el Doctor Julio César González Pagés ha llevado adelante en el campo investigativo.

Regula Baebler, directora residente en Cuba de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) -entidad que apoyó la publicación de este título-, se refirió a los conceptos claves manejados por el autor.

Tales concepciones vienen ilustradas con situaciones vividas pues González Pagés -que se desempeña como profesor de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana y coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades- resulta una persona bien anclada en la realidad actual, indicó la experta.

En la lectura nos damos cuenta que este libro recopila ante todo un número impresionante de hechos históricos, dijo Baebler, quien justipreció la necesidad de cambios en las relaciones de poder entre hombres y mujeres.

"Para COSUDE, Julio ha sido y es un invaluable aliado en esta aspiración", afirmó.

Cree que la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres depende tanto de ellas como de ellos, y que sin equidad todas y todos nos privamos de oportunidades para crecer, manifestó.

Yonnier Angulo Rodríguez, joven investigador de la Red Iberoamericana de Masculinidades, destacó que el recorrido ofrecido por González Pagés a través del libro se convierte en una aventura llena de descubrimientos en torno a aspectos quizás nunca antes cuestionados.

Con 136 páginas, dividido en cinco capítulos, la obra tiene entre sus principales objetivos dinamizar el debate así como revertir --al visualizar temáticas como feminismo, violencia, sexualidad, paternidad y migración-- los modelos hegemónicos de la masculinidad, los cuales tanto afectan socialmente, señaló.

Subrayó Angulo que si hasta este momento las Ciencias Sociales en Cuba carecían de una sistematización acerca de estos estudios, González Pagés --consultor de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para temas de masculinidad y violencia en América Latina--, llega a solventar este déficit.

Referencia de primer nivel

El otro de estos títulos, "Sin contraseña. Discurso mediático y trasgresión", de Isabel Moya Richard, fue editado por la Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO) y dado a conocer en La Habana por Cristina P. Fraga, presidenta de la entidad.

Las propuestas de Moya --periodista, investigadora, profesora titular adjunta de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, quien dirige la Editorial de la Mujer, de la Federación de Mujeres Cubanas-- marcan referencias de primer nivel para quienes apostamos por el estudio y la divulgación de una comunicación no discriminatoria, definió Fraga.

Precisó cómo este libro combina los dos aspectos que deben de dirigir cualquier estrategia de cambio: el del pensar y el del hacer, en artículos fundamentados "en un sagaz análisis de las pautas por las cuales optan --y mediatizan-- los medios", y concatenados de tal manera que se convierten en un todo.

Fraga significó que la autora, experta del Instituto para el Empoderamiento de las Mujeres del Movimiento de Países No Alineados, aporta con este título un sólido estudio que trasciende no solo la esfera profesional, sino el estricto ámbito del género para llegar con solvencia a reclamar el interés general.

"Recomiendo dejarse cambiar por este libro", alentó Baebler a propósito de "Macho, varón, masculino; sugerimos nos acompañéis en este subversivo viaje --la lectura de "Sin contraseña" muestra otra realidad posible desde la teoría a la acción, recomendó Fraga. Ambos títulos apuntan a que rectificar la mirada es viable.

(*) La autora es editora de la Redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.
Ver en: http://www.prensa-latina.cu

martes, 22 de febrero de 2011

“Masculinidad, audiovisuales y medios de comunicación”


A propósito del Taller sobre Masculinidad y audiovisuales y la presentación de videos promovidos por la Red Iberoamericana de Masculinidades.

Por: Dayron Oliva Hernández. Red Iberoamericana de Masculinidades

La Habana, 15 de febrero. Como parte de la nueva edición del Diplomado en Género y Comunicación, del Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”, el Dr. Julio César González Pagés (coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades) ofreció un taller acerca del aprovechamiento de las nuevas tecnologías digitales y el trabajo educativo en torno a las masculinidades a través de la realización de audiovisuales. Motivo por el cual, se presentaron una serie de materiales elaborados y promovidos por la Red Iberoamericana de Masculinidades, principalmente por jóvenes estudiantes de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, pertenecientes al equipo Masculinidades en Cuba.

González Pagés, al exponer la experiencia de la Red Iberoamericana de Masculinidades, refirió la significación de inmiscuir a jóvenes, aunque no sean realizadores profesionales, en la producción de audiovisuales, con el objetivo de asumir y trasmitir nuevos discursos que busquen desmontar estructuras, estereotipos, discriminaciones y modelos violentos que tienen que ver con la masculinidad hegemónica que reproducen muchos medios de comunicación a nivel mundial.
“Estos son temas sensibles. Hay que hacer un frente unido, ocuparse en vez de preocuparse. Es importante el trabajo con audiovisuales. La motivación en los jóvenes, es una apuesta a largo plazo”, expresó.

