lunes 14 de septiembre de 2009
La Red iberoamericana de Masculinidades en Barcelona
domingo 13 de septiembre de 2009
“La Federación Nacional de Asociaciones Femeninas y el Club Femenino: primer intento de unificación de las mujeres en Cuba ”
Por Julio César González Pagés y Leonardo Tur Broche.
Durante la primera década del siglo XX, el Sufragismo había ganado en Cuba determinado auge con la creación de las primeras asociaciones de mujeres que tenían como objetivo fundamental la obtención del sufragio femenino. (GONZÁLEZ PAGÉS, 1999)
Sin lugar a dudas, la creación el 3 de julio de 1918 de la organización Club Femenino de Cuba fue un paso significativo en las aspiraciones de crear otro tipo de asociación involucrada con otras de iguales fines en el mundo. (KEADITOR, 1971)
El conocimiento de la procedencia social y económica de sus dirigentas nos permite calificarlas como un grupo heterogéneo integrado por periodistas, intelectuales, abogadas y maestras, quienes tuvieron desde su inicio la mirada recelosa de otras organizaciones que no perdonaban un desliz . Entre las que se integraron había mujeres de gran talla como Pilar Jorge de Tella, Emma López Seña, Hortensia Lamar y Del Monte, Rosario Guillaume y Dulce María Borrero.
El Club Femenino de Cuba fue una organización que desarrolló una intensa actividad por los derechos de las mujeres, encabezando importantes campañas favorables al sufragio femenino, reivindicaciones para las trabajadoras, asistencia social y otras.
El 30 de noviembre de 1921, por iniciativa del Club Femenino, se crea la Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba (FNAF), la cual tuvo como principal objetivo: “Fomentar la unidad entre las asociaciones femeninas, procurando afianzar una organización que tenga como nexo la comunidad de intereses y afinidad de aspiraciones” . Este afán unitario también lo animaba la posibilidad de tener una mayor representatividad en los congresos internacionales femeninos, los cuales exigían una organización previa a nivel nacional.
Componían esta Federación cinco asociaciones: Club Femenino de Cuba, Congreso Nacional de Madres, Asociación de Católicas Cubanas, Asociación Nacional de Enfermeras y Comité de la Creche Habana Nueva; que en total contaban con una membresía de 8000 mujeres afiliadas.
Para presidenta de la Federación fue designada Pilar Morlón de Menéndez en representación del Club Femenino; como vicepresidenta, Dolores Roldán Domínguez, del Congreso Nacional de Madres; y como secretaria de general, Manuela Berriz de Valdés, por la Asociación de Católicas Cubanas.
El discurso de esta Federación transgredía la forma tradicional de representación de las mujeres cubanas, situándolas a niveles de integración parecidos a los que los hombres acostumbraban; sin dejar de resaltar la maternidad y sus roles de participación tradicional: marital y maternales, como punto fundamental del reglamento constitutivo.
La FNAF, a propuesta de su presidenta Pilar Morlón de Menéndez, acordó la celebración anual de un congreso donde “pudieran tomar parte todas las mujeres de Cuba, fueran o no asociadas, para exponer allí su intelectualidad, cambiarse de impresión sobre todos los asuntos de importancia para la mujer”. (MEMORIA DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE MUJERES, 1924)
El día 11 de octubre de 1922, se determinó en sesión extraordinaria, celebrar un congreso nacional, el cual constituyó la primera experiencia de este tipo para América Latina.
Citas y Notas
1- El Club Femenino de Cuba llevó a cabo una amplia labor social y cultural. Por gestiones del Club se creó la Cárcel de Mujeres de Guanabacoa y la primera Escuela Nocturna para obreras. (DOMÍNGUEZ NAVARRO, 1971, p.80)
2- La conformación del grupo complicó sus relaciones con el resto de las agrupaciones feministas del país, de quienes recibieron duras críticas. Uno de los primeros cuestionamientos fue el de no pronunciarse a favor del voto femenino y su negación a mezclarse en la política. (GONZÁLEZ PAGÉS, 1999)
3- ANC, fondo Registro de Asociaciones, exp. 1556, leg. 384.
4- Uno de los objetivos del Reglamento plantea: “Fomentar la unidad entre asociaciones femeninas, procurándole afianzar una organización que tenga como nexo la comunidad de intereses y afinidad de apreciaciones. Unir todas las asociaciones femeninas con el objeto de que Cuba pueda tener una representación oficial en los Congresos Internacionales Femeninos”. ANC, fondo Registro de Asociaciones, exp. 1556, leg. 384.
5-Para que se perciba una idea de la magnitud que acogía esta federación, las asociaciones que tuvieron delegadas al Primer Congreso fueron:
1. Asociación de Católicas Cubanas
2. Academia de Pintura y Escultura
3. Asociación Nacional de Enfermeras
4. Federación de Clubes Femeninos de la Florida
5. National Woman`s Party
6. Congreso Nacional de Madres
7. Universidad de La Habana
8. Instituto de La Habana
9. Escuela Normal para Maestras de La Habana
10. Asociación de Estudiantes de Letras y Ciencias
11. Asociación de Estudiantes de Medicina de la Universidad
12. Asociación Pedagógica Universitaria
13. Asociación Nacional de Normalistas Graduadas
14. Bando de Piedad
15. Asociación de Estudiantes del Instituto de La Habana
16. Logus Osym`s
17. Sociedad Etra de La Habana
18. Asociación Femenina de Camagüey
19. Asociación de Pintores y Escultores
20. Asociación de Reporteras
21. Partido Nacional Sufragista
22. Asociación Nacional de Maestros
23. Capítulo Masónico de Candelaria Figueredo
24. Capítulo Mercedes Mora Número 1 de la Orden Estrella de Oriente
25. Sociedad Humanitaria
26. Asociación Nacional de Farmacéuticos
27. Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba
28. Club Femenino de Cuba
29. Comité de la Creche Habana Nueva
Véase en (MEMORIA DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE MUJERES, 1924, p.26)
6- En Yucatán, México, se celebró en el año de 1914, el Congreso Regional de Mujeres Trabajadoras. (SILVA MERTOG, 1969)
Referencias Bibliográficas
DOMÍNGUEZ N., O. 50 años de una idea. Madrid: Instituto Cubano del Libro, 1971
GONZÁLEZ PAGÉS, J. C. La diáspora sufragista en Cuba 1898-1925 Boletín del Archivo Nacional, La Habana: Editora Política, Segunda Época, n. 12, 1999
KEADITOR, A. The ideas of the woman suffrage movement. 1890-1920. New York: Anchor Books, 1971
MEMORIA DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE MUJERES. La Habana: Imprenta La Universal, 1924
SILVA M., J. Breve Historia de la revolución mexicana. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1969
Durante la primera década del siglo XX, el Sufragismo había ganado en Cuba determinado auge con la creación de las primeras asociaciones de mujeres que tenían como objetivo fundamental la obtención del sufragio femenino. (GONZÁLEZ PAGÉS, 1999)
Sin lugar a dudas, la creación el 3 de julio de 1918 de la organización Club Femenino de Cuba fue un paso significativo en las aspiraciones de crear otro tipo de asociación involucrada con otras de iguales fines en el mundo. (KEADITOR, 1971)
El conocimiento de la procedencia social y económica de sus dirigentas nos permite calificarlas como un grupo heterogéneo integrado por periodistas, intelectuales, abogadas y maestras, quienes tuvieron desde su inicio la mirada recelosa de otras organizaciones que no perdonaban un desliz . Entre las que se integraron había mujeres de gran talla como Pilar Jorge de Tella, Emma López Seña, Hortensia Lamar y Del Monte, Rosario Guillaume y Dulce María Borrero.
El Club Femenino de Cuba fue una organización que desarrolló una intensa actividad por los derechos de las mujeres, encabezando importantes campañas favorables al sufragio femenino, reivindicaciones para las trabajadoras, asistencia social y otras.
El 30 de noviembre de 1921, por iniciativa del Club Femenino, se crea la Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba (FNAF), la cual tuvo como principal objetivo: “Fomentar la unidad entre las asociaciones femeninas, procurando afianzar una organización que tenga como nexo la comunidad de intereses y afinidad de aspiraciones” . Este afán unitario también lo animaba la posibilidad de tener una mayor representatividad en los congresos internacionales femeninos, los cuales exigían una organización previa a nivel nacional.