Al distinguir la variedad de medios comunicativos y audiovisuales como la radio, la prensa, la televisión, etc.; González Pagés señaló que se debía tener en cuenta otros medios como productos audiovisuales: la música y los videos clip, las novelas, las películas, los deportes, por su influencia en la reproducción de modelos dicotómicos de género, y en especial de masculinidades. En este sentido, presentó los resultados de trabajos en colaboración con Honduras y el UNFPA en ese país.

Entre los audiovisuales que más llamó la atención estuvo Triscornia, de Yonnier Angulo Rodríguez, quien dio una explicación sobre el contenido y su rodaje, en torno al campamento de control migratorio que con ese nombre funcionó en La Habana y por donde pasaron muchos hombres y mujeres que venían a Cuba para salir adelante; y que inmiscuyó a once jóvenes estudiantes e integrantes del grupo Masculinidades en Cuba.

Asimismo, como un aporte a la Editorial de la Mujer, y con la intención de aprovechar las tecnologías digitales, González Pagés destacó el proyecto de rescatar las revistas femeninas cubanas que circularon durante el periodo republicano de la primera mitad del siglo XX. Integrado por un equipo a cargo de estudiantes de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, se indicó la importancia de rescatar esos imprescindibles documentos para visualizar la historia de mujeres, como La Mujer Moderna, entre otras.

Masculinidades y audiovisuales: desmontando la pirámide desde abajo


Por Susana Méndez.

Como parte del programa del Postgrado Género y Comunicación que se realiza en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, desde el pasado día 8, en la tarde ayer se llevó a cabo el Taller masculinidades y audiovisuales.

Esta acción fue liderada por el Doctor en Ciencias Históricas Julio César González Pagés, quien accedió a comentar sobre las características de los talleres de masculinidades que coordina la organización que representa y en especial acerca de éste, dedicado a la producción audiovisual.

¿Cómo surgen los primeros talleres?

Surgen cuando vemos que los más jóvenes necesitan de nuevas formas de comunicación que no sea lo escrito, sobre todo porque los talleres los comenzamos con estudiantes del área de las Ciencias Sociales y ahí empezamos a trabajar con los programas nuevos que existen y con las posibilidades de instrumentos que brindan las computadoras y ahí nació el primer taller en el año 2007 en Cuba y empezó un movimiento en el que al principio eran muchos; hoy casi todos hacen grupos de dos y tres y realizan videos y hemos logrado que en la facultad, no solo los muchachos que pertenecen a la red, sino el resto de los estudiantes como trabajo final hagan audiovisuales, por lo que se han convertido en talleres de comunicación audiovisual constante durante todos los semestres.

Alguien me decía que ya podíamos hacer una muestra de audiovisuales de los estudiantes de las Ciencias Sociales y le tomamos la palabra y la vamos a hacer en marzo como parte de la jornada científica de nuestra facultad.

De esa experiencia primera tenemos videos que la propia televisión nos está pidiendo como el Canal Habana, Tele Cristal, para campañas específicas como las realizadas contra la homofobia y la violencia y eso nos llena de satisfacción porque no era el objetivo inicial que entraran los videos en los grandes medios, pero creo que cuando existe el empeño, la voluntad, la vocación y la ideología, para abordar las temáticas, muchas personas confían en ese discurso y se abren los caminos porque esas personas lo necesitan ya que no estamos hablando de algo ajeno a lo que encontramos en la familia o en el vecindario y las personas requieren de un discurso de cambio en estas temáticas, no creo que sean las instituciones solas las que logren remover estas estructuras arcaicas, si no las personas, las comunidades y los centros unidos a estas instituciones que pueden ofrecer los medios, los espacios y yo creo que esto ya está pasando y me siento muy optimista.

¿Cuál es el objetivo de los talleres?

El objetivo de estos talleres sobre el tema de masculinidades es llevar a la práctica mucho de lo que habíamos planteado como teorías y sobre todo crear instrumentos de trabajo para hacer comunicación pero no solo como hacen los grandes medios, la televisión, la radio, los rotativos, sino también desde la educación, poder trasmitir que todos comunicamos, por ejemplo, cuando hacemos un pequeño video casero; hoy en día es muy usual, que una forma de comunicar sea a partir de la fotografía porque se ha digitalizado, debemos analizar entonces qué retratamos, qué vemos, con qué visión lo hacemos, con qué intención, desde qué posición.

Creo que esto que le hemos enseñado a nuestros estudiantes nos permite un primer objetivo, si logramos crear entre las nuevas generaciones productos menos sexistas esto ayudará a desmontar esa educación patriarcal que recibimos de casi todos los medios, formales e informales, yo creo que ese es el objetivo uno cumplido.

¿Cuál es el camino futuro?

Como meta futura nos plantearíamos que no sea solo un trabajo de Cuba porque en este postgrado tenemos estudiantes de varias zonas de Iberoamérica y yo creo que una de las cosas que más impactó fue la juventud de muchas de las personas que se involucran en el trabajo de la Red Iberoamericana de Masculinidades por una simple razón, sabemos que en los jóvenes de hoy en día está depositado el futuro del mundo; yo pienso que el futuro de Cuba, en cuanto a los trabajos de géneros, está en nuestras universidades y yo, para darte un mensaje optimista, estoy muy feliz de que muchos de ellos ha apostado por este tipo de cambio.

¿Qué aporta este taller a la batalla por la comunicación de género?

Yo creo que el taller permitió, sobre todo de cara al futuro, dar las bases para desmontar también las hegemonías de las masculinidades sobre los medios de comunicación, sabemos que éstos son liderados por hombres y nosotros estamos desmontando la pirámide desde abajo, desde la gran masa donde todos somos comunicadores, desde cualquier medio, porque podemos utilizarlos todos, como el Facebook, porque por ejemplo creamos un facebook de masculinidades, bajamos de You tube, música no sexista y como linkeamos a tantas personas podemos compartir información, tener debates, etc.

Sabemos que en Cuba tenemos muchas dificultades con las conexiones pero las personas que podamos acceder, debemos hacerlo; siempre pienso que no podemos decir no y utilizo muchísimo la frase no preocuparse sino ocuparse.

Nosotros podemos ocuparnos desde el puesto que tenemos y creo que cada medio que tengamos a nuestro alcance por mínimo que sea puede llevar un mensaje de aliento. Yo siempre leo, por ejemplo, el mural de mi edificio, que lo hace una vecina y tiene desde chistes hasta los cumpleaños de mis vecinos y vecinas, referencias al stress, al beneficio de la paciencia, etc. y realmente es un medio de comunicación que leen más de 500 u 800 personas a la semana, por tanto es importante y esta es una muestra de que no se debe desechar ninguno y que no se debe dejar solo a las personas que se dedican a la comunicación la posibilidad del cambio.

Yo como profesor, desde el aula, puedo insistir e incidir en parte de la cultura del cambio y lo intento hacer, sin pensar que voy a cambiar a mi país, yo creo que cambiar a mi país en estos temas es tarea de todos y todas, no lo debemos depositar solo en una organización o en un ministerio, si no en todas las personas que podamos, por eso es tan importante que lo que hagamos, en algún sitio y muestra de eso es esta entrevista, pueda ser conocido más allá de las personas que nos involucramos directamente.

Ver en http://periodismojosemarti.wordpress.com

martes, 8 de febrero de 2011

¿MACHO, VARÓN Y MASCULINO? Entrevista con Julio César González Pagés




Por Antonio López Sánchez

Dentro de las propuestas que publica la Editorial de la Mujer en la venidera Feria Internacional del Libro, Cuba 2011, el tema de las masculinidades ocupa un importante espacio. Macho, varón, masculino, es un título que por primera vez en Cuba sistematiza científicamente los resultados de una fructífera etapa de trabajo investigativo sobre ese tópico.

El autor de este texto, el Doctor Julio César González Pagés, es uno de los prominentes estudiosos de las materias de género en Cuba. Además, a partir de su labor como profesor, ha nucleado a un grupo de jóvenes intelectuales que también centra su mirada en el análisis de las masculinidades, como parte inseparable de las investigaciones con perspectiva de género.

Para indagar sobre los motivos, contenidos y frutos que ofrece este libro, fueron nuestras páginas al encuentro de su autor. Como siempre, Julio César se muestra como un entrevistado pródigo, sin poses, con múltiples opiniones, buen humor, y siempre asentado en la solidez argumental con la que defiende sus ideas. En esta ocasión además, como buen telón final de la entrevista, nos ofrece en exclusiva adelantos de sus trabajos por llegar.