Componían esta Federación cinco asociaciones: Club Femenino de Cuba, Congreso Nacional de Madres, Asociación de Católicas Cubanas, Asociación Nacional de Enfermeras y Comité de la Creche Habana Nueva; que en total contaban con una membresía de 8000 mujeres afiliadas.
Para presidenta de la Federación fue designada Pilar Morlón de Menéndez en representación del Club Femenino; como vicepresidenta, Dolores Roldán Domínguez, del Congreso Nacional de Madres; y como secretaria de general, Manuela Berriz de Valdés, por la Asociación de Católicas Cubanas.
El discurso de esta Federación transgredía la forma tradicional de representación de las mujeres cubanas, situándolas a niveles de integración parecidos a los que los hombres acostumbraban; sin dejar de resaltar la maternidad y sus roles de participación tradicional: marital y maternales, como punto fundamental del reglamento constitutivo.
La FNAF, a propuesta de su presidenta Pilar Morlón de Menéndez, acordó la celebración anual de un congreso donde “pudieran tomar parte todas las mujeres de Cuba, fueran o no asociadas, para exponer allí su intelectualidad, cambiarse de impresión sobre todos los asuntos de importancia para la mujer”. (MEMORIA DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE MUJERES, 1924)
El día 11 de octubre de 1922, se determinó en sesión extraordinaria, celebrar un congreso nacional, el cual constituyó la primera experiencia de este tipo para América Latina.
Citas y Notas
1- El Club Femenino de Cuba llevó a cabo una amplia labor social y cultural. Por gestiones del Club se creó la Cárcel de Mujeres de Guanabacoa y la primera Escuela Nocturna para obreras. (DOMÍNGUEZ NAVARRO, 1971, p.80)
2- La conformación del grupo complicó sus relaciones con el resto de las agrupaciones feministas del país, de quienes recibieron duras críticas. Uno de los primeros cuestionamientos fue el de no pronunciarse a favor del voto femenino y su negación a mezclarse en la política. (GONZÁLEZ PAGÉS, 1999)
3- ANC, fondo Registro de Asociaciones, exp. 1556, leg. 384.
4- Uno de los objetivos del Reglamento plantea: “Fomentar la unidad entre asociaciones femeninas, procurándole afianzar una organización que tenga como nexo la comunidad de intereses y afinidad de apreciaciones. Unir todas las asociaciones femeninas con el objeto de que Cuba pueda tener una representación oficial en los Congresos Internacionales Femeninos”. ANC, fondo Registro de Asociaciones, exp. 1556, leg. 384.
5-Para que se perciba una idea de la magnitud que acogía esta federación, las asociaciones que tuvieron delegadas al Primer Congreso fueron:
1. Asociación de Católicas Cubanas
2. Academia de Pintura y Escultura
3. Asociación Nacional de Enfermeras
4. Federación de Clubes Femeninos de la Florida
5. National Woman`s Party
6. Congreso Nacional de Madres
7. Universidad de La Habana
8. Instituto de La Habana
9. Escuela Normal para Maestras de La Habana
10. Asociación de Estudiantes de Letras y Ciencias
11. Asociación de Estudiantes de Medicina de la Universidad
12. Asociación Pedagógica Universitaria
13. Asociación Nacional de Normalistas Graduadas
14. Bando de Piedad
15. Asociación de Estudiantes del Instituto de La Habana
16. Logus Osym`s
17. Sociedad Etra de La Habana
18. Asociación Femenina de Camagüey
19. Asociación de Pintores y Escultores
20. Asociación de Reporteras
21. Partido Nacional Sufragista
22. Asociación Nacional de Maestros
23. Capítulo Masónico de Candelaria Figueredo
24. Capítulo Mercedes Mora Número 1 de la Orden Estrella de Oriente
25. Sociedad Humanitaria
26. Asociación Nacional de Farmacéuticos
27. Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba
28. Club Femenino de Cuba
29. Comité de la Creche Habana Nueva
Véase en (MEMORIA DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE MUJERES, 1924, p.26)
6- En Yucatán, México, se celebró en el año de 1914, el Congreso Regional de Mujeres Trabajadoras. (SILVA MERTOG, 1969)
Referencias Bibliográficas
DOMÍNGUEZ N., O. 50 años de una idea. Madrid: Instituto Cubano del Libro, 1971
GONZÁLEZ PAGÉS, J. C. La diáspora sufragista en Cuba 1898-1925 Boletín del Archivo Nacional, La Habana: Editora Política, Segunda Época, n. 12, 1999
KEADITOR, A. The ideas of the woman suffrage movement. 1890-1920. New York: Anchor Books, 1971
MEMORIA DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE MUJERES. La Habana: Imprenta La Universal, 1924
SILVA M., J. Breve Historia de la revolución mexicana. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1969
martes 14 de abril de 2009
Masculinidades en conflicto: una mujer vestida de hombre

Por Julio César González Pagés (Cuba).
Cuando viajaba en la primavera de 1995 de Boston a Nueva York, en compañía del escritor cubano Antonio Benítez Rojos*, nunca pensamos que una misma mujer sería la protagonista de un libro que escribiríamos en el futuro.
Durante el trayecto de más de tres horas el nombre de Enriqueta Favez no se pronunció. En menos de diez años la figura de Favez aparecía en dos libros, uno de Benítez Rojo bajo el título de Mujer en traje de batalla (2001) y el otro mío con el título Por andar vestida de hombre (2009).
Quién fue esta figura que hoy todavía levanta polémicas y hace que dos escritores de una misma isla le dediquen, en la contemporaneidad, cada uno un libro. Enriqueta Favez fue la primera mujer que ejerció la Medicina vestida de hombre, en Cuba. Su nivel profesional le ganó el respeto de los pacientes que atendió en la zona oriental de la Isla, muchos de ellos de escasos recursos económicos.
Existen varias hipótesis sobre su nacimiento, y quienes eran sus padres, la primera y más divulgada es la que contó la propia Enriqueta planteando que había nacido en 1791 y que era hija del matrimonio de Louis Elie Favez y Jeanne Elisabeth Cavent
De su niñez y adolescencia se tiene poca, o ninguna información, solo que contrae matrimonio a los 15 años con Juan Bautista Renau, oficial de Cazadores de las tropas francesas de Napoleón Bonaparte. Ella realiza su casamiento para complacer a su tío político quien tenia su custodia después de la muerte de sus padres.
Su tío de nombre Enrique, barón de Ab de Yberg, servía como coronel del regimiento 21 y estaba al frente de las tropas suizas del el ejercito de Napoleón. Enriqueta decía que: “no siendo su genio propio para las costumbres de las mujeres procuro su tío casarla con el fin de atraerla al verdadero porte de una mujer”
Acompañando a su esposo y su tío emprende toda la campaña bélica de Alemania, y según sus propias palabras en el fragor de la batalla “vi morir a mi marido, quedando viuda a los dieciocho años, y quede sin hijos al morir mi única hija a los ocho días de nacida”.
En el lapso de tiempo que abarca 1808 – 1811, contando Enriqueta con 20 años, recibe el título que la capacita como médico graduado. Para estudiar en la Universidad de Paris utilizaría un traje de hombre haciéndose pasar por el grado militar de su marido, jurando que era oficial del Regimiento de Cazadores número 21.
Una vez graduada como medico se alistaría como cirujano militar en el ejército con el nombre de Enrique Favez, en posesión de su diploma de cirujano, fue destinada a prestar servicios, enviándosele a los ejércitos franceses a la conquista de Rusia, cinco años después de la famosa entrevista celebrada entre Napoleón y Alejandro I, tras la cual surgió el Concordato de Telsit (17 de junio de 1807), en que ambos monarcas en tratados secretos de alianza se repartían Europa.
Integrando el ejército francés, y en compañía de su tío Enrique, va a la fracasada campaña rusa, de 1812, y posteriormente en España cae prisionera, en Vitoria, de las tropas del militar ingles Wellington quien la confino cumpliendo con servicios médicos en el Convento de San Francisco, en Miranda del Ebro. En territorio español muere la familia que ella más amo y respeto, su tío Enrique.