¿Cuál es la novedad este libro con respecto al estudio de las masculinidades?


En este libro, es la primera vez que se reúnen estudios sobre la masculinidad, partiendo de preceptos científicos. Es la primera sistematización que se hace de varios estudios que previamente pudieron ser trabajos de tesis o algún otro dentro de la lógica de una investigación, dentro de los foros, en fin. Aunque es un libro mío, hay trabajos que son escritos en coautoría con varios de mis estudiantes, que muchos están actualmente en la realización de sus tesis de maestría.

¿Objetivos principales, resultados palpables?


Es un trabajo hecho con toda la intención de cerrar un momento, una etapa de la labor de un grupo de estudiantes que yo he liderado y que por supuesto dará paso a la otra etapa.
Nuestro país podrá contar entonces con estudios más específicos en temas más particulares. Ahora la intención era enunciar en un todo un trabajo ya hecho, desde jornadas, desde talleres y otros espacios. Lo que sí existía, incluso la Editorial de la Mujer tiene participación vital en esto, es una serie de acercamientos desde el periodismo, desde enfoques investigativos o entrevistas, pero no con la lógica de una investigación.

Por eso decimos que este libro es el primero, con la lógica de una investigación, que reúne lo que es la masculinidad como concepto teórico, como metodología cercana a los estudios de género. El aporte que le podemos hacer a la sociedad es crear indagaciones y acercamientos cubanos a la temática. No es reproducir, como se hace en otras áreas, investigaciones de académicos extranjeros. Este libro responde a una mirada cubana de las masculinidades. Por eso desde el título hay una frase como Macho, varón, masculino, que es como nosotros llamamos a la masculinidad hegemónica, al machismo en América Latina; tiene toda esa intención de provocar.

Para los lectores no especializados, y para las lectoras por supuesto, ¿qué les puede conllevar en positivo la lectura de este texto?

Te lo puedo decir desde lo personal. Ese libro me lo inspiraron las propias dudas que yo he tenido toda mi vida acerca de mi masculinidad. Dudas que nunca me fueron aclaradas, dudas que son los estudios los que me las han ido aclarando. Me ha costado 45 años de vida, de estudios, de doctorados y tal. Por eso quien se lea este texto lo puede entender. No está escrito con la vanidad académica para que sea entendido sólo por un grupo selecto. Está hecho para cualquier persona; para una muchacha que piense que si es feminista y defiende su derecho de mujer, sea algo malo, o si puede tener un novio más o menos masculino, en fin. Todas esas dudas que encierran el desconocimiento del lenguaje de la teoría y que, contradictoriamente, muchas veces hacen que nos autorreafirmemos como todo lo contrario a lo que somos. Defendemos el derecho de las mujeres y decimos que no somos feministas: Eso es una contradicción. Somos hombres amables, delicados, y entonces nos decimos que no podemos ser masculinos: ¿Por qué no? La masculinidad no es algo malo, lo malo es la violencia.

A un hombre le puede gustar hacer ejercicios, seguir las modas, tener amaneramientos totalmente masculinos, eso no está mal. Lo que está mal es ser violento, descortés, agresivo. Muchas veces se piensa que con un hombre más femenino se resuelven los problemas de la equidad. No es así. Donde está la equidad es en no temerle incluso a la mujer muy femenina, a un hombre masculino, en sus estereotipos, pero con un comportamiento y un pensar adecuados.

Este libro ayuda un poco en esas cosas que a veces parecen trabalenguas. En especial a la adolescencia. En la Universidad, por ejemplo, quienes se acercan a estos temas, por lo general lo primero que piensan cuando hablas de la masculinidad, es que vas a hablar sobre la homosexualidad. Y sabemos que una sociedad homofóbica como la nuestra, ese desconocimiento hace que se rechace entonces estos estudios, abordar estos temas. Se habla de la homosexualidad, pero como un tema más, no es un eje protagónico; se aborda, pero dentro del espacio que le toca dentro de otros múltiples temas y aristas.

Todavía hay una gran desinformación respecto a estos temas y se les califica como materias sólo para académicos.
Creo que es un libro para compartir en colectivo, en la familia. Por ejemplo, cuando haya una burla a un adolescente por el tamaño del pene o cómo se asume la paternidad, o cómo conocer y evitar la violencia y cómo tratarla si surge. El libro te da la posibilidad de ver esas temáticas desde la historia y desde la actualidad. En comparaciones, en aristas diferentes. Pero, sobre todo, te da la posibilidad para seguir indagando. No es un manual de buenas prácticas para que busques cómo debe comportarse un hombre en cada momento, sino una herramienta para seguir adelante, para investigar más. Por eso tiene una amplia bibliografía, para que a quien le interese ampliar más sobre determinado tópico pueda ir a otros estudios.