En 1814 una vez culminada la guerra, sin familia, sin proyectos que la ubicaran dentro del convulso mundo francés, se marcha a la isla caribeña de Guadalupe, para la cual solicito un permiso que le fue concedido para ejercer la medicina. La fortuna económica no le acompaño en su estancia en la Isla de Guadalupe por lo cual decide emprender viaje hacia Cuba y según dijo ella misma “sin mudar de traje, así vestida de hombre como estaba acostumbrada y bien hallada en libertad, por que vestida así podía ejercer mi profesión y fortuna, sin idea de hacerle mal a nadie y mas bien con la idea de socorrer con mi oficio a los necesitados, como lo he hecho siempre”
Enriqueta Favez llega a la ciudad de Santiago de Cuba, el 19 de enero de 1819 a bordo del velero “La Helvecia”. Después de conocer la ciudad de Santiago, visitar varios de sus barrios y practicar un poco el idioma se traslada el 3 de marzo de 1819 a la ciudad de Baracoa, en la parte más oriental de la isla.
La ciudad de Baracoa no vivía sus mejores momentos económicos, por los asedios de corsarios y piratas y el abandono absoluto del gobierno de España, lo cual hace que Enriqueta preste, en principio, muchos de sus servicios de forma gratuita a personas pobres. Poco después ella empieza su misión médica con una clientela bastante numerosa, por parte de las personas de mayores recursos económicos, sin que esto le quitara tiempo para la filantropía en la cual también desarrollo un ejercicio de educadora. Esta función la desarrollo al impartir instrucción a grupos de analfabetos, que incluía a un grupo importante de esclavos y libertos de la raza negra.
Enriqueta Favez visitaba lugares distantes como Cabacú y Sabanilla para realizar estos deberes educativos. En sus periplos por esta zona visitando enfermos, en el pueblo de Tiguavos, el 20 de abril de 1819, conoce y se enamora de una mujer: Juana de León.
Ella fijó su residencia en la ciudad de Baracoa, donde se enamoró y casó con la cubana Juana de León, violando todas las leyes establecidas por el gobierno y la Iglesia de la Isla en Cuba. Esta acción marcaría su vida de una forma irreversible, para ser juzgada constantemente como cuando se emitió el criterio que afirmaba:
“Enriqueta no presenta ninguno de esos raros defectos de configuración del aparato genético urinario; nada de androginismo ni hermafrodismo; pero en cambio contemplará en ella el fenómeno de la contrariedad mas abierta entre la parte moral y su parte física: el carácter e inclinaciones opuestas al bello sexo; verán en una palabra, el espíritu de un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer” (1)
Este criterio fue presentado como parte del juicio más escandaloso realizado en la etapa colonial cubana. El proceso penal se desarrolló, en la ciudad de Santiago de Cuba, en 1823. El caso de Favez ha sido seguido por la prensa y la literatura, en diferentes épocas, dejando innumerables fábulas las cuales prevalecen de forma absurda criterios lesbofóbicos que intentan disimular su relación con la cubana Juana de León.
Enriqueta Favez en su condición de emigrada y al ejercer una profesión en su época no permitida para las mujeres, como era la Medicina, se convirtió en un mal ejemplo que había que extinguir. Por eso en el juicio se señalo sobre ella:
“Es un vivo ejemplo de lo que es la mujer sin esa educación moral propia y conveniente a su sexo, si ha nacido pobre, destituida de belleza pero dotada de raro talento, con pasiones fogosas, con un carácter sumamente varonil y con una propensión tan irresistible a un arte como el de la cirugía. (2)
Después, en ese mismo acto, se dice:
“La mujer para nosotros es un ser débil a quien rodeamos desde la niñez de tiernos cuidados; la educación que procuramos darle, las máximas que le inculcamos y las consideraciones que le tenemos, todo tiende a hacer de su corazón una fuente de virtudes que madre algún día ha de fructificar en el alma de sus hijos. (3)
Y continúa finalmente así:
Pero esa debilidad y esa terneza suele desmentirse a veces presentándose mujeres de carácter varonil cuyas acciones atrevidas asombran hasta los hombres mas valientes y arrojados” (4)
En opinión de la filóloga italiana Analisa Mirizio el vestido masculino es parte del rol sexual y a la par de otros factores, es el producto de un aprendizaje social (5) ; que un hombre se vista de hombre es lo normal, más, que una mujer lo haga es un ataque a la virilidad masculina y a la moral establecida.
El hecho que una mujer en esta época fuese médica, constituía de por sí un delito. Pero, además, que se atreviera a violar los designios de la iglesia y mantener una relación condenada como antinatural, hicieron del juicio de Enriqueta representación fiel de un tribunal de la Santa Inquisición al llamarla monstruo, criatura infeliz, y descargar sobre ella todo tipo de improperios.
Las mujeres que rompían con los arquetipos femeninos vigentes para la sociedad colonial cubana fueron severamente criticadas. En la Biblioteca Selecta de Amena Instrucción, publicada en la Habana, en 1836, se afirmaba:
“[…] dejarán de perder una parte de sus atractivos aquellas mujeres viriles que visten a la amazona, que montan caballo como un cosaco, que hablan con descaro i arrogancia, que van a caza, que manejan las armas como un granadero, que fuman pipa, que tocan violín y se ejercitan en otros actos que son peculiares en los hombres.” (6)
El caso de Favez no fue el único dentro del mundo colonial español. Otros países como Colombia también celebraron juicios por esta causa, como es el seguido, en 1745, en Popayán, contra dos mujeres acusadas de sodomía femenina, expresión con que se conocía las relaciones amorosas y sexuales entre mujeres. El término de lesbiana se comienza a utilizar a finales del siglo XIX acuñado por el romanticismo (7)
En opinión del profesor español Rodrigo Andrés los historiadores pos estructuralistas han apreciado el hecho de que en diferentes momentos históricos se verifican diferentes tipos de valoraciones sobre los homosexuales y las lesbianas. Para estas opiniones han sido muy importantes las diferentes prácticas discursivas que no solo las nombran, sino que de hecho las crean. (8) La medicina y su función higienizadora de la sociedad fue la causante de muchos de las polémicas hacia la diversidad sexual, como respuesta a la discriminación han surgidos diferentes teorías, incluida la Queer (9)
Vestirse de hombre no ha sido una vocación estridente para un grupo de mujeres que han decidido desafiar el poder patriarcal ejercido por el hombre. Según la estudiosa estadounidense Alison Lurie, en su libro El Lenguaje de la ropa (10) la verdadera causa la debemos buscar en el significado que ha tenido el vestido masculino como ícono de poder en el referente externo del dominio físico y social del hombre.
Por eso, a la acción transgresora de Enriqueta Favez, de vestirse de hombre para ejercer la Medicina en Cuba, se le puede sumar la de otras mujeres que, vestidas de hombre, lo hicieron también por diferentes causas, en los más disímiles lugares.
Con vestimenta masculina desafiaron el poder político de los hombres, algunas mujeres, desde posiciones independentistas, como Martina Pierra de Poo, en Cuba, Tonina Marinello, en Italia. Otras enfrentaron el poder monárquico, como la reina Cristina de Suecia y los oficiales del ejército inglés James Barry y John Taylor, nombres de hombres asumidos por dos mujeres británicas.
Otras posiciones desafiantes fueron las de la escritora Jorge Sand o la arqueóloga Madame Dieulafoy, que cuestionaron espacios públicos diseñados para ellas por la sociedad.
Personalidades menos célebres, pero con un accionar beligerante, lo fueron Murray Hall, Tony Leesa y Sandor Vay, quienes lucharon por su libre opción sexual fuera de la normativa heterosexista.
Este encuentro con mujeres vestidas de hombre tiene como historia final a la anarquista boricua Luisa Capetillo, quien por motivos a Favez, pero con el mismo espíritu de defender el derecho de las mujeres a figurar en el espacio público, fue expulsada de La Habana, en 1915, porque “iba por la calle vistiendo prenda del sexo masculino”.
Las mujeres que vistieron de hombre tuvieron que asumir un costo que, en muchas cosas, arruinó su vida personal. Pero en el plano del ejemplo social incentivaron a que muchas otras se unieran para poder lograr sociedades donde la equidad forme parte de algo más que de la vestimenta.
Citas y Notas:
*Antonio Benítez Rojo (La Habana, 1931-Boston 2005) prestigioso escritor cubano autor de numerosos libros y artículos. Ganó el premio Casa de las Américas en 1967 con el libro de cuentos Tute de los Reyes. Impartió conferencias, cursos y talleres en universidades de América Latina, Europa y los Estados Unidos, país donde residía hasta su fallecimiento en el 2005.
1- Ver “Causa Celebre. Causa criminal contra Doña Enriqueta Faves o Faver por suponer ser varón y en traje de tal haber engañado a Doña Juana de León con quien contrajo legítimas nupcias” en La Administración, La Habana, 1860, p.173.
2- Ibídem.
3- Ibídem.
4- Ibídem.
5- Ver Annalisa Mirizio: “Del Carnaval al Drag: La extraña relación entre masculinidad y travestismo”, en Marta Segarra y Ángels Carabí (eds), Nuevas Masculinidades, Icaria, Barcelona, 2000, pp.133-152. Por su aporte a este tipo de estudio recomendamos la investigación de Patricia Calefato: Moda, corpo, mito. Storia, mitologia e ossesione del corpo vestido, Roma, Castelvecchi, 1999.
6- Ver Biblioteca Selecta de Amena Instrucción, Imp. D.T. Jordán, La Habana, 1836, p.294.
7- Ver Pablo Rodríguez :“Historia de un amor lesbiano en la colonia” en Las mujeres en la historia de Colombia, Editorial Norma, Bogotá, 1995, t.II, pp. 103-106.
8- Ver Rodrigo Andrés: “La homosexualidad masculina, el espacio cultural entre masculinidad y feminidad, y preguntas ante una crisis”, en Marta Segarra y Ángels Carabí (editores.) Nuevas Masculinidades, Barcelona, Icaria, 2000, pp.121-132.
9-Como parte de la apropiación del lenguaje discriminatorio y reivindicativo surge la Queer Theory, fundamentalmente en Europa y los Estados Unidos. La teoría queer se basa en la ruptura de las categorías identidad sexual y de género, y la desconstrucción de las categorías de identidad. El término que enmarca lo “raro o extraño” pudiera significar para cada país eufemismos diferentes. En Cuba se utilizó por mucho tiempo la palabra “entendida o entendido”, u otras mas complicadas como “el es así o ella es así”, lo cual parece no significar nada, pero visibiliza lo Queer en Cuba.
10- Alison Lurie: The lenguaje of clothes, Vintage, Nueva York, 1981.
Ver a Liz Highleeyman “Identidad, ideas y estrategias” en Naomi Tucker (editora) Bisexual políticas. Theories. Queries-visions, New York, The Haworth Press, 1995.
jueves 19 de marzo de 2009
Feminismo, sufragismo y machismo en Cuba: tres conceptos y dos mujeres
Por Julio César González Pagés
MOVIMIENTO FEMINISTA
Movimiento para luchar por los derechos de que carecían las mujeres cubanas. Su primera etapa puede enmarcarse entre 1880 y 1912, con el surgimiento de las ideas en torno al Feminismo Social, cuya pretensión era ayudar a la mujer sin alejarla de sus roles tradicionales. La segunda comienza en 1912 con la aparición de la variante de las sufragistas-feministas, con el objetivo fundamental de obtener el derecho al voto por encima de cualquier otro tipo de cuestionamiento. La tercera etapa surge en 1918 con el auge del Feminismo Liberal y la difusión de organizaciones femeninas de diferente índole, en la que el sufragio es objeto de un cuestionamiento más abarcador al añadir las variantes de clase social, nivel educacional y raza, además de pronunciarse por extender este derecho a las analfabetas. A partir de 1934 que se aprueba la ley que permite a las mujeres ser electoras y elegibles, este movimiento se dispersa, siendo la izquierda en esa década la nueva protagonista de este movimiento con nuevos planteamientos. El sufragio femenino fue un elemento fundamental en la conformación del Movimiento Feminista en Cuba, uno de los más importantes del Continente por su proyección universal. Con la firma de la Constitución de 1940 que garantizó el derecho al voto para los ciudadanos de ambos sexos, este movimiento se atomiza, ganando en pluralidad pero perdiendo la unidad en este objetivo común.
MOVIMIENTO SUFRAGISTA DE MUJERES
Surge en la primera década del siglo XX para luchar, fundamentalmente, por la obtención del voto femenino. Las organizaciones que se crearon para desarrollar este programa, no solo abordaron los problemas de la igualdad política sino también otros de carácter social y laboral, tales como el divorcio y la patria potestad, lucha que culminó con la aprobación de la Ley de la Patria Potestad en 1917 y la Ley del Divorcio en 1918, que tuvieron la primacía en Cuba antes que en el resto de los países de Hispanoamérica. La concesión del derecho al sufragio en 1919 por muchos países participantes en la Primera Guerra Mundial, incidió también en la ampliación del programa de lucha de este movimiento. Estas nuevas ideas se manifestaron con el surgimiento del “Club Femenino de Cuba”, vanguardia del discurso de la emancipación y promotor del surgimiento de la “Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba”, la que convocó a los dos congresos de mujeres que se celebraron en La Habana en 1923 y 1925, eventos de gran pluralidad de ideas y difusores principales del debate sobre el sufragio femenino en el ámbito nacional.
MACHISMO
Término con el que se acuña la hiperbolización de la masculinidad y coloca al macho, entiéndase al hombre, como centro del universo. Utilizado muchas veces en contraposición al Feminismo, este conjunto de ideas socio-ideológico-cultural se ha encargado de preservar la hegemonía masculina como centro del poder. El Machismo ha sido validado en Cuba como una forma de la cultura y a pesar de ser muy criticado en las dos últimas décadas, parece gozar de gran arraigo en los diferentes grupos sociales tanto de la Isla como de la diáspora cubana. Desde el siglo XIX este término aparece como un cuño que acompaña a los niños convirtiéndolos en machos desde su nacimiento, los cuales se ven condenados a marcar diferencias durante la mayor parte de sus vidas. El macho, portador de la ideología del Machismo, se construye desde la infancia con la exigencia de demostrar constantemente la virilidad, la cual es impulsada con la frase: “demuestra que eres un hombre”. Machismo, hombría, masculinidad y virilidad, son términos con muchos puntos en común en la nacionalidad cubana, implacables con las mujeres que han tratado de transgredirlos hasta el punto de denominarlas con el término peyorativo de “marimacho”, es decir la usurpadora ridícula de algo que solo debe pertenecer al hombre. El Machismo es una corriente universal que ha tenido en el continente latinoamericano un marcado arraigo. Los estudios de género que se realizan en la actualidad promueven la reflexión en diversos eventos y foros, lo que permitirá un cambio en tan absurdas concepciones.
MARIBLANCA SABAS ALOMÁ. (1901-1983).
Periodista de estilo directo y preciso, contribuyó con su obra a defender los derechos de las mujeres cubanas. Fue delegada de los dos Congresos Nacionales de Mujeres celebrados en La Habana en los años 1923 y 1925. Sus libros y artículos gozaron de mucha fama en la década del 20 entre las feministas cubanas, grupo del que ella formó parte. Alcanzó gran popularidad, como ninguna otra mujer en Cuba, hasta el punto que su rostro fue utilizado por una Compañía fosforera en las cajillas de cerillas. Fue muy criticada por sectores radicales revolucionarios por aceptar un alto puesto de información y prensa en las oficinas del Palacio Presidencial durante la dictadura de Gerardo Machado. Fundó varias organizaciones progresistas y fue integrante de otras, entre las cuales se destacan el “Grupo Minorista” y “El Club Femenino de Cuba”. Fue redactora de las revistas Bohemia (1927-1930), Carteles (1928-1933) y de los periódicos Avance (1940-1946) y El Mundo (1961-1968).
OFELIA DOMÍNGUEZ NAVARRO. (1894-1976).