Al ser una sistematización, intentamos que todos los autores cubanos que se han acercado a estas temáticas, desde diferentes aristas, aparecieran en esa bibliografía. No es darlo como algo fundamentalista. No tiene ninguna intención de convertirse en un si me leo esto ya no me hace falta leer nada más. Al revés, el libro crea la sed de otro conocimiento, está hecho con esa intención.

Los mencionas en el texto, los has mencionado en el diálogo, pero quisiera que lo dejaras en blanco y negro. ¿Cuánto de la labor de tus estudiantes está en estos resultados?

Sin ellos no existiría el libro. Un libro no es sólo escribirlo y ya, en especial en las ciencias sociales, donde hay que investigar. La presencia de mis estudiantes es definitiva por los mismos criterios. He escrito y cada cosa que he escrito se ha debatido; algunas secciones las hice en coautoría y hay una serie de aportes que son de mis estudiantes. Por ejemplo, la revisión final de la investigación como tal, la hicieron dos estudiantes del equipo.

En general han sido muy rigurosos, han planteado problemáticas. Creo que es importante porque la conformación de un pensamiento colectivo en un área de investigación va creando una cátedra. Este libro es como el principio de reafirmación de que ya hay una cátedra de estudios de la masculinidad. No queda un nombre, no es que esté Julio César, aunque me ha tocado ser un poco el papá colectivo, como decíamos en broma hace poco. Es que hay un grupo de jóvenes que han tenido la osadía de integrarse a estos estudios. Además me han aportado la visión de otros hombres que no soy yo, percepciones diferentes de la masculinidad. Este libro culmina una etapa de trabajo en colectivo.

¿No te preocupa ser una especie de Saturno devorando hijos, o siendo devorado tú mismo, o en el papel del profesor impositivo?

Siempre hay riesgos. A veces, en la enseñanza, y más en temas tan especializados, hay que ser más o menos democrático o más o menos autoritarios, según sea el caso. Para instruir y a veces hasta para salvar de un posible ataque. Soy un profesor que me gusta dar clases. Me he realizado con este período de docencia, de talleres, que cierra el libro. Me ha permitido conocer sectores de la población de mi país en este tema de las masculinidades, que si no hubiera tenido un colectivo de jóvenes conmigo, me hubiera sido imposible. Detrás del libro, aunque no se vea de modo explícito, hay talleres, diálogos, intercambios, desde grupos tan diversos como reclusos, dirigentes campesinos, policías, universitarios. Cuando haces ese recorrido con varios ojos, cuando lo miras no sólo desde tus propios prejuicios o valoraciones, sino que te acompañan criterios diferentes, se amplía extraordinariamente esa visión y, por supuesto, se amplían los resultados.

Apostar por los colectivos es muy difícil, pues el ser humano tiene una tendencia muy fuerte a la individualidad, pero en esta ocasión primó el colectivo. Todas las personas que acompañaron este libro están ahí referidas y creo que además es un buen ejemplo de cómo se puede construir un conocimiento de forma colectiva. Es un reto pensar en colectivo.

¿Adelántanos qué viene después de Macho, varón, masculino?

Ahora, con los sobrevivientes que no devoré o me devoraron por el camino, estamos en un libro que sugiere desde el nombre. Más o menos se llama, Sexo, música y deportes: Cosas de hombres, y trae algunas otras visiones de estos temas. Y mi equipo de estudiantes, ahora sin broma, son ya autores más formados. Pasaron toda la etapa de la licenciatura, están muchos en sus maestrías. Es como una segunda temporada, como se usa ahora.

Este nuevo trabajo es también la posibilidad de mostrar cómo una academia de estudios en Cuba, integrada en su totalidad por jóvenes, puede seguir una línea de investigaciones. Pueden ser las masculinidades, pero puede hacerse en muchas otras áreas de la investigación.

Eso de que en colectivo podemos ser más fuertes, podemos lograr más cosas, socializar más crear redes, es rigurosamente cierto en este caso. Toda la tecnología, los ipods, las computadoras, todo lo que hoy existe que por un lado nos individualiza tanto, pues, puede ponerse en función de las investigaciones, en función de aprender más, y en función del colectivo.

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Revista Mujeres Digital