Periodista, abogada y maestra de profesión, dedicó su vida a la defensa de los ideales del Feminismo. Fue fundadora de importantes organizaciones de mujeres como la Alianza Nacional Feminista y la Unión Radical de Mujeres; así como participó como delegada en varios eventos femeninos celebrados en las décadas del 20 y el 30. Obtiene en 1922, en Santa Clara, la plaza de Notaria por oposición, siendo la primera mujer que en Cuba desempeñó dicho oficio. Por su abierta oposición al régimen del dictador Gerardo Machado, fue encarcelada y desterrada. Vivió en México donde ganó prestigio como abogada, por lo que fue llamada a defender a Jacques Monnard, asesino de León Trotski. Domínguez desarrolló una activa militancia en los grupos pacifistas cubanos durante la Segunda Guerra Mundial. Fue nombrada en 1946 vicepresidenta de la Federación Internacional de Abogados y en 1947 secretaria general de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU)..
Para más información ver Julio César González Pagés En busca de un espacio: historia de mujeres en Cuba. , Ciudad de la Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2005.
sábado 28 de febrero de 2009
!!!SALUDAMOS EL 8 DE MARZO!!!
EL GRUPO DE TRABAJO DE MASCULINIDADES EN CUBA SALUDA EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER CON LA PUBLICACION DE TRES TRABAJOS SOBRE LA LUCHA POR LOS ESPACIOS POLITICOS Y SOCIALES DE NUETRAS COMPAÑERAS.
GRUPO MASCULINIDADES EN CUBA
GRUPO MASCULINIDADES EN CUBA
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¿MODERNAS O TRANSGRESORAS? LAS MUJERES CUBANAS EN LOS ESPACIOS PUBLICOS 1895- 1902
Por Julio César González Pagés
Resumen:
Uno de los aspectos más interesantes que trajo el enfoque de género en los estudios de historia de mujeres fue el cuestionamiento hacia los espacios donde se desarrolló la vida de la población femenina.
Definir los ámbitos privados y públicos ha permitido sistematizar la doble dimensión de ambos en un contexto donde se pone énfasis en las relaciones sociales determinantes en la construcción de los géneros femenino y masculino.
El espacio público cubano recibe severas transformaciones con el fin de la querra de independencia y el inicio de la intervención norteamericana, el presente trabajo aborda estos aspectos desde un tema poco común el del ciclismo femenino.
Tintina una mujer gallega monta una bicicleta en la Habana.
La gallega Antonia Martínez, más conocida por Titina, probablemente haya sido la primera en hacer uso de una bicicleta en esta Isla. El suceso como tal narrado por la misma protagonista a la líder sufragista María Collado, fue descrito de la siguiente forma:
"Todos quedaron sorprendidos al ver una mujer usando una bicicleta en La Habana en la temprana fecha del 12 de noviembre de 1894, esta acción me convertía en la precursora de algo que causó un gran malestar sobre todo en los hombres, pero no pudo ser detenido". (1)
La acción de Titina al irrumpir en un espacio público, le ganó burlas y agresiones y hasta una canción que le vaticinaba un accidente, la cual ha sido cantada por más de cien años
El texto de esta canción ha variado según las épocas y regiones del país con un texto que advierte un límite para las mujeres: “Titina, Titina montando bicicleta al doblar la esquina se le poncho una teta”. (2)
La advertencia de que los senos de las mujeres pueden ser como los neumáticos de la bicicleta, no existe de igual forma para los hombres. Esto se traduce en un claro llamado para no dejar que las mujeres montaran bicicleta de forma abierta como los hombres sin límites y restricciones
La entrada de mujeres en ciclo al espacio público fue asociada a una serie de acontecimientos que comenzaban a involucrar a la población femenina en cuestiones no diseñadas por el androcentrismo social. El 29 de diciembre de 1894 apareció en "La Carta del Sábado" una advertencia ante tanto libertinaje:
“Empecemos por afirmar que para nosotros desaparece la mujer si la encontramos comentando las instituciones de Justiniano o haciendo la disección de un cadáver. Esa no es su verdadera misión en la tierra su misión esta dentro del hogar doméstico, y para el hogar, en el cual ha de ser el ángel custodio de todas las felicidades, debe ser educada...No podéis creer ilustre señorita, que la emancipación de la mujer exija que sepa manejar el florete, que domine la bicicleta, que expuesta a las intemperancias y a las groserías arriesgue su tranquilidad y su pudor en la mesa de un café o vocifere en un club. Esa no sería una mujer, sería un fenómeno”. (3)
Con textos como estos se advierte una declaración beligerante contra las mujeres-fenómenos que rompieron paradigmas de convivencia social. Esto no fue escuchado por un grupo de cubanas pragmáticas que hicieron proclamas y actos de toda índole que iban desde el estudio en universidades, formaciones de asociaciones "semi-ilícitas", hasta la incorporación a la subversiva corriente feminista (4)
Cambiando el espacio de la política: ¿patriarcal, maternal o infernal?
La participación de mujeres cubanas dentro de las filas independentista no trajo el cambio esperado por ellas dentro de las concepciones patriarcales de los lideres patriotas .De igual modo el diseño de la política colonial excluía una participación de las mujeres en las actividades de las organizaciones que influían en la determinación de normas y leyes (5)
La última etapa de la querra permitió el asociacionismo político con la formación de clubes femeninos independentistas pertenecientes al Partido Revolucionario Cubano de José Martí. Aunque la mayoría de estos clubes siguió patrones conservadores por parte de sus lideres de ambos sexos, sobresalieron algunas integrantes que no quisieron seguir siendo evaluadas como "flores o niñas", arquetipo frecuentemente utilizado para calificarlas, como fue el caso de Quirina Martínez, perteneciente al Club "Mercedes Varona" de Nueva York, quien también montó bicicleta, además de cortarse el pelo y fumar cigarrillos en público y como Edelmira Guerra quien quiso que se cambiara la capital de La Habana para Cienfuegos(6).
Tanto delirio de renovación preocupó a los emigrados revolucionarios quienes se encargaron de escribir en el periódico independentista Patria un llamado de alerta que vaticinaba que tanta novedad de ideas sobre la mujer, podía resquebrajar la moral religiosa, sobre todo si estas iban en ciclo:
"Ya se ha dicho que la bicicleta ocasiona tales degeneraciones que los aficionados a ese sport, poco a poco van acercándose al mono de Darwing y de Littre. No es menor la decadencia que produce a las mujeres, y he aquí lo que les predice un sabio inglés: la mirada se vuelve fija, los labios se deprimen, las manos se agrandan y enrojecen, los brazos se tornan musculosos y pierden sus curvas encantadoras, por último, los pies se abullan y se hacen deformes. Con tantos inconvenientes ¿Habrá aún muchachas que sueñen con las bicicletas? (7).
La posibilidad de replica con posiciones feminista ,condicionadas por las formas de expresión cultural y política subalternas de las mujeres cubanas ,en el contexto colonial fue llevado principalmente por escritoras e intelectuales capaces de convocar a un numero completo del influyente periódico El Fígaro del 24 de febrero de 1895, el editorial resumía el espíritu de sus autoras de esperar el momento propicio de derrumbar: “la muralla donde las leyes tiraron una línea entre el hombre y la mujer ,y sobre esa línea alzaron las costumbres... ” (8)
La escritora Aurelia Castillo, autora del mencionado editorial, argumenta en su texto que la división de la sociedad en espacios donde la mujer no participa y en las que solo el querrero hombre tiene participación “quien no paga su contribución de sangre, no puede tener voz ni voto en los destinos de la nación” (9)
Las new woman no son pretty
La ya legendaria canción “Pretty woman” del músico ingles Roy Orbison comteporaniza un viejo dilema sobre los paradigmas a seguir por una mujer que pretenda asumir el calificativo de bonita
El asumir las costumbres del modelo feminista norteamericano también tenia la nueva de asumir los estereotipos de belleza femenina, que se anteponían a la belleza criolla donde la mujer era aceptada como un “objeto de lujo y ostentación” (10)
Las criticas a los nuevos arquetipos norteños estaba muchas veces ligados con criticas nacionalista, lo que muchas hacia imposible deslindar los comentarios de carácter androcentristas,un ejemplo de ello es el comentario del columnista Luis Carbo titulado “Latas Pedagologicas”,donde se habla de la situación de inseguridad de los maestros cubanos ante el nuevo sistema de educación yanqui ,al final de su critica añade haciendo alusión a un maestro cubano ”¿Y si se enfada ?,que deje el puesto ,que vendrán a ocuparlo profesoras yanquis ,marimachos(new women) que americanizaran el país ,preparándolo suavemente para la anexión...” (11)
Los sueños en ruedas también estuvieron presentes pese a todas las críticas y lograron imponer una moda fomentada a partir de 1898 con la intervención norteamericana donde el estilo e imagen de la mujer yanqui fue utilizada como antimodelo femenino. La prensa habanera fue implacable con las new-women norteñas y uno de sus más importantes rotativos El Fígaro, de forma peyorativa, aseveraba: “... ¿Qué como se traduce libremente en idioma castellano el término de new-woman...? La traducción exacta en mi sentir es esta MARIMACHO" (12)
Algunas mujeres, sobre todo en La Habana, no hicieron caso al desenfreno conservador y practicaron sus ejercicios que en más de una ocasión causaban molestias y accidentes. Por este motivo se aprobó el 26 de enero de 1900 un decreto de la Alcaldía Municipal, autorizando a "señoras y señoritas a que transiten en bicicleta en la Avenida de Paula" (13)
No todo fue critica hacia el ciclismo, también hubo quien semióticamente lo interpretó como un rasgo de la modernidad, al añadir que "...con los automóviles y las bicicletas que lo cruzan, no parece que la Habana perteneciera por espacio de cuatrocientos años a la caduca España" (14)
La modernidad del nuevo siglo debía incluir que se borraran los arquetipos diseñados por la colonia española donde el ejercicio femenino no era muy bien asimilado. La irrupción significativa en 1900 de mujeres a los espacios públicos de la ciudad fue tomado como algo muy novedoso y seductor, pero la inmensa mayoría de la prensa se oponía a que fuera en bicicleta.
Otro artículo del rotativo El Fígaro del 1 de julio de 1900 clamaba porque las mujeres habaneras fueran a pie "prefiriéndolo a todas las comodidades" (15) o excentricidades de manera que al ir caminando por las calles de Obispo, San Rafael o El Prado el flirteo, que vivía momentos de gran apogeo, permitiría "el encuentro de dos miradas, en el choque de dos sonrisas" (16), en la que las habaneras encontrarían su galán.
Las reminiscencias para nuevos paradigmas de la mujer cubana, encontraron fuerte oposición en la inmensa población masculina y parte de la femenina que si bien admiraban algunos síntomas de prosperidad y modernidad con la cruzada norteamericana, no admitían otros valores que atentaran contra el poder hegemónico masculino.
Citas y notas
1-La carta de Antonia Martínez fue escrita en La Habana el 15 de noviembre de 1908 a María Collado.
Ver Archivo Nacional de Cuba (ANC), Fondo Donativos y Remisiones, Fuera de Caja No.68.
2-La que comentamos en este artículo es la que el autor ha oído desde su niñez, pero según se ha podido comprobar con otras personas que fueran encuestada para el trabajo como Ofelia Machado, mujer cubana de la generación nacida en los años cuarenta, este canto ha tenido algunas transformaciones.
3-Este artículo puede verse en “La Carta del Sábado" La Habana 29 de diciembre de 1894 en A.N.C, Fondo Donativos y Remisiones, Caja 428, Exp.3-a.
4-En la década del 90 en Cuba, se comenzó a nuclear alrededor de algunas intelectuales como Aurelia Castillo y María Luisa Dolz un grupo de mujeres iniciadoras del feminismo social.
Ver: González, Julio Cesar "Historia de la mujer en Cuba: del feminismo liberal a la acción política femenina" en Boletín del Archivo Nacional de Cuba, La Habana, Editora Política, 1998, pp.3-15.
5-En conversaciones con la socióloga Judith Astelarra de la Universidad Autónoma de Barcelona hemos podido debatir sobre algunos de estos aspectos. Ver: Astelarra, Judith. Participación Política del las mujeres, Madrid, Siglo Veintiuno, 1990.
6.- Esta proclama tenía otra serie de reivindicaciones que incluía el divorcio y el sufragio.
Véase "Club Esperanza del Valle" en ANC: Fondo Donativos y Remisiones Caja 279, exp.15.
7.-El periódico Patria pese a haber pertenecido a un partido democrático y renovador, no tuvo una posición de avanzada en la temática de la emancipación femenina.
Ver Patria, Nueva York, 8 de octubre de 1897.
8-Ver Castillo, Aurelia “Esperemos “en El Fígaro, La Habana, 24 de febrero de 1895 p.66
9- ídem
10-idem
11- Ver Carbo, Luis “Latas Pedagologicas” en El Fígaro, La Habana, 21 de enero de 1900
12- Este artículo fue escrito por Luis Carbó para una sesión del periódico denominado Intermezzo Cómico.
Ver El Fígaro, La Habana, 25 de junio de 1899.
13-Este decreto no fue el único que acordaría la Alcaldía Municipal para limitar el espacio público de las ciclistas.
Ver en A.N.C. La Gaceta, La Habana, 7 y 27 de junio de 1899 y 26 y 28 de enero de 1900.
14-Galvez, Wen. "Fe de vida" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.
15-"Las habaneras a pie" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.
16-Idem.
Resumen:
Uno de los aspectos más interesantes que trajo el enfoque de género en los estudios de historia de mujeres fue el cuestionamiento hacia los espacios donde se desarrolló la vida de la población femenina.
Definir los ámbitos privados y públicos ha permitido sistematizar la doble dimensión de ambos en un contexto donde se pone énfasis en las relaciones sociales determinantes en la construcción de los géneros femenino y masculino.
El espacio público cubano recibe severas transformaciones con el fin de la querra de independencia y el inicio de la intervención norteamericana, el presente trabajo aborda estos aspectos desde un tema poco común el del ciclismo femenino.
Tintina una mujer gallega monta una bicicleta en la Habana.
La gallega Antonia Martínez, más conocida por Titina, probablemente haya sido la primera en hacer uso de una bicicleta en esta Isla. El suceso como tal narrado por la misma protagonista a la líder sufragista María Collado, fue descrito de la siguiente forma:
"Todos quedaron sorprendidos al ver una mujer usando una bicicleta en La Habana en la temprana fecha del 12 de noviembre de 1894, esta acción me convertía en la precursora de algo que causó un gran malestar sobre todo en los hombres, pero no pudo ser detenido". (1)
La acción de Titina al irrumpir en un espacio público, le ganó burlas y agresiones y hasta una canción que le vaticinaba un accidente, la cual ha sido cantada por más de cien años
El texto de esta canción ha variado según las épocas y regiones del país con un texto que advierte un límite para las mujeres: “Titina, Titina montando bicicleta al doblar la esquina se le poncho una teta”. (2)
La advertencia de que los senos de las mujeres pueden ser como los neumáticos de la bicicleta, no existe de igual forma para los hombres. Esto se traduce en un claro llamado para no dejar que las mujeres montaran bicicleta de forma abierta como los hombres sin límites y restricciones
La entrada de mujeres en ciclo al espacio público fue asociada a una serie de acontecimientos que comenzaban a involucrar a la población femenina en cuestiones no diseñadas por el androcentrismo social. El 29 de diciembre de 1894 apareció en "La Carta del Sábado" una advertencia ante tanto libertinaje:
“Empecemos por afirmar que para nosotros desaparece la mujer si la encontramos comentando las instituciones de Justiniano o haciendo la disección de un cadáver. Esa no es su verdadera misión en la tierra su misión esta dentro del hogar doméstico, y para el hogar, en el cual ha de ser el ángel custodio de todas las felicidades, debe ser educada...No podéis creer ilustre señorita, que la emancipación de la mujer exija que sepa manejar el florete, que domine la bicicleta, que expuesta a las intemperancias y a las groserías arriesgue su tranquilidad y su pudor en la mesa de un café o vocifere en un club. Esa no sería una mujer, sería un fenómeno”. (3)
Con textos como estos se advierte una declaración beligerante contra las mujeres-fenómenos que rompieron paradigmas de convivencia social. Esto no fue escuchado por un grupo de cubanas pragmáticas que hicieron proclamas y actos de toda índole que iban desde el estudio en universidades, formaciones de asociaciones "semi-ilícitas", hasta la incorporación a la subversiva corriente feminista (4)
Cambiando el espacio de la política: ¿patriarcal, maternal o infernal?
La participación de mujeres cubanas dentro de las filas independentista no trajo el cambio esperado por ellas dentro de las concepciones patriarcales de los lideres patriotas .De igual modo el diseño de la política colonial excluía una participación de las mujeres en las actividades de las organizaciones que influían en la determinación de normas y leyes (5)
La última etapa de la querra permitió el asociacionismo político con la formación de clubes femeninos independentistas pertenecientes al Partido Revolucionario Cubano de José Martí. Aunque la mayoría de estos clubes siguió patrones conservadores por parte de sus lideres de ambos sexos, sobresalieron algunas integrantes que no quisieron seguir siendo evaluadas como "flores o niñas", arquetipo frecuentemente utilizado para calificarlas, como fue el caso de Quirina Martínez, perteneciente al Club "Mercedes Varona" de Nueva York, quien también montó bicicleta, además de cortarse el pelo y fumar cigarrillos en público y como Edelmira Guerra quien quiso que se cambiara la capital de La Habana para Cienfuegos(6).
Tanto delirio de renovación preocupó a los emigrados revolucionarios quienes se encargaron de escribir en el periódico independentista Patria un llamado de alerta que vaticinaba que tanta novedad de ideas sobre la mujer, podía resquebrajar la moral religiosa, sobre todo si estas iban en ciclo:
"Ya se ha dicho que la bicicleta ocasiona tales degeneraciones que los aficionados a ese sport, poco a poco van acercándose al mono de Darwing y de Littre. No es menor la decadencia que produce a las mujeres, y he aquí lo que les predice un sabio inglés: la mirada se vuelve fija, los labios se deprimen, las manos se agrandan y enrojecen, los brazos se tornan musculosos y pierden sus curvas encantadoras, por último, los pies se abullan y se hacen deformes. Con tantos inconvenientes ¿Habrá aún muchachas que sueñen con las bicicletas? (7).
La posibilidad de replica con posiciones feminista ,condicionadas por las formas de expresión cultural y política subalternas de las mujeres cubanas ,en el contexto colonial fue llevado principalmente por escritoras e intelectuales capaces de convocar a un numero completo del influyente periódico El Fígaro del 24 de febrero de 1895, el editorial resumía el espíritu de sus autoras de esperar el momento propicio de derrumbar: “la muralla donde las leyes tiraron una línea entre el hombre y la mujer ,y sobre esa línea alzaron las costumbres... ” (8)
La escritora Aurelia Castillo, autora del mencionado editorial, argumenta en su texto que la división de la sociedad en espacios donde la mujer no participa y en las que solo el querrero hombre tiene participación “quien no paga su contribución de sangre, no puede tener voz ni voto en los destinos de la nación” (9)
Las new woman no son pretty
La ya legendaria canción “Pretty woman” del músico ingles Roy Orbison comteporaniza un viejo dilema sobre los paradigmas a seguir por una mujer que pretenda asumir el calificativo de bonita
El asumir las costumbres del modelo feminista norteamericano también tenia la nueva de asumir los estereotipos de belleza femenina, que se anteponían a la belleza criolla donde la mujer era aceptada como un “objeto de lujo y ostentación” (10)
Las criticas a los nuevos arquetipos norteños estaba muchas veces ligados con criticas nacionalista, lo que muchas hacia imposible deslindar los comentarios de carácter androcentristas,un ejemplo de ello es el comentario del columnista Luis Carbo titulado “Latas Pedagologicas”,donde se habla de la situación de inseguridad de los maestros cubanos ante el nuevo sistema de educación yanqui ,al final de su critica añade haciendo alusión a un maestro cubano ”¿Y si se enfada ?,que deje el puesto ,que vendrán a ocuparlo profesoras yanquis ,marimachos(new women) que americanizaran el país ,preparándolo suavemente para la anexión...” (11)
Los sueños en ruedas también estuvieron presentes pese a todas las críticas y lograron imponer una moda fomentada a partir de 1898 con la intervención norteamericana donde el estilo e imagen de la mujer yanqui fue utilizada como antimodelo femenino. La prensa habanera fue implacable con las new-women norteñas y uno de sus más importantes rotativos El Fígaro, de forma peyorativa, aseveraba: “... ¿Qué como se traduce libremente en idioma castellano el término de new-woman...? La traducción exacta en mi sentir es esta MARIMACHO" (12)
Algunas mujeres, sobre todo en La Habana, no hicieron caso al desenfreno conservador y practicaron sus ejercicios que en más de una ocasión causaban molestias y accidentes. Por este motivo se aprobó el 26 de enero de 1900 un decreto de la Alcaldía Municipal, autorizando a "señoras y señoritas a que transiten en bicicleta en la Avenida de Paula" (13)
No todo fue critica hacia el ciclismo, también hubo quien semióticamente lo interpretó como un rasgo de la modernidad, al añadir que "...con los automóviles y las bicicletas que lo cruzan, no parece que la Habana perteneciera por espacio de cuatrocientos años a la caduca España" (14)
La modernidad del nuevo siglo debía incluir que se borraran los arquetipos diseñados por la colonia española donde el ejercicio femenino no era muy bien asimilado. La irrupción significativa en 1900 de mujeres a los espacios públicos de la ciudad fue tomado como algo muy novedoso y seductor, pero la inmensa mayoría de la prensa se oponía a que fuera en bicicleta.
Otro artículo del rotativo El Fígaro del 1 de julio de 1900 clamaba porque las mujeres habaneras fueran a pie "prefiriéndolo a todas las comodidades" (15) o excentricidades de manera que al ir caminando por las calles de Obispo, San Rafael o El Prado el flirteo, que vivía momentos de gran apogeo, permitiría "el encuentro de dos miradas, en el choque de dos sonrisas" (16), en la que las habaneras encontrarían su galán.
Las reminiscencias para nuevos paradigmas de la mujer cubana, encontraron fuerte oposición en la inmensa población masculina y parte de la femenina que si bien admiraban algunos síntomas de prosperidad y modernidad con la cruzada norteamericana, no admitían otros valores que atentaran contra el poder hegemónico masculino.
Citas y notas
1-La carta de Antonia Martínez fue escrita en La Habana el 15 de noviembre de 1908 a María Collado.
Ver Archivo Nacional de Cuba (ANC), Fondo Donativos y Remisiones, Fuera de Caja No.68.
2-La que comentamos en este artículo es la que el autor ha oído desde su niñez, pero según se ha podido comprobar con otras personas que fueran encuestada para el trabajo como Ofelia Machado, mujer cubana de la generación nacida en los años cuarenta, este canto ha tenido algunas transformaciones.
3-Este artículo puede verse en “La Carta del Sábado" La Habana 29 de diciembre de 1894 en A.N.C, Fondo Donativos y Remisiones, Caja 428, Exp.3-a.
4-En la década del 90 en Cuba, se comenzó a nuclear alrededor de algunas intelectuales como Aurelia Castillo y María Luisa Dolz un grupo de mujeres iniciadoras del feminismo social.
Ver: González, Julio Cesar "Historia de la mujer en Cuba: del feminismo liberal a la acción política femenina" en Boletín del Archivo Nacional de Cuba, La Habana, Editora Política, 1998, pp.3-15.
5-En conversaciones con la socióloga Judith Astelarra de la Universidad Autónoma de Barcelona hemos podido debatir sobre algunos de estos aspectos. Ver: Astelarra, Judith. Participación Política del las mujeres, Madrid, Siglo Veintiuno, 1990.
6.- Esta proclama tenía otra serie de reivindicaciones que incluía el divorcio y el sufragio.
Véase "Club Esperanza del Valle" en ANC: Fondo Donativos y Remisiones Caja 279, exp.15.
7.-El periódico Patria pese a haber pertenecido a un partido democrático y renovador, no tuvo una posición de avanzada en la temática de la emancipación femenina.
Ver Patria, Nueva York, 8 de octubre de 1897.
8-Ver Castillo, Aurelia “Esperemos “en El Fígaro, La Habana, 24 de febrero de 1895 p.66
9- ídem
10-idem
11- Ver Carbo, Luis “Latas Pedagologicas” en El Fígaro, La Habana, 21 de enero de 1900
12- Este artículo fue escrito por Luis Carbó para una sesión del periódico denominado Intermezzo Cómico.
Ver El Fígaro, La Habana, 25 de junio de 1899.
13-Este decreto no fue el único que acordaría la Alcaldía Municipal para limitar el espacio público de las ciclistas.
Ver en A.N.C. La Gaceta, La Habana, 7 y 27 de junio de 1899 y 26 y 28 de enero de 1900.
14-Galvez, Wen. "Fe de vida" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.
15-"Las habaneras a pie" en El Fígaro, La Habana, 1 de julio de 1900.
16-Idem.
¿Dónde están las JoJazz cubanas?
por: Ernesto Díaz Calderín.
Hace 10 años se creó un festival con el propósito de que los jóvenes cubanos amantes del jazz tuvieran su espacio y recrearan su imaginación. El JoJazz es un concurso donde intervienen los jóvenes provenientes de las escuelas de formación artística y los conservatorios de música.
El tema que me convoca a escribir del evento es la poca participación de las mujeres de forma general y la ausencia en las jornadas de concurso. Salvo la presencia de la joven talento Camila, que compartió premio en la pasada edición con el pianista Jorge Luis Pacheco, la intérprete del saxofón barítono, la flautista y la percusionista, integrantes de la jazz band, así como otra cantante que se presentó en la gala inaugural y una joven que participó de acompañante en la jornada de composición, no hubo más presencia femenina.
Este hecho me llama poderosamente la atención, si tenemos en cuenta que en ediciones pasadas se ha contado con la participación de muchachas con mucho talento provenientes de las escuelas de formación artística. Es el caso de Yipsi, una joven drumer, premiada en festivales anteriores y que demostró que podía brillar con luz propia en ese instrumento. Está también la vibrafonista Tamara Castañeda, ganadora en los concursos celebrados en años anteriores. Está el caso del cuarteto de voces que según el criterio de Chucho Valdés, es el mejor que ha existido en Cuba en los últimos 30 años, me refiero a Sexto Sentido.
La celebración del JoJazz, coincidió con la jornada internacional en pro de los derechos de la mujer y durante esos días en Cuba tuvieron lugar seminarios, conferencias y debates acerca de la teoría de género y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en nuestro país. Me resulta contradictorio que a pesar de ese discurso en una manifestación artística como el jazz se note tanto la ausencia de talentos femeninos que realmente existen en nuestra isla. Pretender explicar aquí las razones sería entrar en el campo de la especulación y no es el propósito de este comentario.
Podría verse como un fenómeno aislado y podría ser incluso resultado de las casualidades. En el medio del evento me encontré con un joven músico y quise conocer su opinión al respecto. El joven me explica que no es costumbre que las mujeres participen en los concursos como competidoras, durante el tiempo que él lleva estudiando en el conservatorio nunca ha visto un movimiento masivo de las mujeres por abrirse camino en estas citas competitivas. Este muchacho no mostró ninguna preocupación por el tema, al contrario, respondió sin ningún problema: “es normal que no participen”.
Reacciones como estas son frecuentes a la hora de evaluar la actuación de la mujer en cualquier ámbito tradicionalmente asociado al hombre, la música y en este caso el jazz no están ajenos a este fenómeno.
Resulta frecuente que a la hora de hacer mención de las máximas figuras del jazz en Cuba, salen a relucir músicos que demostraron su capacidad interpretativa y que revolucionaron el jazz en nuestra isla, adaptando las diferentes influencias musicales del exterior a la música cubana.
Ellos representan el motor impulsor para las nuevas generaciones que siguen sus pasos artísticos e interpretan sus obras. Por lo general esas grandes personalidades del jazz han sido hombres.
En Cuba, en la actualidad, se pueden citar pocos ejemplos de la presencia femenina en el jazz, Bellita y su jazz tumbata, la agrupación Las Canelas. Estas agrupaciones, si bien son las más reconocidas, tampoco cuentan con la promoción requerida por parte de nuestros medios de comunicación masiva, la radio y la televisión.
Reconocer a la mujer no implica necesariamente el desplazamiento social del hombre, es reconocer los agentes activos de la sociedad, es apostar por un futuro que incluya tanto a hombres como a mujeres, donde la música sea un espacio de socialización y “la música de los músicos”, como se ha denominado al jazz, sea practicada por hombres y mujeres por igual. Sugiero que el talento musical tenga la última palabra, sin distinción de sexo.
Hace 10 años se creó un festival con el propósito de que los jóvenes cubanos amantes del jazz tuvieran su espacio y recrearan su imaginación. El JoJazz es un concurso donde intervienen los jóvenes provenientes de las escuelas de formación artística y los conservatorios de música.
El tema que me convoca a escribir del evento es la poca participación de las mujeres de forma general y la ausencia en las jornadas de concurso. Salvo la presencia de la joven talento Camila, que compartió premio en la pasada edición con el pianista Jorge Luis Pacheco, la intérprete del saxofón barítono, la flautista y la percusionista, integrantes de la jazz band, así como otra cantante que se presentó en la gala inaugural y una joven que participó de acompañante en la jornada de composición, no hubo más presencia femenina.
Este hecho me llama poderosamente la atención, si tenemos en cuenta que en ediciones pasadas se ha contado con la participación de muchachas con mucho talento provenientes de las escuelas de formación artística. Es el caso de Yipsi, una joven drumer, premiada en festivales anteriores y que demostró que podía brillar con luz propia en ese instrumento. Está también la vibrafonista Tamara Castañeda, ganadora en los concursos celebrados en años anteriores. Está el caso del cuarteto de voces que según el criterio de Chucho Valdés, es el mejor que ha existido en Cuba en los últimos 30 años, me refiero a Sexto Sentido.
La celebración del JoJazz, coincidió con la jornada internacional en pro de los derechos de la mujer y durante esos días en Cuba tuvieron lugar seminarios, conferencias y debates acerca de la teoría de género y la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en nuestro país. Me resulta contradictorio que a pesar de ese discurso en una manifestación artística como el jazz se note tanto la ausencia de talentos femeninos que realmente existen en nuestra isla. Pretender explicar aquí las razones sería entrar en el campo de la especulación y no es el propósito de este comentario.
Podría verse como un fenómeno aislado y podría ser incluso resultado de las casualidades. En el medio del evento me encontré con un joven músico y quise conocer su opinión al respecto. El joven me explica que no es costumbre que las mujeres participen en los concursos como competidoras, durante el tiempo que él lleva estudiando en el conservatorio nunca ha visto un movimiento masivo de las mujeres por abrirse camino en estas citas competitivas. Este muchacho no mostró ninguna preocupación por el tema, al contrario, respondió sin ningún problema: “es normal que no participen”.
Reacciones como estas son frecuentes a la hora de evaluar la actuación de la mujer en cualquier ámbito tradicionalmente asociado al hombre, la música y en este caso el jazz no están ajenos a este fenómeno.
Resulta frecuente que a la hora de hacer mención de las máximas figuras del jazz en Cuba, salen a relucir músicos que demostraron su capacidad interpretativa y que revolucionaron el jazz en nuestra isla, adaptando las diferentes influencias musicales del exterior a la música cubana.
Ellos representan el motor impulsor para las nuevas generaciones que siguen sus pasos artísticos e interpretan sus obras. Por lo general esas grandes personalidades del jazz han sido hombres.
En Cuba, en la actualidad, se pueden citar pocos ejemplos de la presencia femenina en el jazz, Bellita y su jazz tumbata, la agrupación Las Canelas. Estas agrupaciones, si bien son las más reconocidas, tampoco cuentan con la promoción requerida por parte de nuestros medios de comunicación masiva, la radio y la televisión.
Reconocer a la mujer no implica necesariamente el desplazamiento social del hombre, es reconocer los agentes activos de la sociedad, es apostar por un futuro que incluya tanto a hombres como a mujeres, donde la música sea un espacio de socialización y “la música de los músicos”, como se ha denominado al jazz, sea practicada por hombres y mujeres por igual. Sugiero que el talento musical tenga la última palabra, sin distinción de sexo.
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